Ingrid Betancourt, personificación del coraje
La ex candidata a la presidencia de Colombia, Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC desde hace 18 meses, ha hecho un derroche de coraje, como no habíamos visto en mucho tiempo. En un vídeo filmado por sus captores, como prueba que sigue con vida, la política del pequeño Partido Verde Oxígeno, exhortó al mandatario de su país, Alvaro Uribe, y a sus fuerzas armadas, a lanzar una operación para su rescate, pese a sus riesgos.
Es una "cuestión de principio", dice en el vídeo, y advierte: "pero no es cualquier rescate. Los rescates o son un éxito o no deben serlo". Para luego añadir que, en su opinión, las operaciones militares que se lleven a cabo para tal propósito, no deben consultarse con la familia del cautivo, sino solamente informárseles. Además, opinó que los intercambios de prisioneros debe hacerse entre el ejército y combatientes rebeldes, no en forma de "canje" por civiles secuestrados. Obviamente, Betancourt procura con ello diferenciar entre cautivos producto de la guerra y los que son objeto de acciones criminales a las cuales hay que dispensar un tratamiento distinto, ajeno al de las leyes que regulan los conflictos bélicos.
De más está decir que Ingrid Betancourt es mujer y que está en manos de irregulares con extenso historial de asesinatos indiscriminados, muestrario de una carencia de escrúpulos ilimitada y que, en esas condiciones, resulta extraordinario que el único resquicio que se le permite para que al menos su opinión salga brevemente del cautiverio, no lo use para despedirse de sus seres queridos, ni para implorar ayuda o compasión para un eventual pago de rescate o un cambio de rehén por prisioneros, sino para exhortar a la radicalización de la lucha contra sus captores.
Su mensaje pues constituye un ejemplo de la forma como debe enfrentarse el problema de la delincuencia o la narcoguerrilla, esto es, sin contemplaciones, concesiones, ni medias tintas. Cierto que, en el fragor de la lucha, habrá muchos caídos y sacrificios, sobre todo de gente inocente, pero a la larga, una actitud resuelta de combate recio rinde mejor dividendo que el diálogo mal intencionado con quienes no tienen la menor voluntad de negociar sino de aprovechar la momentánea baja de guardia de su interlocutor para fortalecerse y emprende una agresión aún más violenta.
Por último, la breve comunicación de Betancourt es, en cierto sentido, un valioso e imperecedero mensaje a la posteridad. Sus captores, de ejecutarla, la convertirán en mártir y fuente de inspiración contra su causa. Y en este sentido, la cautiva demostró una extraordinaria habilidad. Colocó a las FARC en posición no ganadora, en cautiva de su propia trampa.
Si la ejecutan, quedarán pintados de lo que son, unos meros asesinos, con lo que perderán mucho más que liberándola. ¿Qué harán? Si son inteligentes, dejarán pasar un tiempo antes de liberarla. Por nada en el mundo les conviene que muera en sus manos.
Es una "cuestión de principio", dice en el vídeo, y advierte: "pero no es cualquier rescate. Los rescates o son un éxito o no deben serlo". Para luego añadir que, en su opinión, las operaciones militares que se lleven a cabo para tal propósito, no deben consultarse con la familia del cautivo, sino solamente informárseles. Además, opinó que los intercambios de prisioneros debe hacerse entre el ejército y combatientes rebeldes, no en forma de "canje" por civiles secuestrados. Obviamente, Betancourt procura con ello diferenciar entre cautivos producto de la guerra y los que son objeto de acciones criminales a las cuales hay que dispensar un tratamiento distinto, ajeno al de las leyes que regulan los conflictos bélicos.
De más está decir que Ingrid Betancourt es mujer y que está en manos de irregulares con extenso historial de asesinatos indiscriminados, muestrario de una carencia de escrúpulos ilimitada y que, en esas condiciones, resulta extraordinario que el único resquicio que se le permite para que al menos su opinión salga brevemente del cautiverio, no lo use para despedirse de sus seres queridos, ni para implorar ayuda o compasión para un eventual pago de rescate o un cambio de rehén por prisioneros, sino para exhortar a la radicalización de la lucha contra sus captores.
Su mensaje pues constituye un ejemplo de la forma como debe enfrentarse el problema de la delincuencia o la narcoguerrilla, esto es, sin contemplaciones, concesiones, ni medias tintas. Cierto que, en el fragor de la lucha, habrá muchos caídos y sacrificios, sobre todo de gente inocente, pero a la larga, una actitud resuelta de combate recio rinde mejor dividendo que el diálogo mal intencionado con quienes no tienen la menor voluntad de negociar sino de aprovechar la momentánea baja de guardia de su interlocutor para fortalecerse y emprende una agresión aún más violenta.
Por último, la breve comunicación de Betancourt es, en cierto sentido, un valioso e imperecedero mensaje a la posteridad. Sus captores, de ejecutarla, la convertirán en mártir y fuente de inspiración contra su causa. Y en este sentido, la cautiva demostró una extraordinaria habilidad. Colocó a las FARC en posición no ganadora, en cautiva de su propia trampa.
Si la ejecutan, quedarán pintados de lo que son, unos meros asesinos, con lo que perderán mucho más que liberándola. ¿Qué harán? Si son inteligentes, dejarán pasar un tiempo antes de liberarla. Por nada en el mundo les conviene que muera en sus manos.