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Inseguridad, se derrumban los pretextos


Amedida que pasa el tiempo al gobierno de Ricardo Martinelli se le van acabando los argumentos, en particular a su Ministro de Gobierno, para justificar por qué no se concretan las soluciones prometidas en materia de seguridad. La obvia razón es que los panameños continúan preocupándose cada día más en las calles debido a la intolerable violencia criminal. Y el pueblo sigue expresando su preocupación y su esperanza, pese a que no hay soluciones a la vista.

Hay barrios enteros que son “santuarios de las pandillas”, y sus residentes sufren los estragos de la cadena de ataques y contra ataques de los miembros de estas organizaciones criminales. Las autoridades apelan a la fuerza para reprimir cada cierto tiempo a los grupos sitiados en los muros de la pobreza y el crimen, pero no es suficiente.

Lo inaudito de este problema es que pese a la creciente ola criminal, son muy pocos los policías que se observan en las calles. ¿Por qué? ¿Acaso es tan difícil poner a los policías a custodiar las calles? Los políticos suelen tener promesas, pero sólo los grandes estadistas poseen doctrinas de seguridad nacional para evitar la proliferación de la delincuencia y garantizar la vida de su pueblo.

101 años de Panamá América

 
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