Irresponsables y homicidas
Debido a las muchas quejas de los usuarios del transporte público sobre el comportamiento de sus conductores, tanto en el trato para con ellos y por la forma en que manejan, deseamos hacer un vehemente llamado a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Estimamos que antes de expedirles las respectivas licencias se les debe dictar una conferencia al respecto.
Los propietarios de vehículos del transporte público deben mostrarse acuciosos para hacer realidad lo que estamos proponiendo, y sobre todo, en cuanto a los autobuses concierne.
Por otra parte, consideramos que convendría que el Tránsito verifique entre qué edades se encuentran los conductores de los llamados Diablos Rojos que han protagonizado tragedias sembrando luto y lesionados de por vida. Todo ello por no respetar las señales del tránsito, y por prestarse a manejar unidades evidentemente no aptas para el servicio, así como por consumo de licor, regatas y velocidades excesivas.
Es tan alarmante la frecuencia con la cual ocurren tragedias, primordialmente por culpa de los conductores de los autobuses llamados Diablos Rojos, que tal verificación es necesaria. Si resulta que es considerable el número de ellos con edades que oscilan entre 25 y 30 ó 35 años, que no se les permita en adelante el manejo de transporte de pasajeros, particularmente autobuses. La medida se impone ante el vergonzoso y lamentable número de muertos y heridos que cada año ocurren y que van en aumento y acaba de empezar la suma con el inicio del 2006.
Los propietarios de vehículos del transporte público deben mostrarse acuciosos para hacer realidad lo que estamos proponiendo, y sobre todo, en cuanto a los autobuses concierne.
Por otra parte, consideramos que convendría que el Tránsito verifique entre qué edades se encuentran los conductores de los llamados Diablos Rojos que han protagonizado tragedias sembrando luto y lesionados de por vida. Todo ello por no respetar las señales del tránsito, y por prestarse a manejar unidades evidentemente no aptas para el servicio, así como por consumo de licor, regatas y velocidades excesivas.
Es tan alarmante la frecuencia con la cual ocurren tragedias, primordialmente por culpa de los conductores de los autobuses llamados Diablos Rojos, que tal verificación es necesaria. Si resulta que es considerable el número de ellos con edades que oscilan entre 25 y 30 ó 35 años, que no se les permita en adelante el manejo de transporte de pasajeros, particularmente autobuses. La medida se impone ante el vergonzoso y lamentable número de muertos y heridos que cada año ocurren y que van en aumento y acaba de empezar la suma con el inicio del 2006.