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¿Internet en cada escuela?


En el Proyecto de Ley sobre reactivación económica que recién aprobamos en la Asamblea Legislativa, se autoriza la utilización de tierras en las denominadas áreas revertidas para financiar, a través de mecanismos de dación en pago, la instalación de Internet en todas las escuelas oficiales del país. Es un propósito muy loable y que merece un esfuerzo significativo de la sociedad panameña para hacerlo realidad; sin embargo, es algo más complicado de concretar en la práctica que lo que puede deducirse de la sencilla enunciación prevista en la ley antedicha.
Mejorar el nivel de nuestra educación publica va mucho más allá de la simple instalación de Internet en nuestras escuelas, pero tampoco podemos contemplar una educación moderna para nuestros estudiantes sin el componente tecnológico. De hecho, para que los estudiantes puedan conectarse a esta red global de información, se requiere que su escuela tenga la infraestructura física para ello (un salón con instalaciones eléctricas, aire acondicionado, conexión telefónica y seguridad, entre otras cosas), que haya computadoras, educadores capacitados para enseñarles a usarlas y estudiantes con un mínimo de conocimiento en informática. Además, será preferible que sepan algo de inglés, puesto que la mayoría de la información a la que pueden acceder por vía de Internet está en dicho idioma.
En el circuito electoral que me honro en representar, inicié el año pasado un proyecto denominado Tecno@.ulas, por medio del cual pretendo dotar de un salón de cómputo a cada una de las ocho escuelas primarias oficiales que están ubicadas en el 8-8. La idea de hacer algo así surgió cuando fui invitado por Samuel Lewis Navarro de la Fundación Gabriel Lewis Galindo, a participar del acto de inauguración de un salón de este tipo en la Escuela Francisco Arias Paredes (Pueblo Nuevo). Lo que me pareció más innovador del esquema de trabajo de la Fundación, es que no se trataba simplemente de llevar computadoras a la escuela y luego, despreocuparse de qué hagan con ellas, sino que paralelamente se capacita a todos los docentes de la escuela en cuestión y se da seguimiento a la labor que se realiza.
Cuando comenzamos el Proyecto, nos dimos cuenta de inmediato de los problemas que afrontaríamos. Por ejemplo, en la Escuela José Agustín Arango tenían un salón de cómputo con computadoras, donadas por la Asociación de Padres de Familia, que nunca había funcionado por falta de un profesor de informática. Cuando fuimos a inspeccionar el salón, ya las computadoras estaban obsoletas e inservibles. Y estamos hablando de una escuela que ya tenía un salón habilitado para tal fin, ni hablar de las que ni eso tenían.
En acuerdo con la Fundación Gabriel Lewis Galindo y con el apoyo del FIS, realizamos el año pasado unas jornadas de capacitación para los más de 200 docentes de todas las escuelas primarias oficiales de mi Circuito. El primer objetivo era motivarlos, ya que uno de los problemas más evidentes en la labor de modernizar nuestra educación es la falta de motivación en muchos educadores, lo que es perfectamente entendible en razón de la falta de estímulos, los bajos salarios y la poca preparación que reciben en materia de tecnología aplicada a la enseñanza. Los resultados, a mi juicio, fueron positivos, pero se requiere dar continuidad a estos esfuerzos de capacitación y ofrecer los estímulos necesarios a los docentes que muestren verdadera vocación y voluntad de perfeccionarse.
Pese a todo, es mucho lo que hemos avanzado en un año. Con fondos de la partida circuital del año 2000 y un apoyo significativo del FIS, hasta la fecha hemos logrado establecer salones de cómputo en cuatro escuelas: Escuela Omar Torrijos (Ancón), Escuela José Agustín Arango, Escuela Japón (Betania) y Escuela Ricardo Miro (Pueblo Nuevo). Ya iniciamos la capacitación en informática en varias de éstas. Apenas en días pasados, tuve el privilegio de asistir a una jornada en la Escuela Japón y fue muy edificante observar a un joven maestro, que venía de una escuela en la provincia de Darién y que nunca antes había utilizado una computadora, preparar una clase de ciencias utilizando las herramientas de Microsoft, para hacer una presentación con ilustraciones, animación y sonidos. Pretendemos en este año, con el apoyo nuevamente del FIS, instalar salones de cómputo en las tres escuelas restantes del circuito, a saber: Kuna Nega (Ancón), Octavio Méndez Pereira y Manuel E. Amador (Betania). En una segunda fase, aspiramos a interconectar todas estas escuelas y preparar una página en Internet que facilite a sus educadores tener acceso al material necesario para preparar sus clases.
La intención es tener, a final de este año, un proyecto modelo en un área urbana que sirva para extraer experiencias y lecciones para otras comunidades de todo el país. Sin lugar a dudas, serán mayores las complicaciones en escuelas rurales, pero vale la pena empezar esa labor, pues todo sacrificio y esfuerzo será retribuido con creces por los resultados positivos que se obtendrán en la vida tanto de educadores como educandos. Después de un año de estar inmerso en esta tarea en mi circunscripción, puedo decirles que es posible y vale la pena.

101 años de Panamá América

 
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