¿Inmunidad total para Pinochet?
Las primeras exclamaciones de asombro brotaron cuando el supuestamente senil y desmedrado Pinochet recuperó la lucidez y el aplomo, repentinamente, no más arribar al aeropuerto chileno. Se hicieron trizas, de pronto, los certificados médicos ingleses que garantizaban la incompetencia mental de quien repartía saludos y sin dificultad reconocía a colegas y amigos.
Pero el asunto no ha quedado ahí. La argumentación jurídica del gobierno democristiano de Eduardo Frei en Gran Bretaña fue contradicha en el terreno de los hechos, porque, en vez de permitirse que la justicia chilena vea las denuncias contra Pinochet, los legisladores del partido oficial votaron para que goce de un doble fuero como senador y como expresidente, que dificultará la acción de los tribunales.
El presidente socialista Ricardo Lagos, decepcionado por las contradicciones de sus aliados, ha presentado un proyecto de ley para modificar el doble fuero que aparentemente busca su retiro del senado y de la política, pero que se teme reforzará la inmunidad de Pinochet. El proyecto puede quedarse como un saludo a la bandera, puesto que los socialistas no tienen los votos para aprobar la iniciativa de Lagos. La controvertida reforma convalidada el 25, en sesión conjunta de diputados y senadores, otorga categoría de "dignidad oficial" a los ex presidentes y permite a los senadores vitalicios renunciar al cargo, pero mantener la inmunidad y las retribuciones económicas. En otras palabras, una ley a la medida de Pinochet, análoga a otras inspiradas también por sus astutos asesores para blindar su protección legal al momento de reinstaurarse la constitucionalidad democrática.
La maniobra legislativa apoyada por los democristianos es calificada como una burla a los fueros de la justicia. Una burla inadmisible a quienes bregaron para que el dictador respondiera por los asesinatos, torturas, y vejaciones a los derechos humanos, fuera de Chile. Un engaño de magnitud mundial a quienes creyeron que Pinochet iba a afrontar en tribunales nacionales las 80 querellas judiciales y la petición de desafuero. El presidente Lagos ha dicho que hará uso de la potestad presidencial para enmendar a posteriori la ley en la opción de que su proyecto de ley fracase. La historia chilena e internacional registrará éste y los capítulos que faltan para definir si se llega a aplicar la justicia o si quedará únicamente como una frustrada esperanza.
Pero el asunto no ha quedado ahí. La argumentación jurídica del gobierno democristiano de Eduardo Frei en Gran Bretaña fue contradicha en el terreno de los hechos, porque, en vez de permitirse que la justicia chilena vea las denuncias contra Pinochet, los legisladores del partido oficial votaron para que goce de un doble fuero como senador y como expresidente, que dificultará la acción de los tribunales.
El presidente socialista Ricardo Lagos, decepcionado por las contradicciones de sus aliados, ha presentado un proyecto de ley para modificar el doble fuero que aparentemente busca su retiro del senado y de la política, pero que se teme reforzará la inmunidad de Pinochet. El proyecto puede quedarse como un saludo a la bandera, puesto que los socialistas no tienen los votos para aprobar la iniciativa de Lagos. La controvertida reforma convalidada el 25, en sesión conjunta de diputados y senadores, otorga categoría de "dignidad oficial" a los ex presidentes y permite a los senadores vitalicios renunciar al cargo, pero mantener la inmunidad y las retribuciones económicas. En otras palabras, una ley a la medida de Pinochet, análoga a otras inspiradas también por sus astutos asesores para blindar su protección legal al momento de reinstaurarse la constitucionalidad democrática.
La maniobra legislativa apoyada por los democristianos es calificada como una burla a los fueros de la justicia. Una burla inadmisible a quienes bregaron para que el dictador respondiera por los asesinatos, torturas, y vejaciones a los derechos humanos, fuera de Chile. Un engaño de magnitud mundial a quienes creyeron que Pinochet iba a afrontar en tribunales nacionales las 80 querellas judiciales y la petición de desafuero. El presidente Lagos ha dicho que hará uso de la potestad presidencial para enmendar a posteriori la ley en la opción de que su proyecto de ley fracase. La historia chilena e internacional registrará éste y los capítulos que faltan para definir si se llega a aplicar la justicia o si quedará únicamente como una frustrada esperanza.