Intermediarios
La República de Panamá desde su era colonialista e independentista, ha sido ubicada como una de las principales capitales del Comercio Mundial; sin embargo para los panameños la actividad practicada con mayor antigüedad para la subsistencia de nuestras generaciones radica en la agricultura.
Miles de campesinos nacidos en áreas rurales, tuvieron que recurrir a los siembros de subsistencia para alimentar y educar a sus hijos; cosa que viví por experiencia, ya que mis padres y abuelos se dedicaron a la agricultura y ganadería.
Hoy con los planes de modernización que promueven el actual mandatario y su ministro Chapman que incluyen rebajas arancelarias y privatizaciones, mantienen en incertidumbre las economías agrícolas, debido a los cambios traumáticos "que de la noche a la mañana" propuso este Gobierno para complacer aún más a las Instituciones de Crédito Internacionales.
Una vez aplicada estas tarifas de globalización en los mercados nacionales, está surgiendo otro problema de mayor magnitud para los productores, que es la especulación comercial (Oferta y Demanda) hacia los productos cosechados en nuestra tierra.
Las grandes cadenas de supermercados están importando productos foráneos, bajo la excusa del Fenómeno del Niño causando con ello una baja en los precios de los productos nacionales; sin que ello se refleje al Consumidor.
Un ejemplo del mercado libre oferta y demanda, radica en los bajísimos precios que pagan por los repollos y las papas a los productores de Cerro Punta de 0.10 la libra; teniendo estos productores que botar hace poco unas 40,000 libras entre ambos prductos.
Otra novedad es la autorización para la importación de arroz, lo cual ha causado malestar entre los productores; porque dicha importación debió ser aprobada en mayo del año pasado, cuando hubo algún tipo de escasez.
Además se comenta los bajos precios que pretenden pagar algunos compradores de sorgo y maíz, buscando crear con esta medida zozobra en el mercado nacional.
Estimados lectores nuestras cosechas están en su punto cumbre y los productores necesitan tener los mercados a su disposición para comercializar a un precio razonable que permita la supervivencia del hombre del campo.
Sin embargo, los compradores se niegan a recibir la producción nacional, con el pretexto de que tienen sus depósitos llenos de mercancía importada; afectando nuestra maltrecha economía.
El "Agiotismo" de los intermediarios nacionales hacia nuestros productos tiene ribetes alarmantes para los productores a mediana y pequeña escala; porque amparados por el sistema neoliberal estos prefieren importar productos foráneos, obteniendo mejores ganancias.
Esperamos que la Comisión de Asuntos del Consumidor y Libre Competencia y el MIPPE, tomen cartas en el asunto, porque el chantaje comercial sobre nuestros productos agrícolas podría desatar la quiebra de muchos productores.
Por otro lado, la apertura de los mercados nacionales a la globalización podría generar la desaparición total del sector primario; acompañado de una inmigración masiva hacia las zonas urbanas creando mayor pobreza entre los panameños.
Miles de campesinos nacidos en áreas rurales, tuvieron que recurrir a los siembros de subsistencia para alimentar y educar a sus hijos; cosa que viví por experiencia, ya que mis padres y abuelos se dedicaron a la agricultura y ganadería.
Hoy con los planes de modernización que promueven el actual mandatario y su ministro Chapman que incluyen rebajas arancelarias y privatizaciones, mantienen en incertidumbre las economías agrícolas, debido a los cambios traumáticos "que de la noche a la mañana" propuso este Gobierno para complacer aún más a las Instituciones de Crédito Internacionales.
Una vez aplicada estas tarifas de globalización en los mercados nacionales, está surgiendo otro problema de mayor magnitud para los productores, que es la especulación comercial (Oferta y Demanda) hacia los productos cosechados en nuestra tierra.
Las grandes cadenas de supermercados están importando productos foráneos, bajo la excusa del Fenómeno del Niño causando con ello una baja en los precios de los productos nacionales; sin que ello se refleje al Consumidor.
Un ejemplo del mercado libre oferta y demanda, radica en los bajísimos precios que pagan por los repollos y las papas a los productores de Cerro Punta de 0.10 la libra; teniendo estos productores que botar hace poco unas 40,000 libras entre ambos prductos.
Otra novedad es la autorización para la importación de arroz, lo cual ha causado malestar entre los productores; porque dicha importación debió ser aprobada en mayo del año pasado, cuando hubo algún tipo de escasez.
Además se comenta los bajos precios que pretenden pagar algunos compradores de sorgo y maíz, buscando crear con esta medida zozobra en el mercado nacional.
Estimados lectores nuestras cosechas están en su punto cumbre y los productores necesitan tener los mercados a su disposición para comercializar a un precio razonable que permita la supervivencia del hombre del campo.
Sin embargo, los compradores se niegan a recibir la producción nacional, con el pretexto de que tienen sus depósitos llenos de mercancía importada; afectando nuestra maltrecha economía.
El "Agiotismo" de los intermediarios nacionales hacia nuestros productos tiene ribetes alarmantes para los productores a mediana y pequeña escala; porque amparados por el sistema neoliberal estos prefieren importar productos foráneos, obteniendo mejores ganancias.
Esperamos que la Comisión de Asuntos del Consumidor y Libre Competencia y el MIPPE, tomen cartas en el asunto, porque el chantaje comercial sobre nuestros productos agrícolas podría desatar la quiebra de muchos productores.
Por otro lado, la apertura de los mercados nacionales a la globalización podría generar la desaparición total del sector primario; acompañado de una inmigración masiva hacia las zonas urbanas creando mayor pobreza entre los panameños.