Irrespeto a las mujeres
En cierta medida ellas comparten la culpa, por no darse a respetar, además de gozar, participar y hasta reírse con las muchas situaciones de irrespeto a su condición de mujer. Lo vemos a diario como si fuera algo gracioso en programas juveniles de radio televisión y en algunos para adultos, muchos de producción local. Y en eso, hasta los medios escritos caemos de cuando en cuando en el mismo error.
Repetir a sordas letras de mal llamado"raegge" ofensivas a las mujeres y a su intimidad, es más que tonto, estúpido, y nada tiene de divertido. Y seguir el juego al sentido de ese ritmo con bailes y contorsiones tan obscenas como ridículas, menos.
¿Qué somos un atraso? ¿Qué no estamos en nada? ¡Cuidado! No vaya a ser que quienes estén en nada sean las desprevenidas mujeres que caen en el juego de ver como una diversión inofensiva el ser objeto de irrespeto e indignidad en lo más íntimo. En el fondo, es una agresión a la feminidad y a sus más caros valores. No es machismo, sino vulgaridad, ofensa y grosería de la peor especie.
Es un lavado de cerebro para mentes ligeras, intoxicadas por la droga, el "rap" o el alcohol. Las mujeres son mucho más que eso. No son un objeto que se toma y se usa cual mera máquina de placer o calza del imperio masculino. Son un ser humano creado por la Providencia para compartir la vida junto al hombre, en situación de mutuo respeto y dignidad.
La próxima vez que en una fiesta, discoteca o evento ferial alguien empiece a "rapear" alguna de esas groserías, las mujeres debieran vaciar el lugar. Esa sería una actitud digna que, de paso, forzaría a las necesarias rectificaciones, hasta que estos vulgares modifiquen su lenguaje y tengan más respeto hacia el sexo del ser a quien deben el haber nacido.
Repetir a sordas letras de mal llamado"raegge" ofensivas a las mujeres y a su intimidad, es más que tonto, estúpido, y nada tiene de divertido. Y seguir el juego al sentido de ese ritmo con bailes y contorsiones tan obscenas como ridículas, menos.
¿Qué somos un atraso? ¿Qué no estamos en nada? ¡Cuidado! No vaya a ser que quienes estén en nada sean las desprevenidas mujeres que caen en el juego de ver como una diversión inofensiva el ser objeto de irrespeto e indignidad en lo más íntimo. En el fondo, es una agresión a la feminidad y a sus más caros valores. No es machismo, sino vulgaridad, ofensa y grosería de la peor especie.
Es un lavado de cerebro para mentes ligeras, intoxicadas por la droga, el "rap" o el alcohol. Las mujeres son mucho más que eso. No son un objeto que se toma y se usa cual mera máquina de placer o calza del imperio masculino. Son un ser humano creado por la Providencia para compartir la vida junto al hombre, en situación de mutuo respeto y dignidad.
La próxima vez que en una fiesta, discoteca o evento ferial alguien empiece a "rapear" alguna de esas groserías, las mujeres debieran vaciar el lugar. Esa sería una actitud digna que, de paso, forzaría a las necesarias rectificaciones, hasta que estos vulgares modifiquen su lenguaje y tengan más respeto hacia el sexo del ser a quien deben el haber nacido.