Influenza avícola y control sanitario
Las autoridades de salud pública de Hong Kong se decidieron finalmente a "cortar por lo sano" y eliminar toda sus existencias de aves de corral ante las claras señales de que el virus de influenza avícola que les aquejaba, estaba contagiando a seres humanos.
En efecto, con la reciente muerte de un niño de apenas cuatro años de edad, se elevó a cinco el número de muertes y a quince el de contagiados por el mal que suele ser más pernicioso cuando ataca a niños y ancianos y que, tras su aparición por primera vez en Suráfrica, en 1968 causó la muerte a 46 mil personas en todo el mundo.
Hasta el momento, las autoridades de Hong Kong guardaban la vana esperanza de evitar el drástico remedio, hasta que los cuadros y proyecciones estadísticos que hablaban de una rápida expansión de la enfermedad, aconsejaron la medida.
En China Continental, un sondeo al azar entre personal y pacientes de hospital, había demostrado si no el contagio, al menos sí el contacto con el virus en proporción de al menos cinco por ciento de personas ubicadas en los centros de salud donde se trataron pacientes aquejados con la gripe avícola.
La situación actual podría salirse de control, por errores cometidos durante la eliminación de las aves, parte de cuyos restos cayó en poder de ratones, perros y gatos, provocando una virtual crisis por las tremendas dificultades que conllevaría el control del mal si se extiende a otras especies.
El hecho confirma la necesidad de que Panamá extreme sus medidas de control sanitario para los productos alimenticios y farmacéuticos de consumo humano. Y en el caso de que la avicultura nacional es más importante, tratándose de una industria totalmente sana.
A partir de este año, la importación de pollos y cerdos se rebaja a 15%, lo que se constituirá en un incentivo más para la importación, especialmente por cadenas de supermercados y establecimientos de expendio de comida rápida.
Ojalá que el interés por abaratar la canasta básica a costa de los productores nacionales, no nos conduzcan a males peores.
La tentación de aprovechar el bajo arancel, para importar pollo y cerdo especialmente de Estados Unidos, puede traer riesgos imprevistos si se obvian los aconsejables controles sanitarios propios, además de los del país de origen. Europa, por ejemplo, rechaza la carne de aves norteamericana que es enjuagada en agua clorada. Y el gobierno norteamericano anunció para este año una inversión multimillonaria para prevenir la incidencia de afecciones gastrointestinales relacionadas con la presencia de salmonella y otros parásitos que afectan a miles de estadounidenses cada año.
En efecto, con la reciente muerte de un niño de apenas cuatro años de edad, se elevó a cinco el número de muertes y a quince el de contagiados por el mal que suele ser más pernicioso cuando ataca a niños y ancianos y que, tras su aparición por primera vez en Suráfrica, en 1968 causó la muerte a 46 mil personas en todo el mundo.
Hasta el momento, las autoridades de Hong Kong guardaban la vana esperanza de evitar el drástico remedio, hasta que los cuadros y proyecciones estadísticos que hablaban de una rápida expansión de la enfermedad, aconsejaron la medida.
En China Continental, un sondeo al azar entre personal y pacientes de hospital, había demostrado si no el contagio, al menos sí el contacto con el virus en proporción de al menos cinco por ciento de personas ubicadas en los centros de salud donde se trataron pacientes aquejados con la gripe avícola.
La situación actual podría salirse de control, por errores cometidos durante la eliminación de las aves, parte de cuyos restos cayó en poder de ratones, perros y gatos, provocando una virtual crisis por las tremendas dificultades que conllevaría el control del mal si se extiende a otras especies.
El hecho confirma la necesidad de que Panamá extreme sus medidas de control sanitario para los productos alimenticios y farmacéuticos de consumo humano. Y en el caso de que la avicultura nacional es más importante, tratándose de una industria totalmente sana.
A partir de este año, la importación de pollos y cerdos se rebaja a 15%, lo que se constituirá en un incentivo más para la importación, especialmente por cadenas de supermercados y establecimientos de expendio de comida rápida.
Ojalá que el interés por abaratar la canasta básica a costa de los productores nacionales, no nos conduzcan a males peores.
La tentación de aprovechar el bajo arancel, para importar pollo y cerdo especialmente de Estados Unidos, puede traer riesgos imprevistos si se obvian los aconsejables controles sanitarios propios, además de los del país de origen. Europa, por ejemplo, rechaza la carne de aves norteamericana que es enjuagada en agua clorada. Y el gobierno norteamericano anunció para este año una inversión multimillonaria para prevenir la incidencia de afecciones gastrointestinales relacionadas con la presencia de salmonella y otros parásitos que afectan a miles de estadounidenses cada año.