Invasiones de tierra son un chantaje
Las invasiones de tierras son acciones ilícitas que riñen con el derecho y la defensa de la propiedad, sea privada, estatal o colectiva, por cuanto se trata de una forma irregular de apropiarse de un bien, operación que, en un Estado de Derecho está sujeta a reglas previamente determinadas y formalmente legisladas. En los últimos años tales prácticas parecen transformadas en herramientas de otros ilícitos que, apoyados en problemáticas sociales, supuestas o reales, no dejan de crear situaciones delicadas, donde todos pierden: los “necesitados” por aplicar una acción ilegal; los propietarios, porque se pone a prueba la ley que los ampara; y el Estado, por los costos políticos que se derivan de ellas. De las tres, la primera y la última, son las de mayor impacto.
Las imágenes que proyectan los desalojos son dramáticas, pero. ¿cómo hemos llegado hasta aquí y qué medidas deben aplicarse? Se trata de una herencia populista que en determinado momento fue festejada por el clientelismo político, pero que a estas alturas pone en riesgo la seguridad jurídica.
Las medidas oficiales para detener este exabrupto se producen, por lo general , cuando la invasión es un hecho. Urgen acciones preventivas que sancionen enérgicamente a aquellos que promueven esas invasiones, y que las administran como un mecanismo de chantaje contra el Estado. Los promotores y quienes las permiten deben ser sancionados, y una intensa labor de difusión debe hacerles saber a quienes, como masa manejable, se prestan para esto, que el Estado no se convertirá por omisión, en cómplice de estas fechorías.