Ir a los niños
Diferentes estudios e investigaciones señalan que los niveles de pobreza y pobreza extrema en nuestro país son preocupantes. Al respecto se apunta que los niños son los más afectados; y que en el área indígena la situación sólo se puede catalogar como alarmante.
De acuerdo a los estudios sobre la pobreza en Panamá "más del 16% de todos los niños menores de cinco años (cerca de 50,000) están afectados por alguna forma de desnutrición. Cerca del 85% de estos niños son pobres. Aproximadamente la cuarta parte de los niños pobres de menores de cinco años están desnutridos, a diferencia del 4% de los no pobres".
Lo apuntado indica que la pobreza se refleja en la desnutrición de los niños, y esto se puede ver cuando se camina por las áreas indígenas, donde más del 95% de los residentes de estas zonas viven por debajo de las líneas de pobreza, y los más afectados son los niños.
Esta situación que vive la niñez panameña me hace recordar las palabras bíblicas que en Lucas 18:16 dicen: "Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de tales es el reino de Dios".
Muchos panameños conscientes de su papel como cristianos buscan de diferentes formas paliar el hambre que pasan muchos niños panameños. Tal es el caso de la Fundación Pro Niños del Darién, que bajo la orientación de Monseñor Rómulo Emiliani se ha impuesto ir a los niños para llevarles alimentos y esperanza de un futuro distinto a la realidad que les embarga.
A este esfuerzo se ha unido el Fondo de Inversión Social de la Presidencia de la República que, bajo la Dirección del Licenciado Arnulfo Escalona Avila, implementa el Programa de Nutrición Escolar, que busca proporcionar un complemento alimentario que aporte no menos del 20% de las recomendaciones calórico-proteicas diarias de un niño de 6 a 12 años de edad.
El FIS y la Fundación pro Niños del Darién (FUNPRODA) firmaron un convenio con el fin de establecer los mecanismos de comunicación y coordinación necesarios para que ambas instituciones cumplan con sus funciones y objetivos primordiales en forma expedita, y por otra parte, contribuir a solucionar los problemas nutricionales que confrontan las comunidades en situación de pobreza y de extrema pobreza.
Por encima de las encuestas de popularidad, estas instituciones saben que hay encuestas de hambre, y a esas hay que prestarle atención, por lo que FUNPRODA lleva trabajando once (11) años, y el FIS inició su programa en 1991, conjuntamente con el Ministerio de Educación, ante los altos índices de desnutrición crónica de nuestros niños que elevaban los porcentajes de fracasos y ausentismo en las escuelas.
Huyendo del demonio del hambre y la miseria muchas familias han emigrado hacia la capital, encontrándose con unan situación tan crítica como la que dejaron.
Es por ello que el Patronato "Ministerio del Espíritu con Gloria", bajo la dirección del Reverendo Manuel Ruíz, construye un comedor infantil que dotará de alimento a mil niños del área de Juan Díaz y alrededores, considerado por muchos como el más grande en Centroamérica. Estas y otras organizaciones merecen nuestro reconocimiento, ya que ellos van a los niños, porque de ellos es el reino de Dios.
De acuerdo a los estudios sobre la pobreza en Panamá "más del 16% de todos los niños menores de cinco años (cerca de 50,000) están afectados por alguna forma de desnutrición. Cerca del 85% de estos niños son pobres. Aproximadamente la cuarta parte de los niños pobres de menores de cinco años están desnutridos, a diferencia del 4% de los no pobres".
Lo apuntado indica que la pobreza se refleja en la desnutrición de los niños, y esto se puede ver cuando se camina por las áreas indígenas, donde más del 95% de los residentes de estas zonas viven por debajo de las líneas de pobreza, y los más afectados son los niños.
Esta situación que vive la niñez panameña me hace recordar las palabras bíblicas que en Lucas 18:16 dicen: "Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de tales es el reino de Dios".
Muchos panameños conscientes de su papel como cristianos buscan de diferentes formas paliar el hambre que pasan muchos niños panameños. Tal es el caso de la Fundación Pro Niños del Darién, que bajo la orientación de Monseñor Rómulo Emiliani se ha impuesto ir a los niños para llevarles alimentos y esperanza de un futuro distinto a la realidad que les embarga.
A este esfuerzo se ha unido el Fondo de Inversión Social de la Presidencia de la República que, bajo la Dirección del Licenciado Arnulfo Escalona Avila, implementa el Programa de Nutrición Escolar, que busca proporcionar un complemento alimentario que aporte no menos del 20% de las recomendaciones calórico-proteicas diarias de un niño de 6 a 12 años de edad.
El FIS y la Fundación pro Niños del Darién (FUNPRODA) firmaron un convenio con el fin de establecer los mecanismos de comunicación y coordinación necesarios para que ambas instituciones cumplan con sus funciones y objetivos primordiales en forma expedita, y por otra parte, contribuir a solucionar los problemas nutricionales que confrontan las comunidades en situación de pobreza y de extrema pobreza.
Por encima de las encuestas de popularidad, estas instituciones saben que hay encuestas de hambre, y a esas hay que prestarle atención, por lo que FUNPRODA lleva trabajando once (11) años, y el FIS inició su programa en 1991, conjuntamente con el Ministerio de Educación, ante los altos índices de desnutrición crónica de nuestros niños que elevaban los porcentajes de fracasos y ausentismo en las escuelas.
Huyendo del demonio del hambre y la miseria muchas familias han emigrado hacia la capital, encontrándose con unan situación tan crítica como la que dejaron.
Es por ello que el Patronato "Ministerio del Espíritu con Gloria", bajo la dirección del Reverendo Manuel Ruíz, construye un comedor infantil que dotará de alimento a mil niños del área de Juan Díaz y alrededores, considerado por muchos como el más grande en Centroamérica. Estas y otras organizaciones merecen nuestro reconocimiento, ya que ellos van a los niños, porque de ellos es el reino de Dios.