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Irak: Chalabi y la fábrica de mentiras


Como el allanamiento de la propiedad del dirigente Ahmed Chalabi significa un viraje en la política de Estados Unidos (EU) en Irak, me referiré al lugar que ocupa en la fábrica de mentiras establecida por el gobierno de Bush para justificar la invasión de Irak. Chalabi fue patrocinado por un grupo de neoconservadores bucando un cambio de gobierno en Irak que garantizara la paz a Israel y le vendiera petróleo quienes convencieron a Dick Cheney antes de asumir la vice presidencia que Chalabi sería el personaje ideal jefaturar el gobierno que remplazaría a Sadam Hussein. Faltaba sólo convencer al pueblo de Estados Unidos que era imprescindible eliminar al dictador.
La fábrica de mentiras comenzó a funcionar meses antes del ataque contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono porque la maquinaria estaba ya montada. En 1991, la CIA contrató al Rendon Group, una firma con nexos estrechos pero secretos con el Pentágono y la CIA, para que organizara un movimiento de resistencia irakí. En 1992, Rendon estableció el Congreso Nacional Iraqí (INC), con oficinas en Washington y Londres. Bajo Chalabi, el INC recibiría millones de dólares de Washington. Con ese dinero estableció una oficina de colección de información (Information Collection Program--ICP) para ofrecer entrevistas, informes y artículos a los medios de comunicación con el propósito de convencer a los norteamericanos que era urgente eliminar a Sadam Hussein.
La propaganda había comenzado con declaraciones dramáticas y un libro del doctor Khidir Hamza, quien decía ser ex jefe del programa nuclear de Hussein. En el verano del 2001, se escapó de Irak un ingeniero llamado Adnan Saeed al-Haideri, quien, bajo el patrocinio del INC, propaló mentiras sobre fábricas secretas de armas biológicas, químicas y nucleares que decía se encontraban bajo pozos, casas privadas y el hospital Sadam Hussein en Bagdad.
El ataque de Bin Laden y Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 cayó como maná del cielo a los que ansiaban controlar a Irak y su petróleo mediante la eliminación del dictador y su régimen. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el subsecretario Paul Wolfowitz, descontentos con la CIA debido a que no confirmaba lo denunciado por la red de Chalabi y tampoco suministraba datos que justificaran la invasión de Irak, establecieron una oficina secreta en el Pentágono con el objetivo de que suministraran la información deseada (ver detalles por el autor Seymour Hersh en: http://www.commondreams.org/views03/0506-06.htm )
La Oficina de Planes Especiales (OSP), a cargo de analistas improvisados pero ideológicamente afines a los neoconservadores, se asoció con una operación de inteligencia israelí-que no era la Mossad-radicada en la oficina del primer ministro israelí Ariel Sharon, con quien simpatizaban los neoconservadores. La información alarmista y falsa suministrada por la OSP iba directamente a la oficinas del vicepresidente Cheney y de Condoleeza Rice y Stephen Hadley en el Consejo Nacional de Seguridad. Estos, a su vez, la filtraban a los medios de comunicación.
Durante el año 2002, Chalabi y el INC aceleraron la campaña de promover la invasión de Irak a través de presentaciones en el Congreso de EU, así como de organizaciones importantes y los medios de comunicación asegurando que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva (ver: http://www.realcities.com/mld/krwashington/8173201.htm ).
La mentira de que Hussein tenía una flota de fábricas movibles que producirían ántrax y otros gérmenes fatales, pronunciada por el secretario de Estado, Colin Powell, en su discurso ante las Naciones Unidas el 5 de febrero de 2003, fue producto de la fábrica de mentiras de Chalabi y la INC, suministrada por el hermano de un seguidor de Chalabi apodado "Curveball" en círculos de inteligencia europeos. Antes me he referido al papel clave jugado por el Dr. Hussein Shahristani en vísperas de la invasión (El Panamá América, 16 de mayo 2004).
Dos fueron los grandes logros de la fábrica de mentiras: 1) convencer al pueblo estadounidense que Sadam Hussein, además de poseer armas de destrucción masiva, tuvo que ver con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, y 2) convencer a los neoconservadores del gobierno de Bush que el pueblo iraquí recibiría a las fuerzas de Estados Unidos como libertadores.
Aclamado por los neoconservadores como el "George Washington de Irak", Chalabi y 400 miembros del ala militar de la INC llamado Fuerzas Libres de Irak (FIF), entrenados en Hungría por una subsidiaria de Halliburton--empresa asociada con el vice presidente Cheney-fueron transportados por el Pentágono a Irak antes de la caída de Bagdad. Aprovechando el desorden, se apoderaron de los archivos de la policía secreta de Sadam Hussein. Más tarde, Chalabi logró imponer medidas que le asegurarían ser el jefe máximo de Irak: despedir a las fuerzas armadas iraquíes y los funcionarios que habían sido miembros del partido del dictador. Cuando se formó el Consejo de Gobierno iraquí, Chalabi fue su presidente.
Siempre ambicionando remplazar a Sadam Hussein como mandamás de Irak, Chalabi se opuso al plan de las Naciones Unidas de formar un gobierno interino el 30 de junio, prescindiendo de los miembros del actual Consejo de Gobierno iraquí. Ante la perspectiva de quedar fuera del poder, se propuso desacreditar a las Naciones Unidas usando información de los archivos secretos de Hussein para aupar un escándalo sobre el programa "petróleo por alimentos". Sin embargo, como el presidente Bush depende de las Naciones Unidas para resolver el problema de Irak antes de las elecciones presidenciales en noviembre, ha sustraído de manos de Chalabi los documentos secretos y a la vez ha neutralizado al ungido por los neoconservadores. ¿Se habrá salvado así el pueblo de Irak de quedar en manos de un segundo Sadam Hussein?

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