Inoperancia de la ONU
Una revisión retrospectiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU), desde su creación hace 58 años hasta dictámenes como la ratificación inaudita de la presencia de Cuba en la Comisión Mundial de Derechos Humanos, refleja una lista de muchos fracasos y algunos aciertos. Unas veces la asimetría del poder del Consejo de Seguridad impone la hegemonía de las grandes potencias sobre el resto de la comunidad internacional. En otras coyunturas la suma aritmética de los votos de los países subdesarrollados - particularmente el bloque árabe y el bloque africano subsahariano - respalda posiciones reñidas con la racionalidad geopolítica.
El contubernio de gobiernos dictatoriales de larga data como el de Siria y algunos regímenes tribales africanos para imponer en la comisión de derechos humanos al gobierno que acaba de fusilar a jóvenes deseosos de escapar del sistema y sanciona a disidentes con penas de 20 años realza las peores debilidades de la ONU. Lo mismo cabe respecto a otros que con su veto o abstención avalan la masacre y abusos contra la población Palestina. Henry Kissinger observó, a propósito de la crisis de Irak, que no puede confiarse en un sistema en el que el voto individual de Estados Unidos vale lo mismo que el de Sierra Leona o el de Yemén del Norte. El hecho es que Cuba viola sistemáticamente hace 44 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos tanto como Israel hace lo propio con un sinfín de resoluciones de la ONU que llaman a la devolución de territorios ocupados a países árabes. Escarnecer la Carta de los Derechos Humanos es negar uno de los pilares básicos de la ONU. Esta clase de vejámenes lleva a algunos países a plantear la inutilidad institucional de la ONU y a rechazar el aporte económico para la subsistencia de un foro cada vez más inocuo.
La ONU no pudo evitar la intervención militar de Estados Unidos en Irak, como tampoco impidió antes que los tanques soviéticos aplastaran las insurrecciones populares contra el comunismo en Hungría, Polonia, Alemania Oriental, Checoslovaquia. Careció de capacidad de coerción para que Hussein acatara docenas de resoluciones y aúpa a la dictadura y a la democracia.
El respaldo de Cuba pese a los abusos de su gobierno y su pusilaminidad frente al injusto embargo económico norteamericano que aisla y empobrece a su pueblo va más allá del edificio de la ONU en Nueva York. Ofende la dignidad de millones de personas que no pertenecen a su burocracia dorada.
En cuanto a la señora de Endara, la verdad es que no había vuelto a oír nada de ella desde la sonada pelea familiar, que hizo pública su propio esposo, hace unos años. Hasta supuse que sus mascotas la habían al fin tranquilizado. Pero ¡qué va! Por un titular del periódico Crítica me enteré hace poquito de que cuando la reunión del CADE "Ana Mae se rayó" al saber que Martín Torrijos no iba a asistir. Sabrá Dios el porqué de la pataleta.
Es por ello que espero (ojalá se me cumpla) no tener que soportar otro gobierno que me haga pasar tantas vergüenzas ajenas pero, sobre todo, un gobierno que a final de cuentas vuelva a ser recordado más por lo que no hizo que por lo que hizo, porque Panamá se nos está cayendo a pedacitos.
El contubernio de gobiernos dictatoriales de larga data como el de Siria y algunos regímenes tribales africanos para imponer en la comisión de derechos humanos al gobierno que acaba de fusilar a jóvenes deseosos de escapar del sistema y sanciona a disidentes con penas de 20 años realza las peores debilidades de la ONU. Lo mismo cabe respecto a otros que con su veto o abstención avalan la masacre y abusos contra la población Palestina. Henry Kissinger observó, a propósito de la crisis de Irak, que no puede confiarse en un sistema en el que el voto individual de Estados Unidos vale lo mismo que el de Sierra Leona o el de Yemén del Norte. El hecho es que Cuba viola sistemáticamente hace 44 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos tanto como Israel hace lo propio con un sinfín de resoluciones de la ONU que llaman a la devolución de territorios ocupados a países árabes. Escarnecer la Carta de los Derechos Humanos es negar uno de los pilares básicos de la ONU. Esta clase de vejámenes lleva a algunos países a plantear la inutilidad institucional de la ONU y a rechazar el aporte económico para la subsistencia de un foro cada vez más inocuo.
La ONU no pudo evitar la intervención militar de Estados Unidos en Irak, como tampoco impidió antes que los tanques soviéticos aplastaran las insurrecciones populares contra el comunismo en Hungría, Polonia, Alemania Oriental, Checoslovaquia. Careció de capacidad de coerción para que Hussein acatara docenas de resoluciones y aúpa a la dictadura y a la democracia.
El respaldo de Cuba pese a los abusos de su gobierno y su pusilaminidad frente al injusto embargo económico norteamericano que aisla y empobrece a su pueblo va más allá del edificio de la ONU en Nueva York. Ofende la dignidad de millones de personas que no pertenecen a su burocracia dorada.
En cuanto a la señora de Endara, la verdad es que no había vuelto a oír nada de ella desde la sonada pelea familiar, que hizo pública su propio esposo, hace unos años. Hasta supuse que sus mascotas la habían al fin tranquilizado. Pero ¡qué va! Por un titular del periódico Crítica me enteré hace poquito de que cuando la reunión del CADE "Ana Mae se rayó" al saber que Martín Torrijos no iba a asistir. Sabrá Dios el porqué de la pataleta.
Es por ello que espero (ojalá se me cumpla) no tener que soportar otro gobierno que me haga pasar tantas vergüenzas ajenas pero, sobre todo, un gobierno que a final de cuentas vuelva a ser recordado más por lo que no hizo que por lo que hizo, porque Panamá se nos está cayendo a pedacitos.