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Injusticias del tope de pensiones


En ningún momento es el resultado del perjuicio de unos, para el beneficios de otros. La solidaridad es la unión de los esfuerzos de todos, para el beneficios del conjunto. Inicio con esto, porque tengo la percepción que, en términos generales, la mayoría de las personas piensa o interpreta la solidaridad como el sacrificio de algunos, para el beneficios de otros y no es así, porque de lo contrario, esta solidaridad no fuera duradera.
En nuestro sistema de pensiones se tiene una pensión tope de B/. 1,500.00, que se adquiere al cotizar durante 25 años, de los cuales 15 han estado con cotizaciones de salarios sobre los mil B/. 1,500.00. Esta pensión muchas personas la catalogan muy buena, pero la realidad es otra, y ha generado distorsiones e injusticias que, por un lado, ha llevado a sectores de la economía a desviar parte de su salario en otras figuras y, por otro lado, le impide a una serie de profesionales poder acceder a pensionarse. El primer grupo está, principalmente, en el sector privado, aunque existen en menor cantidad en el sector público. Es el que tiene salarios por encima de los B/. 2,000.00, que al no tener la oportunidad de poder tener una mejor pensión, ha fortalecido la figura del gasto de representación. Esta actitud no puede ser criticada, pues es una reacción normal de cualquier persona; además, como expliqué anteriormente, no puede tomarse como un acto de solidaridad por ser injusto y perjudica a una de las partes.
Pero la mayor injusticia y distorsión sucede en el segundo grupo. Que en su mayoría está en el sector público, principalmente en cinco instituciones: Caja de Seguro Social, Ministerio de Salud, Universidad de Panamá, Organo Judicial y Autoridad del Canal de Panamá, aunque en menos cantidad, se tiene en profesionales de otros estamento del Estado.
Qué es lo que sucede que estos profesionales que, por lo menos, cotizan sobre más de 35 años y, al llegar a la edad de pensionarse, tienen salarios de B/. 4,000.00 o más, y tiene que pensionarse por la suma de B/. 1,500.00, que es lo que la ley indica, perdiendo el 65% de sus ingresos, lo que le impide retirarse, pues su nivel de vida está muy por encima de esos nuevos ingresos. Es injusto porque:
1- Mientras a todos los trabajadores se les calcula sobre el 60% o más de sus últimos salarios, a éstos se le da el 35%; mientras las exigencias de años de aportación es de 15 años mínimo ó 25 con la posible nueva ley, este sector aporta sobre los 35 años, densidad suficiente para reconocerle mejores pensiones; este grupo de profesionales siempre ha aportado cuotas con salarios arriba del promedio, y de manera permanente, y así su comportamiento ante la institución ha sido beneficiosa hacia ella.
Pero la distorsión de un tope de pensión está afectando a dos generaciones. La de los actuales profesionales, que ya llegaron a sus edades de pensión y le es imposible retirarse por lo antes expuesto, y que hoy representan unos 3,000. En un espacio de cinco años estarán por encima de los 5000. Pero, a la vez, se está afectando a los nuevos profesionales que no pueden entrar al sistema de trabajo.
En esta coyuntura, cuando se construye una ley nueva para la CSS, se tiene que tomar en cuenta a ese sector, por lo que presento una propuesta: Los que tienen 32 años de cotización se pensionarían con el 65% de sus mejores siete años; los que tienen 35 años de cotización se pensionarían con el 68% de sus mejores siete años; los que tienen 38 años de cotización se pensionarían con el 70% de sus siete mejores años; los que tienen 40 años de cotización, se pensionarían con el 73% de sus siete mejores años; los que tienen 42 años de cotización, se pensionarían con el 75% de sus siete mejores años.
De esa forma se le haría justicia a este sector. Los cálculos de los porcentajes aún están por debajo de lo que estipularía la nueva ley, y se generará un movimiento laboral en el sector profesional, disminuyendo los presupuestos, porque éstos comenzarán con los salarios iniciales.
Al final, se hace justicia, se elimina la distorsión provocada por esta acción y se le dará empleo a un sector de profesionales hoy desempleado.
Tenemos la oportunidad de corregir una injusticia, beneficiando a todos.
"Cuando los hombres decentes no participan en politica, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendran que callar". Gandhi. cdabadia@cwpanama.net

101 años de Panamá América

 
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