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Inseguridad, factor de atraso


La ola de criminalidad que azota a América Latina está produciendo la desintegración social de grandes sectores, lo que podría provocar la fuga de capitales en la región y, peor aún, el caos social. Esta es la preocupación central que viene expresando el Consejo de las Américas con sede en Nueva York, organismo que agrupa a unas 170 multinacionales con operaciones en el continente.
Para estas empresas, la delincuencia frena el desarrollo y espanta las inversiones extranjeras. Y las cifras son elocuentes: América Latina pese a tener sólo el 8% de la población mundial, registró en el 2003, el 75 % de los secuestros que ocurrieron en el mundo. El incremento de "áreas sin ley" está degenerando en ingobernabilidad.
El problema es mucho más serio de lo que admiten los gobiernos. Y cualquier resistencia a mirar el dilema en su justa dimensión no hace más que favorecer el crecimiento de la delincuencia.
Por otro lado, las multinacionales consideran que la violencia incrementa los gastos operativos de seguridad privada de cada empresa en la región, pues Latinoamérica está seriamente afectada por la novedades violentas de las pandillas o las "maras". Los ejecutivos no desean viajar con sus familias a regiones consideradas como de alto riesgo.
Son muchas las preocupaciones y pocas la informaciones sobre las formas de operar de las pandillas. Pero, según los panameños, y así lo corrobora la última encuesta publicada en este medio, la inseguridad está entre los primeras preocupaciones nacionales.
Quizá estemos ante un fenómeno epidémico que ya está afectando "la calidad de vida" de nuestro país.
Sería lamentable que nuestros instituciones se vean un día desbordadas por un problema reiteradamente advertido por los ciudadanos.

101 años de Panamá América

 
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