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Inteligencia del corazón…


¿Cómo somos? ¿Qué es lo ideal? El ser humano emocionalmente maduro se caracteriza por poseer inteligencia del corazón: ya no puede permanecer indiferente ante la suerte de los demás, ya no puede tolerar la injusticia, el cinismo y el sufrimiento ni, sobre todo, participar en ellos.

Podríamos decir que el corazón es un lugar de paso entre el cielo y la tierra. Vivir con corazón, ocupar nuestro puesto, tener conciencia de nuestro papel en el Universo y desempeñarlo, es también manifestar inteligencia del corazón.

Los seres humanos somos los que hacemos las sociedades, aunque éstas no puedan reducirse a los que las componen. Cambiar la sociedad sin que lo haga el ser humano es una ilusión, pues es difícil que nos separemos o liberemos de la hipocresía y accedamos a ser auténticos. Para ello debemos ser más autónomos, confiados, dejar de reprimir nuestra creatividad y las emociones.

La vida familiar y social no puede seguir evolucionando por separado. Es preciso que el corazón, armándose de audacia, impregne la razón de su calor vital, aun cuando la razón tenga que renunciar a su rigor lógico para ceder el paso al amor y a las pulsaciones de la vida. No podemos seguir contentándonos con una vida en la que el corazón tiene unas razones que la razón no conoce. Nuestros corazones deben conocer el mundo de la razón y la razón tener por guía un corazón consciente.

La urgencia es afectiva. No podemos seguir escatimando el desarrollo de nuestras inteligencias emocionales. La emoción, como todo lenguaje, tiene gramática. Se puede aprender a expresarse, a mostrar los sentimientos propios y a escuchar lo de los demás. Se puede aprender a dominar los miedos, a compartir las alegrías, a atravesar un duelo, por ejemplo, y a controlar las cóleras sin enterrarlas dentro de uno y convertirlas en angustia, depresión o enfermedad. Se puede aprender a cooperar, a animar a un grupo (o animarse en grupo) y a resolver conflictos de forma no violenta.

La alfabetización emocional es el desafío de hoy. Escuchemos a nuestros corazones juntos, es la única forma de demostrar una verdadera madurez emocional y sobre todo, que aprendamos a vivir con paz y armonía espiritual.

irisyaneth@yahoo.com

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