Inversión en obras
Generalmente, cuando se habla de inversión en obras públicas se discuten los costos, pero no cómo se efectuarán. Tan importante es una cosa como la otra. El cómo realizarlas tiene un significado muy especial para el desarrollo del país, la generación de empleo, la utilización de materiales locales, promover la formación de empresas nacionales, y lograr el fortalecimiento institucional de entidades públicas y privadas.
Además, es importante analizar las empresas contratistas. No es lo mismo que las ganancias las obtenga una empresa local que una extranjera que viene a realizar un trabajo -no a invertir en el país- y que probablemente las va a exportar hacia su país de origen. En los pliegos de cargos se debe establecer, claramente, el tema de las empresas extranjeras que se "panameñizan" para tales efectos.
Por lo tanto, la discusión de cuánto se va a invertir debe estar acompañada de una evaluación paralela y honrada del diseño técnico, forma de ejecución, materiales y otros insumos, mano de obra local que será utilizada, beneficios directos e indirectos de cómo dividir el proyecto y del margen competitivo que se da a las empresas locales, así como de los incentivos en las calificaciones de las propuestas en función del uso de mano de obra nacional en el proyecto. Esto también implica que se debe retomar la discusión en torno a si los proyectos se deben adjudicar necesariamente a quienes tengan la oferta económica más baja.
Ello equivale a efectuar una "evaluación social" de las ofertas económicas; por ejemplo, adjudicar una obra a una empresa sólo porque ofreció ejecutarla por una diferencia mínima de costo con respecto a otra, pero esta última, en su concepción de ejecución, propone un uso intensivo de mano de obra no calificada y local, aunque el período ejecutorio sea un poco más largo. ¿Cuál de las dos ofertas es más beneficiosa para el área en donde se va a realizar el proyecto y para el país? Para que no hayan dudas sobre la transparencia del proceso, este punto hay que establecerlo con claridad en los pliegos de cargos.
Es más fácil justificar económicamente un proyecto que tiene un alto contenido de mano de obra no calificada, que uno de alta sofisticación tecnológica que se base en el uso intensivo de equipos mecánicos, los cuales en general son importados. En términos más prácticos, y como ilustración en el aspecto vial, es más fácil justificar un programa intenso y extenso de mejoramiento de la accesibilidad rural con estrategias intensivas en el uso de mano de obra, que un proyecto de costo semejante para mejorar o rehabilitar las vías existentes, usando equipos sofisticados de construcción, operados por especialistas y usando materiales y combustibles importados.
Existen beneficios directos e indirectos para los usuarios y los no usuarios de las inversiones públicas. Esos beneficios se deben estimar y analizar adecuadamente para establecer los beneficiarios reales y los impactos socioeconómicos de las inversiones estatales. Además, se deben efectuar análisis para determinar, primero, si los proyectos planteados realmente resuelven los problemas trascendentes de la sociedad, si efectivamente se van a dar los beneficios esperados para aquellos que los necesitan con urgencia; y segundo, determinar si el problema se puede resolver de forma menos costosa y por tanto, más eficiente.
Con base a lo anterior, el nuevo gobierno debe analizar correctamente sus proyectos de inversión en las obras públicas para que se logren resolver los problemas reales de la población, antes de proponer grandes obras "per se", las cuales pueden ser de dudosa factibilidad y eficacia en cuanto a la creación de empleo y la disminución de la pobreza.
Las consideraciones sobre la ejecución del proyecto pueden dar lugar a favorecer, justa y equitativamente, a las empresas que usen tecnología adecuada con el medio en donde éste se realice y de acuerdo a los problemas sociales que existan en la zona y en el país.
Las mismas son cruciales para lograr el desarrollo social y sostenible con rostro humano, y para lograr un digno bienestar de la población más humilde del país.
Además, es importante analizar las empresas contratistas. No es lo mismo que las ganancias las obtenga una empresa local que una extranjera que viene a realizar un trabajo -no a invertir en el país- y que probablemente las va a exportar hacia su país de origen. En los pliegos de cargos se debe establecer, claramente, el tema de las empresas extranjeras que se "panameñizan" para tales efectos.
Por lo tanto, la discusión de cuánto se va a invertir debe estar acompañada de una evaluación paralela y honrada del diseño técnico, forma de ejecución, materiales y otros insumos, mano de obra local que será utilizada, beneficios directos e indirectos de cómo dividir el proyecto y del margen competitivo que se da a las empresas locales, así como de los incentivos en las calificaciones de las propuestas en función del uso de mano de obra nacional en el proyecto. Esto también implica que se debe retomar la discusión en torno a si los proyectos se deben adjudicar necesariamente a quienes tengan la oferta económica más baja.
Ello equivale a efectuar una "evaluación social" de las ofertas económicas; por ejemplo, adjudicar una obra a una empresa sólo porque ofreció ejecutarla por una diferencia mínima de costo con respecto a otra, pero esta última, en su concepción de ejecución, propone un uso intensivo de mano de obra no calificada y local, aunque el período ejecutorio sea un poco más largo. ¿Cuál de las dos ofertas es más beneficiosa para el área en donde se va a realizar el proyecto y para el país? Para que no hayan dudas sobre la transparencia del proceso, este punto hay que establecerlo con claridad en los pliegos de cargos.
Es más fácil justificar económicamente un proyecto que tiene un alto contenido de mano de obra no calificada, que uno de alta sofisticación tecnológica que se base en el uso intensivo de equipos mecánicos, los cuales en general son importados. En términos más prácticos, y como ilustración en el aspecto vial, es más fácil justificar un programa intenso y extenso de mejoramiento de la accesibilidad rural con estrategias intensivas en el uso de mano de obra, que un proyecto de costo semejante para mejorar o rehabilitar las vías existentes, usando equipos sofisticados de construcción, operados por especialistas y usando materiales y combustibles importados.
Existen beneficios directos e indirectos para los usuarios y los no usuarios de las inversiones públicas. Esos beneficios se deben estimar y analizar adecuadamente para establecer los beneficiarios reales y los impactos socioeconómicos de las inversiones estatales. Además, se deben efectuar análisis para determinar, primero, si los proyectos planteados realmente resuelven los problemas trascendentes de la sociedad, si efectivamente se van a dar los beneficios esperados para aquellos que los necesitan con urgencia; y segundo, determinar si el problema se puede resolver de forma menos costosa y por tanto, más eficiente.
Con base a lo anterior, el nuevo gobierno debe analizar correctamente sus proyectos de inversión en las obras públicas para que se logren resolver los problemas reales de la población, antes de proponer grandes obras "per se", las cuales pueden ser de dudosa factibilidad y eficacia en cuanto a la creación de empleo y la disminución de la pobreza.
Las consideraciones sobre la ejecución del proyecto pueden dar lugar a favorecer, justa y equitativamente, a las empresas que usen tecnología adecuada con el medio en donde éste se realice y de acuerdo a los problemas sociales que existan en la zona y en el país.
Las mismas son cruciales para lograr el desarrollo social y sostenible con rostro humano, y para lograr un digno bienestar de la población más humilde del país.