Inquietudes
Como parte de mi trabajo, diariamente, a primera hora de la mañana, leo los periódicos y escucho los programas de opinión. Son tantas las noticias que llaman la atención, que se hace difícil dar seguimiento a las mismas.
Allí está, por ejemplo, la declaración que diera el Presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien afirmara que algunos de sus viajes al exterior habían sido sufragados por gobiernos extranjeros, entre ellos, el de Panamá. A los pocos días, la Cancillería panameña informaba al país que se trata de una práctica común, de supuesta reciprocidad, según la cual el país anfitrión cubre los gastos de estadía del Presidente invitado a participar de un evento.
De hecho, se informó que el presidente guatemalteco también estaría en Panamá y que el Gobierno Nacional, amablemente, cubriría los costos de su estadía, incluyendo una lujosa habitación nupcial.
La pregunta que me surge es la siguiente: si es una costumbre internacional y se aplica el principio de la reciprocidad, ¿cuántas veces ha viajado el presidente Torrijos o miembros de su Gabinete bajo esas mismas condiciones? Cuando viaja, por ejemplo, a la toma de posesión de un mandatario extranjero, ¿quién paga los gastos de su estadía: el Gobierno de ese país o el nuestro? Y si la respuesta es que los paga el gobierno anfitrión, la próxima pregunta sería: ¿En esos viajes, pagados por el gobierno anfitrión, los panameños le hemos pagado viáticos al señor Presidente y a su comitiva para supuestamente cubrir sus gastos de estadía? Si eso es así, ¿es esa una conducta éticamente correcta?
En estos días, se ha hablado mucho sobre las elecciones del PRD y en varias ocasiones, se han reportado declaraciones de propios perredistas en las que hablan de repartición de becas, de bolsas de alimentos y otras prebendas de carácter gubernamental. Me pregunto qué hará falta para que el Fiscal Electoral inicie una investigación de oficio con respecto a esas denuncias que han sido formuladas públicamente.
Y ahora que toco ese tema, me acuerdo de otra inquietud: si uno pasa por el centro político del PRD en Calidonia, podrá ver que está lleno de pancartas políticas. Son tantas que hasta las han colocado en la cerca de enfrente. Pero sucede que esa cerca está colocada en un terreno que es de la Caja de Seguro Social, por lo que asumo que la cerca fue colocada por ellos… ¿Puede colocarse propaganda política en una cerca que es propiedad del Estado? Esa es una pregunta para los señores Magistrados del Tribunal Electoral y el aparentemente somnoliento Fiscal Electoral.
Finalmente, cuando escucho a los miembros más prominentes del gobierno dándose golpes de pecho con las cifras sobre crecimiento económico, me pregunto cómo es que ese crecimiento no ha llegado a Curundú, en dónde miles de panameños siguen viviendo en casas de madera que datan de la década de los años sesenta del siglo pasado. O cómo es que, con todo y Red de Oportunidades, se mueren hoy más niños en la comarca Ngöbe Buglé que hace tres años. ¿Alguien me lo puede explicar?