Inscripciones en los partidos
No diré o criticaré lo que cada partido político está haciendo con sus inscripciones de nuevos adherentes. Sólo trataré de analizar su significado y las ventajas o desventajas de las mismas. Expondré mi opinión al respecto aunque sé que muchos no estarán de acuerdo.
Pero, miren; últimamente han publicado en los medios las cifras de los miles y miles de personas que dicen haberse inscrito en diferentes partidos. Existe como una carrera de velocidad entre dos partidos (ambos adversarios políticos) por ver cuál lo hace más alto en número y ver si se igualan o se alcanzan el uno al otro.
Si analizamos las experiencias vividas con alta o baja cantidad de personas de los partidos, podríamos decir que tiene relativamente poca importancia si lo miramos desde cierto punto de vista. Cuando el partido Arnulfista se inscribió nuevamente luego de la invasión, recuerdo que sus dirigentes consideraron suficiente 100.000 adherentes y cerraron los libros al llegar a la misma. Era el partido gobernante, heredero de una mística y algo de fanatismo que les permitía superar a cualquiera de los otros. ¿Qué los llevó a ello? No sé, pero continuaron con los mismos adherentes hasta ahora que han subido a 170.000 tomando en cuenta que son gobierno y que es inevitable el aumento de inscritos. Igual sucedió con el PRD y sucedería con otros.
Sin embargo, a pesar de los más de 400.000 adherentes del PRD para el referéndum, perdió el Sí por abrumadora mayoría. Si todos hubieran votado Sí, agregado a los partidos pequeños que los acompañaban, hubieran ganado. ¿Dónde estuvieron los inscritos? De nada sirvieron, igual que tampoco resultó en las elecciones de 1999. Doña Mireya superó a quien más inscritos tenía y nadie supo qué se hicieron esos votos.
Podría decir que, igual que las apariencias, engaña la cantidad de ciento y tantos de miles que están en los libros. Es como si quisiéramos aparentar una vida ficticia; Como si fuéramos los reyes de un reino sin corona. Personalmente prefiero inscribir cuadros verdaderos que sí arrastran gente a votar en las elecciones y ellos nos ayudan en la anotación de sus seguidores.
Por otro lado, debe ser agotador inscribir diez o más de quince mil personas en un fin de semana. Un lugar como Panamá, donde por naturaleza la gente es renuente a inscribirse en partidos políticos, me parece extraño que lo hagan masivamente en cantidades abrumadoras. ¿Son reales esas cifras? De continuar así, dentro de poco el 80% de los panameños perteneceremos a partidos políticos y eso no es posible aunque sí probable. Por más cuenta que saco, no me da la suma; pero, comprendo el empeño de cada uno en ser el primero, el segundo o el tercero. Repito, son sólo apariencias.
111No sé lo que sucede; de seguir esta carrera desenfrenada, terminaremos en las maternidades inscribiendo a los recién nacidos y sus hermanitos para cuando crezcan ya estén asegurados en cada partido.
Prefiero un partido con organización aunque más pequeño; prefiero un partido con más líderes que masa amorfa, pues sólo aumenta un número sin indicar nada especial.
No sé lo que sucede; de seguir esta carrera desenfrenada, terminaremos en las maternidades inscribiendo a los recién nacidos y sus hermanitos para cuando crezcan ya estén asegurados en cada partido. En ocasiones se trata de pugnas dentro de los partidos al buscar una hegemonía en las directivas y piensan que entre más adherentes tenga cada grupo, más fuerte se hará. La lucha es saludable, pero con armas de verdad. La ambición es buena pero no la desmedida.
Ojalá queden algunos panameños que puedan ayudarnos a los partidos que aún no hemos hecho barrería y los miles anunciados cada fin de semana sean ciertos y luego no se desinflen en el Tribunal Electoral por errores o inexistencia. "El que mucho abarca, poco aprieta" reza un dicho muy antiguo. Por favor, no los agarren todos.
Pero, miren; últimamente han publicado en los medios las cifras de los miles y miles de personas que dicen haberse inscrito en diferentes partidos. Existe como una carrera de velocidad entre dos partidos (ambos adversarios políticos) por ver cuál lo hace más alto en número y ver si se igualan o se alcanzan el uno al otro.
Si analizamos las experiencias vividas con alta o baja cantidad de personas de los partidos, podríamos decir que tiene relativamente poca importancia si lo miramos desde cierto punto de vista. Cuando el partido Arnulfista se inscribió nuevamente luego de la invasión, recuerdo que sus dirigentes consideraron suficiente 100.000 adherentes y cerraron los libros al llegar a la misma. Era el partido gobernante, heredero de una mística y algo de fanatismo que les permitía superar a cualquiera de los otros. ¿Qué los llevó a ello? No sé, pero continuaron con los mismos adherentes hasta ahora que han subido a 170.000 tomando en cuenta que son gobierno y que es inevitable el aumento de inscritos. Igual sucedió con el PRD y sucedería con otros.
Sin embargo, a pesar de los más de 400.000 adherentes del PRD para el referéndum, perdió el Sí por abrumadora mayoría. Si todos hubieran votado Sí, agregado a los partidos pequeños que los acompañaban, hubieran ganado. ¿Dónde estuvieron los inscritos? De nada sirvieron, igual que tampoco resultó en las elecciones de 1999. Doña Mireya superó a quien más inscritos tenía y nadie supo qué se hicieron esos votos.
Podría decir que, igual que las apariencias, engaña la cantidad de ciento y tantos de miles que están en los libros. Es como si quisiéramos aparentar una vida ficticia; Como si fuéramos los reyes de un reino sin corona. Personalmente prefiero inscribir cuadros verdaderos que sí arrastran gente a votar en las elecciones y ellos nos ayudan en la anotación de sus seguidores.
Por otro lado, debe ser agotador inscribir diez o más de quince mil personas en un fin de semana. Un lugar como Panamá, donde por naturaleza la gente es renuente a inscribirse en partidos políticos, me parece extraño que lo hagan masivamente en cantidades abrumadoras. ¿Son reales esas cifras? De continuar así, dentro de poco el 80% de los panameños perteneceremos a partidos políticos y eso no es posible aunque sí probable. Por más cuenta que saco, no me da la suma; pero, comprendo el empeño de cada uno en ser el primero, el segundo o el tercero. Repito, son sólo apariencias.
111No sé lo que sucede; de seguir esta carrera desenfrenada, terminaremos en las maternidades inscribiendo a los recién nacidos y sus hermanitos para cuando crezcan ya estén asegurados en cada partido.
Prefiero un partido con organización aunque más pequeño; prefiero un partido con más líderes que masa amorfa, pues sólo aumenta un número sin indicar nada especial.
No sé lo que sucede; de seguir esta carrera desenfrenada, terminaremos en las maternidades inscribiendo a los recién nacidos y sus hermanitos para cuando crezcan ya estén asegurados en cada partido. En ocasiones se trata de pugnas dentro de los partidos al buscar una hegemonía en las directivas y piensan que entre más adherentes tenga cada grupo, más fuerte se hará. La lucha es saludable, pero con armas de verdad. La ambición es buena pero no la desmedida.
Ojalá queden algunos panameños que puedan ayudarnos a los partidos que aún no hemos hecho barrería y los miles anunciados cada fin de semana sean ciertos y luego no se desinflen en el Tribunal Electoral por errores o inexistencia. "El que mucho abarca, poco aprieta" reza un dicho muy antiguo. Por favor, no los agarren todos.