Información pública
Partiendo de la premisa que los ciudadanos somos los mandantes del gobierno, no entendemos el criterio que se pretende establecer en nuestro medio que existe informaciones reservadas y otras públicas en relación con los actos ejecutados por la administración pública. No comprendemos esta clasificación puesto que debe existir una información plena frente a las gestiones que desarrollen todos los estamentos gubernamentales, ya que constituye un derecho inalienable de la sociedad conocer todos y cada uno de los actos por parte de los funcionarios públicos.
La Ley de Transparencia recientemente aprobada, no tendría sentido si la información requerida por los ciudadanos se somete a la discrecionalidad o al libre arbitrio de los funcionarios públicos encargados de proporcionarla. Somos del criterio que la información requerida a cualquier servidor público con independencia de su jerarquía debe brindársele a cualquier persona, pues ésta es una potestad que ostenta toda sociedad. De no ser así, los objetivos llamados a cumplir la Ley de Transparencia jamás se alcanzarían.
Entregue a Jesús aquello que le molesta. Tranquilícese; manténgase más sereno y equilibrado. Trate de tomar la vida con más calma. Haga un esfuerzo y se sentirá muchísimo mejor. Confíe y entréguese más al Señor. Quien vive en Dios lo tiene todo. Con el Señor las cosas marchan mejor. No olvide que con Dios somos . . . ¡invencibles!
La Ley de Transparencia recientemente aprobada, no tendría sentido si la información requerida por los ciudadanos se somete a la discrecionalidad o al libre arbitrio de los funcionarios públicos encargados de proporcionarla. Somos del criterio que la información requerida a cualquier servidor público con independencia de su jerarquía debe brindársele a cualquier persona, pues ésta es una potestad que ostenta toda sociedad. De no ser así, los objetivos llamados a cumplir la Ley de Transparencia jamás se alcanzarían.
Entregue a Jesús aquello que le molesta. Tranquilícese; manténgase más sereno y equilibrado. Trate de tomar la vida con más calma. Haga un esfuerzo y se sentirá muchísimo mejor. Confíe y entréguese más al Señor. Quien vive en Dios lo tiene todo. Con el Señor las cosas marchan mejor. No olvide que con Dios somos . . . ¡invencibles!