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Ingrid y la campaña americana


El mundo celebra con alegría la liberación de 15 rehenes víctimas de la más espantosa guerra terrorista y, sobre todo, la vuelta a la vida de la emblemática Ingrid Betancourt. Una operación riesgosa, pero con resultados impecables, sin disparar un solo tiro, concluye una penúltima página de una saga que parece interminable y condujo a la tan ansiada libertad de Ingrid.

Los expertos coinciden que esta operación de inteligencia muestra qué tan avanzados están nuestros vecinos, militar y logísticamente en la lucha contra aquella monstruosa organización narco-terrorista llamada FARC.

En Latinoamérica, el fervor y la alegría por la liberación de una Ingrid frágil y al borde de la muerte, opaca otros aspectos de la noticia que son cubiertos con cierto recelo por las agencias noticiosas importantes y que en el fragor de otro campo de batalla, como la campaña política estadounidense, a mi criterio produce una gran interrogante. En la mente de muchos norteamericanos y de aquellos que no se han dejado obnubilar los sentidos por cantos de sirena, yace esta pregunta: ¿Qué hacía John McCain en Colombia, justo en el momento de la liberación de Ingrid Betancourt?

Ya el candidato republicano dejó entrever a los medios de comunicación su propia versión: "Anoche, antes de ir a cenar, me informaron que se iba a llevar a cabo este operativo". Por parte de la BBC, la periodista Lourdes Heredia cubrió este aspecto de la noticia: "¿Tuvo que ver McCain en la planeación?, le preguntamos. "Déjenme recordarles que estas misiones llevan mucho tiempo en planearse, no es una cosa inmediata, y fue una casualidad, nada que ver conmigo", dijo McCain. El senador Lieberman, sin embargo, opinó que el simple hecho que hayan compartido la información con el candidato republicano es un reflejo de la confianza que se le tiene a McCain. "Esta información era completamente confidencial", señaló Lieberman.

El aspirante a la Casa Blanca dijo que no es la primera vez que tiene que manejar información confidencial de este tipo. "Es parte del trabajo", enfatizó. Como observan, fue un golpe mediático, limpio y majestuoso.

Aunque la actitud de algunos náuseas, el tema es de lo más interesante. Por un lado, está el cliché de los gobernantes republicanos artífices de las operaciones militares, de las grandes guerras y supuestos expertos en el manejo de las relaciones exteriores; y por el otro, la personalidad de un veterano militar, senador y candidato a la presidencia que, es obvio, busca crear esa tan necesaria imagen de político continental en el electorado yankee.

Afortunadamente, la sincera y alegre sonrisa de Ingrid y el brillo de sus ojos que indica su inmenso deseo de vivir una vida normal junto a su familia, privilegio que le privaron durante tantos años sus perversos captores, opacaron totalmente la paralela y planificada "soap opera" mediática "made in America".

101 años de Panamá América

 
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