Invitación
EL 16 de agosto pasado fue invitada la Iglesia Católica de Panamá por el actual gobierno a una reunión en el salón de Relaciones Exteriores, antiguo patio de nuestra "alma mater" del Colegio de La Salle. Se me solicitó la representación de la Iglesia, ya que la conferencia Episcopal estaba en sesión periódica.
Se trataba de participar históricamente en la invitación a una Concertación Nacional de parte del gobernante actual, Martín Torrijos Espino, en un afán de responder a sugerencias de parte de la sociedad civil, de la empresa privada, y de otras facciones de la actividad política de nuestro país.
Es la reunión más breve y puntual del gobierno a la que he asistido. Asímismo me pareció que gracias a Dios no se trató de un funeral de algún político o ex gobernante o agente social histórico, que es donde uno ve tantas caras conocidas del mundo político y empresarial y alguno que otro de la clase obrera.
La iniciativa hay que calificarla de positiva, es un nuevo contacto con las fuerzas vivas que trajinan en el diario acontecer del país.
Se trata de un momento por otra parte coyuntural, ya que a pesar de las encuestas favorables, es la hora de los hervideros sociales, amenazas de huelga nacional de parte de los educadores, de disgustos de los servidores públicos de la Caja de Seguro Social, y de revueltas típicas de los estudiantes secundarios de un conocido plantel, todo lo cual causando los detestados tranques vehiculares, junto con las calles que están siendo reparadas, sobre todo algunas vías más transitadas.
Todas estas actividades indican que ésta no es una ciudad muerta, sino llena de vida, pero eso sí subyacentemente incomodada por el clima más caliente, y por otros factores desconocidos, y, sobre todo, porque dondequiera que vayas, escuchas las distintas objeciones sobre el No y el Sí del referéndum.
Esto último lo consideran como algo positivo, los del gobierno, porque es una muestra palmaria de la actividad democrática aun cuando todo indica que lo que se quería evitar es lo que está sucediendo, se ha politizado el debate y las inclinaciones de una y otra parte se están condicionando a la facción política por la que se simpatiza. Se dijo en una ocasión, antes de que los panameños recibieran el canal, que lo peor que podría suceder, es que se politizase que es lo que nos está sucediendo. Y sabemos que cuando se politiza, se acaba eso de pensar prioritariamente en Panamá.
Fuera de los comentarios diversos en torno al llamado a la Concertación Nacional, algunos creen que es táctica coyuntural con motivo del rumbo que va llevando el proceso y de sus complicaciones, y de los aparentes chantajes de los grupos hoy en actitud de guerra contra el gobierno, otros la atribuyen a tácticas para frustrar el referéndum.
Como en otras ocasiones, ya las pasiones se han exacerbado tanto que opinar de una manera u otra, puede traerte problemas con tus amistades, con parientes, con compañeros de trabajo y eso es indicativo de nuestra poca maduración y crecimiento político. Si te pronuncias por el Sí, eres mal panameño y si por el No, lo que tú quieres es que Panamá no progrese. Necesitamos respetar la opinión ajena, aun cuando sintamos que están equivocados. Pero lo que no entendemos es que se vote No, pecisamente porque no queremos que tal o cual partido se lleve la gloria y no nosotros. O votaremos No para vengarnos del no cumplimiento de las promesas presidenciales cuando era candidato.
Alguna claridad arrojan las palabras del Señor Presidente cuando dice que "la decisión de ampliar la capacidad del Canal no es un hecho aislado, ni surgió en este año 2006 como fruto de la casualidad o capricho de nadie. Este tema tiene ya su propia historia, desde la década de los 40, pasando por los estudios y el informe de la Comisión Tripartita de los años 80, hasta los seis años de estudios que se iniciaron en el año 2000. El Canal y la necesidad de la ampliación es consecuencia de nuestra posición geográfica. Los consensos nacionales van más allá de la propuesta ampliación del canal". Lo que escuché, luego de la participación y por los comentarios radiales, es que hace falta "voluntad política".
"El Canal y la necesidad de la ampliación es consecuencia de nuestra posición geográfica. Los consensos nacionales van más allá de la propuesta ampliación del Canal".
