Irak otra vez en la mira
The New York Times publicó recientemente un informe del Pentágono que examina las opciones de una operación militar para tomar el control de Bagdad y de otras zonas estratégicas. " Saddam Hussein es un hombre que envenena a su propio pueblo, que amenaza a sus vecinos y que desarrolla armas de destrucción masiva " comentó Bush a los periodistas, después de recibir al rey Abdalá II de Jordania. Al conocer los preparativos militares y las imputaciones del gobernante norteamericano sobre armas de destrucción masiva, Hussein reaccionó invitando a la ONU para que efectúe inspecciones in situ, pero sometidas a determinadas condiciones que representarían una investigación restringida.
Sin embargo, el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que tiene presencia Estados Unidos, rechazó la invitación al jefe de los inspectores de armas y replicó exigiendo inspecciones no condicionadas.
A pesar de la desconfianza que suscita Saddam Husseim, la opinión pública norteamericana no apoya una intervención militar que implicaría el envío de una gran cantidad de soldados calculada por el Pentágono entre 70 mil
a 250 mil reclutas. Después de las frustraciones de la guerra no declarada en Viet Nam, donde perdieron la vida y quedaron lisiados millares de jóvenes estadounidenses en un conflicto sin claros objetivos, la opinión pública está predipuesta contra acciones militares de móviles oscuros y en escenarios remotos. Por otro lado el rey Abdalá II de Jordania, aliado de Estados Unidos, afirmó en Washington que un ataque contra Irak para derrocar a un individuo es " una decisión ridícula" , que abriría una enloquecida caja de Pandora, en circunstancias que el conflicto entre Israel y Palestina abre más fisuras en el mundo árabe por el apoyo norteamericano a Sharon en su desproporcionada lucha contra militantes islámicos extremistas.
En el plano político interno se especula que los " halcones" de la Casa Blanca - el vicepresidente Dick Cheney y el secretario de defensa Donald Rumsfeld - proponen ataques tácticos de menor escala para derrocar a Hussein , en tanto que el Secretario de Estado Colin Powell no apoya la intervención militar, considerando las repercusiones diplomáticas que está sopesando en sus viajes al exterior. Europa Occidental no parece dispuesta a respaldar un ataque militar unilateral al margen de la OTAN y de la ONU por el precedente que establecería una potencia interviniendo en asuntos ajenos guiada únicamente por sus decisiones sin explicarle con claridad a la comunidad internacional sus razones estratégicas.
Sin embargo, el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que tiene presencia Estados Unidos, rechazó la invitación al jefe de los inspectores de armas y replicó exigiendo inspecciones no condicionadas.
A pesar de la desconfianza que suscita Saddam Husseim, la opinión pública norteamericana no apoya una intervención militar que implicaría el envío de una gran cantidad de soldados calculada por el Pentágono entre 70 mil
a 250 mil reclutas. Después de las frustraciones de la guerra no declarada en Viet Nam, donde perdieron la vida y quedaron lisiados millares de jóvenes estadounidenses en un conflicto sin claros objetivos, la opinión pública está predipuesta contra acciones militares de móviles oscuros y en escenarios remotos. Por otro lado el rey Abdalá II de Jordania, aliado de Estados Unidos, afirmó en Washington que un ataque contra Irak para derrocar a un individuo es " una decisión ridícula" , que abriría una enloquecida caja de Pandora, en circunstancias que el conflicto entre Israel y Palestina abre más fisuras en el mundo árabe por el apoyo norteamericano a Sharon en su desproporcionada lucha contra militantes islámicos extremistas.
En el plano político interno se especula que los " halcones" de la Casa Blanca - el vicepresidente Dick Cheney y el secretario de defensa Donald Rumsfeld - proponen ataques tácticos de menor escala para derrocar a Hussein , en tanto que el Secretario de Estado Colin Powell no apoya la intervención militar, considerando las repercusiones diplomáticas que está sopesando en sus viajes al exterior. Europa Occidental no parece dispuesta a respaldar un ataque militar unilateral al margen de la OTAN y de la ONU por el precedente que establecería una potencia interviniendo en asuntos ajenos guiada únicamente por sus decisiones sin explicarle con claridad a la comunidad internacional sus razones estratégicas.