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Intentemos un pacto por la cultura


La agenda propagandística del gobierno panameño ha estado esencialmente orientada a temas tales como los puestos de trabajo, el crecimiento económico, las contrataciones públicas, los impuestos y asuntos afines en materia económica o social. No obstante, y esto es lo trascendental, la omisión del asunto cultural es una realidad insultante.
La casi nula preocupación gubernamental sobre la cultura panameña, que no es sólo el desarrollo artístico, no ha sido únicamente un síntoma de la administración de Martín Torrijos; pero lo curioso es que se ha hecho más evidente durante su mandato, especialmente durante estos últimos años donde se ha ponderado con mucha fuerza logros materiales. De allí que al iniciarse las conmemoraciones escolares sobre el día de la raza, el 12 de octubre, algunos profesores, a través de los medios, han revelado la necesidad de corregir lagunas del estudiantado nacional que "son inmensas" sobre el conocimiento universal, la ética, la grandes obras literarias, los hechos históricos mundiales, la evolución de las innovaciones científicas y tecnológicas, y otros.
Recientemente, en un programa de televisión, se insistió que muchos de los problemas actuales de la sociedad panameña se habían agudizado entre los jóvenes por la falta de educación cívica y la escasa solidaridad del estudiantado con los padecimientos comunitarios.
Es posible que el país no logre resolver los enormes problemas materiales que demanda el 40% de la población panameña que vive en la pobreza; no obstante, es probable también que si intentamos un pacto por la cultura, juntos podremos hallar un sólido proyecto para mejorar el sentido de responsabilidad que tenemos todos para la búsqueda de una solución. Lo grave es que no se puede proponer aquello que no se ha sentido como una necesidad.

101 años de Panamá América

 
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