Intencionalidad de la conciencia
La intencionalidad de la conciencia es una condición humana que siempre “intende” hacia algo: Bretano. Es erróneo decir que “mengano o sultano” y por extensión, tal o cual comunidad carece de conciencia. Que no tenga conciencia de lo que queremos es otra cosa; pero tienen conciencia de algo, porque la conciencia siempre será conciencia de algo.
Mediante la conciencia y su intención, el hombre y la mujer pueden hacer aparecer aquellas cosas que necesitan, en grado prioritario. Sin embargo, cuando la necesidad cesa, termina también la conciencia de esa necesidad. Esta puede ser una de las tantas razones por lo que las personas y la comunidad participan de manera coyuntural ante un problema o necesidad. Pasada la amenaza, pasa la preocupación de la gente. En Panamá tenemos muchos ejemplos. Uno de ellos fue la amenaza de la fiebre amarilla en 1974 y el cólera en 1991.
Cosa igual ocurre cuando escuchamos a alguien decir que tal o cual persona o comunidad están desmotivadas. En verdad lo que existe es gente con motivos para no hacer algo. Ejemplo: Una madre de familia puede tener motivos para no llevar a sus niños al centro de salud o para ir ella misma a recibir algún servicio de este tipo. Lo importante, en ese sentido, es indagar por qué la gente actúa de esa u otra manera.
Hay que saber por qué la persona, la familia o la comunidad no ponen en práctica los comportamientos o conductas que queremos que tengan o practiquen. Incluso, la propia naturaleza obra en función de un fin determinado, lo que en filosofía se llama el actuar teleológicamente. No obra al azar. Cualquier producto final de la naturaleza fuera de su finalidad, se considera un error de ella misma. Ejemplo: Un árbol de naranja nace y crece, en función de producir naranja y no otra cosa.
Lo expuesto nos lleva a concluir que en esto hay varios aspectos en juego. Uno, el proceso como la gente aprende. Quién desconozca esto, mal puede empeñarse en enseñar con miras a producir cambios de comportamientos. Sin embargo, se necesita tener ética para que los cambios sean resultados de procesos humanos. Sólo mediante el autodescubrimiento y de la elección personal, puede esperarse cambios duraderos en los objetivos buscados. Además, quizás pudiera ser lo primero, el indagar qué somos, cuáles son nuestros alcances y limitaciones en materia de “conocimiento”, si es que podemos conocer.
La conciencia es una condición inherente al ser humano, lo que ocurre es que no siempre se tiene ésta de lo que alguien quiere que se tenga, en un momento o tiempo determinado. Por ello es importante tomar en cuenta no tratar de meter o encasillar a toda una comunidad a resolver un problema que no es dilema para todos. A la gente de una comunidad se le organiza según las necesidades sentidas por los pobladores.
Mediante la conciencia y su intención, el hombre y la mujer pueden hacer aparecer aquellas cosas que necesitan, en grado prioritario. Sin embargo, cuando la necesidad cesa, termina también la conciencia de esa necesidad. Esta puede ser una de las tantas razones por lo que las personas y la comunidad participan de manera coyuntural ante un problema o necesidad. Pasada la amenaza, pasa la preocupación de la gente. En Panamá tenemos muchos ejemplos. Uno de ellos fue la amenaza de la fiebre amarilla en 1974 y el cólera en 1991.
Cosa igual ocurre cuando escuchamos a alguien decir que tal o cual persona o comunidad están desmotivadas. En verdad lo que existe es gente con motivos para no hacer algo. Ejemplo: Una madre de familia puede tener motivos para no llevar a sus niños al centro de salud o para ir ella misma a recibir algún servicio de este tipo. Lo importante, en ese sentido, es indagar por qué la gente actúa de esa u otra manera.
Hay que saber por qué la persona, la familia o la comunidad no ponen en práctica los comportamientos o conductas que queremos que tengan o practiquen. Incluso, la propia naturaleza obra en función de un fin determinado, lo que en filosofía se llama el actuar teleológicamente. No obra al azar. Cualquier producto final de la naturaleza fuera de su finalidad, se considera un error de ella misma. Ejemplo: Un árbol de naranja nace y crece, en función de producir naranja y no otra cosa.
Lo expuesto nos lleva a concluir que en esto hay varios aspectos en juego. Uno, el proceso como la gente aprende. Quién desconozca esto, mal puede empeñarse en enseñar con miras a producir cambios de comportamientos. Sin embargo, se necesita tener ética para que los cambios sean resultados de procesos humanos. Sólo mediante el autodescubrimiento y de la elección personal, puede esperarse cambios duraderos en los objetivos buscados. Además, quizás pudiera ser lo primero, el indagar qué somos, cuáles son nuestros alcances y limitaciones en materia de “conocimiento”, si es que podemos conocer.
La conciencia es una condición inherente al ser humano, lo que ocurre es que no siempre se tiene ésta de lo que alguien quiere que se tenga, en un momento o tiempo determinado. Por ello es importante tomar en cuenta no tratar de meter o encasillar a toda una comunidad a resolver un problema que no es dilema para todos. A la gente de una comunidad se le organiza según las necesidades sentidas por los pobladores.