La ministra expresó que "de nada sirve que el Estado invierta en tratar de darle una mejor calidad de vida, si ustededes mismos no cuidan".
Se trataba de participar históricamente en la invitación a una Concertación Nacional de parte del gobernante actual, Martín Torrijos Espino, en un afán de responder a sugerencias de parte de la sociedad civil, de la empresa privada, y de otras facciones de la actividad política de nuestro país.
Es la reunión más breve y puntual del gobierno a la que he asistido. Asímismo me pareció que gracias a Dios no se trató de un funeral de algún político o ex gobernante o agente social histórico, que es donde uno ve tantas caras conocidas del mundo político y empresarial y alguno que otro de la clase obrera.
La iniciativa hay que calificarla de positiva, es un nuevo contacto con las fuerzas vivas que trajinan en el diario acontecer del país.
Se trata de un momento por otra parte coyuntural, ya que a pesar de las encuestas favorables, es la hora de los hervideros sociales, amenazas de huelga nacional de parte de los educadores, de disgustos de los servidores públicos de la Caja de Seguro Social, y de revueltas típicas de los estudiantes secundarios de un conocido plantel, todo lo cual causando los detestados tranques vehiculares, junto con las calles que están siendo reparadas, sobre todo algunas vías más transitadas.
Todas estas actividades indican que ésta no es una ciudad muerta, sino llena de vida, pero eso sí subyacentemente incomodada por el clima más caliente, y por otros factores desconocidos, y, sobre todo, porque dondequiera que vayas, escuchas las distintas objeciones sobre el No y el Sí del referéndum.
Esto último lo consideran como algo positivo, los del gobierno, porque es una muestra palmaria de la actividad democrática aun cuando todo indica que lo que se quería evitar es lo que está sucediendo, se ha politizado el debate y las inclinaciones de una y otra parte se están condicionando a la facción política por la que se simpatiza. Se dijo en una ocasión, antes de que los panameños recibieran el canal, que lo peor que podría suceder, es que se politizase que es lo que nos está sucediendo. Y sabemos que cuando se politiza, se acaba eso de pensar prioritariamente en Panamá.
Fuera de los comentarios diversos en torno al llamado a la Concertación Nacional, algunos creen que es táctica coyuntural con motivo del rumbo que va llevando el proceso y de sus complicaciones, y de los aparentes chantajes de los grupos hoy en actitud de guerra contra el gobierno, otros la atribuyen a tácticas para frustrar el referéndum.
Como en otras ocasiones, ya las pasiones se han exacerbado tanto que opinar de una manera u otra, puede traerte problemas con tus amistades, con parientes, con compañeros de trabajo y eso es indicativo de nuestra poca maduración y crecimiento político. Si te pronuncias por el Sí, eres mal panameño y si por el No, lo que tú quieres es que Panamá no progrese. Necesitamos respetar la opinión ajena, aun cuando sintamos que están equivocados. Pero lo que no entendemos es que se vote No, pecisamente porque no queremos que tal o cual partido se lleve la gloria y no nosotros. O votaremos No para vengarnos del no cumplimiento de las promesas presidenciales cuando era candidato.
Alguna claridad arrojan las palabras del Señor Presidente cuando dice que "la decisión de ampliar la capacidad del Canal no es un hecho aislado, ni surgió en este año 2006 como fruto de la casualidad o capricho de nadie. Este tema tiene ya su propia historia, desde la década de los 40, pasando por los estudios y el informe de la Comisión Tripartita de los años 80, hasta los seis años de estudios que se iniciaron en el año 2000. El Canal y la necesidad de la ampliación es consecuencia de nuestra posición geográfica. Los consensos nacionales van más allá de la propuesta ampliación del canal". Lo que escuché, luego de la participación y por los comentarios radiales, es que hace falta "voluntad política".
"El Canal y la necesidad de la ampliación es consecuencia de nuestra posición geográfica. Los consensos nacionales van más allá de la propuesta ampliación del Canal".
La ministra expresó que "de nada sirve que el Estado invierta en tratar de darle una mejor calidad de vida, si ustededes mismos no cuidan".