Inventario del Clásico Mundial
Al margen del espléndido papel rendido por Cuba y Japón y el decoroso desempeño de otras novenas que le dieron brillo al primer Clásico Mundial de béisbol fue todo un éxito. Esa es la primera conclusión obligada, pero hay otras.
Hasta su celebración, el béisbol de máximo nivel se desarrollaba en Estados Unidos, con sus ligas mayores, profesionales; y en el escenario mundial, en la categoría aficionada, en el Mundial, de la Federación Internacional y en los Juegos Olímpicos. En el primer caso, las ligas mayores y su Serie Mundial, congregan la mayor concentración de los mejores peloteros profesionales del planeta; y en el segundo, Cuba ha ejercido en las últimas décadas un dominio absoluto.
Anteriormente, muy poco intercambio había entre el béisbol aficionado y el profesional, salvo que el primero nutre al segundo de sus mejores talentos. Cuba, en cambio, por su particular situación política, retiene a la mayoría de su talento y de allí deriva su predominio en la esfera aficionada. En cambio, las demás naciones van perdiendo su mejor talento, que migra hacia las Grandes Ligas de Estados Unidos.
El clásico fue el primer intercambio directo entre ambas esferas. Cada país arma su novena con profesionales o aficionados, sin importar. Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela y Japón reunieron la mayor constelación de estrellas profesionales jamás vista en un certamen internacional. Y Cuba envió su escuadra invencible de siempre, plena de interrogantes sobre si sobreviviría al choque. ¿Son aficionados los cubanos? Sí, en buena medida, aunque los pague el Estado, porque no tienen la oportunidad de foguearse a diario con los profesionales.
La competencia ente cuatro distintas escuelas fue una verdadera "guerra de las galaxias". La caribeña, la norteamericana, la asiática y la cubana, midieron al fin fuerzas. ¡Y vaya sorpresa¡ El inventor del béisbol, Estados Unidos, con un equipo de grandes ligas, no pasó a cuartos de final, eliminado por México; mientras que Cuba dio la sorpresa mayúscula al ir a la final luego de barrer con Puerto Rico y República Dominicana, lo mejor de la escuela caribeña, para enfrentarse a Japón.
El éxito del certamen marcó el inicio de la globalización de ese deporte, siguiendo el modelo de la FIFA en el fútbol. En adelante, dichas escuelas se disputarán fieramente la supremacía de ese deporte cada cuatro años. Y si alguien soñaba con excluir a Cuba, mejor es que despierte. Según uno de sus dirigentes, en el futuro, Cuba enviará sólo hombres de seis pies de estatura y 200 libras de peso, porque "no daremos ventaja a nadie". ¿Y nuestra Federación qué?
Hasta su celebración, el béisbol de máximo nivel se desarrollaba en Estados Unidos, con sus ligas mayores, profesionales; y en el escenario mundial, en la categoría aficionada, en el Mundial, de la Federación Internacional y en los Juegos Olímpicos. En el primer caso, las ligas mayores y su Serie Mundial, congregan la mayor concentración de los mejores peloteros profesionales del planeta; y en el segundo, Cuba ha ejercido en las últimas décadas un dominio absoluto.
Anteriormente, muy poco intercambio había entre el béisbol aficionado y el profesional, salvo que el primero nutre al segundo de sus mejores talentos. Cuba, en cambio, por su particular situación política, retiene a la mayoría de su talento y de allí deriva su predominio en la esfera aficionada. En cambio, las demás naciones van perdiendo su mejor talento, que migra hacia las Grandes Ligas de Estados Unidos.
El clásico fue el primer intercambio directo entre ambas esferas. Cada país arma su novena con profesionales o aficionados, sin importar. Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela y Japón reunieron la mayor constelación de estrellas profesionales jamás vista en un certamen internacional. Y Cuba envió su escuadra invencible de siempre, plena de interrogantes sobre si sobreviviría al choque. ¿Son aficionados los cubanos? Sí, en buena medida, aunque los pague el Estado, porque no tienen la oportunidad de foguearse a diario con los profesionales.
La competencia ente cuatro distintas escuelas fue una verdadera "guerra de las galaxias". La caribeña, la norteamericana, la asiática y la cubana, midieron al fin fuerzas. ¡Y vaya sorpresa¡ El inventor del béisbol, Estados Unidos, con un equipo de grandes ligas, no pasó a cuartos de final, eliminado por México; mientras que Cuba dio la sorpresa mayúscula al ir a la final luego de barrer con Puerto Rico y República Dominicana, lo mejor de la escuela caribeña, para enfrentarse a Japón.
El éxito del certamen marcó el inicio de la globalización de ese deporte, siguiendo el modelo de la FIFA en el fútbol. En adelante, dichas escuelas se disputarán fieramente la supremacía de ese deporte cada cuatro años. Y si alguien soñaba con excluir a Cuba, mejor es que despierte. Según uno de sus dirigentes, en el futuro, Cuba enviará sólo hombres de seis pies de estatura y 200 libras de peso, porque "no daremos ventaja a nadie". ¿Y nuestra Federación qué?