Irán y América Latina
Irán ha sido la cuna de grandes civilizaciones, pero ninguna de ellas produjo comerciantes que llegasen al nuevo mundo. La mayoría de los inmigrantes del Asia Occidental que llegaron a América Latina y el Caribe proviene del antiguo imperio turco o del subcontinente indio, pero casi nadie de Persia.
Tras la revolución chiíta de 1979 Irán se distanció de Washington y de Moscú, mientras proscribió a liberales y a comunistas. Ello hizo que ni los gobiernos latinoamericanos pro-Estados Unidos o pro-soviéticos se le acercasen mucho.
Pero en este milenio las cosas han cambiado. Por un lado, el chavismo se fue consolidando, radicalizando y expandiendo internacionalmente, y por otro, Teherán ha adoptado una línea más dura ante Estados Unidos y más proclive hacia Rusia, China y su socio venezolano en la OPEP.
Mientras Irán ha creado un arco musulmán anti-Bush con Siria, Hamas, y chiítas de Irak y Líbano, Venezuela ha hecho algo similar con Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Dominica.
A pesar de las diferencias entre ayatolas y pro-castristas lo que les une a ambos es un proyecto nacionalista y anti-liberal basado en el petróleo, en una mayor intervención del Estado en la economía, en la sociedad y en una diplomacia de resistencia a Estados Unidos y pro-multilateralidad.