Jerry y sus irracionales reformas
LA EMBLEMÁTICA viuda agració la sesión extraordinaria que permitió al eje Martín-Wilson efectuar remiendos a la Carta Política que agravan la corruptela que mañosamente privilegia electoralmente al PRD.
Jerry Wilson, el master de las Reformas y "Presidente de la Asamblea", lo erigieron diputado producto de una proclamación que no responde a la voluntad de los electores del 8-10; ello se comprueba confrontando, racional y matemáticamente, el método de votación con los resultados.
El Tribunal Electoral disfraza el fraude difundiendo que los cinco "elegidos" del PRD suman 129, 231 votos, cuando en el 8-10 sólo votaron 50, 112 por ese colectivo, mientras anota falazmente que Jerry obtuvo el 22% del total de los 140,242 votos emitidos a los partidos - nada distinto a decir que de las 20 naranjas, me comí el 20% de las uvas - y es que los votos a los partidos no pueden proporcionarse con los votos que, dentro de cada papeleta, obtienen los candidatos; por cuanto, según el método de votación instituido, los votos a los partidos son para adjudicar escaños mientras que los votos a los candidatos definen a cuál de sus listados candidatos le corresponderá la representación del partido en la Asamblea.
Habido que el cuociente de 17,530 votos resulta de dividir los 140,242 votos emitidos entre las ocho curules ofertadas, al multiplicar los 17,530 votos por las cinco curules obsequiadas al PRD obtenemos 87,650 votos, o sea que le acreditaron 37,538 votos por encima de los votos que logró. En síntesis, se le concedió a los 50,112 personas que votaron por el PRD un valor 2.5 veces mayor que los emitidos por el resto de los 90,130 electores.
Después de adjudicarle 2 al PRD, 1 a Solidaridad y 1 al Arnulfista por cuociente, al PRD le quedaba un residuo de 15, 51 votos válidos, a Solidaridad 16,554 y al Arnulfista 9,378. ¿Cómo diablos le obsequian tres escaños por residuo de votos válidos al PRD?
Wilson fue el cuarto más votado por los que votaron por el PRD; es decir, que al PRD sólo le correspondían tres escaños, ni uno más.
Las reformas de Jerry introducen contradicciones entre unos y otros preceptos constitucionales, para convertir la Carta en un menú cantinflesco.
Con las candidaturas diputadiles por la libre del 147, se ignora que las mismas son incompatibles con el pluralismo político-ideológico al que concurre la voluntad popular del 138, mientras que dejan ileso el 150 que dice que los diputados representan a los partidos en la Asamblea, por ninguna parte a las candidaturas por la libre.
El PRD se aseguró de mantener la dual elección de diputados tras un exorbitante número de circuitos pluri y uninominales, es así que el 147 dispone que habrá, con excepción del capitalino, un solo circuito en todo distrito con más de un diputado; es decir que impide que se den circuitos de mayor magnitud (curules a elegir), con ello mantienen la exagerada cantidad de diminutos circuitos que imposibilitan que los votos se traduzcan proporcionalmente en escaños; y es que la disgregada configuración favorece al PRD que, no obstante de minoría, obtiene más votos.
La dispersión circuital y residuo han privilegiado inadecuadamente al PRD en tres elecciones: En 1994 le adjudicaron al 42% de los escaños con el 23% de los votos, en 1999 el 48% con el 32% y en 2004 el 57% con el 35%.
¡Hasta cuándo la torpeza y vagancia mental de los directivos de los otros partidos!
(eugeniomorice@yahoo.com)
Jerry Wilson, el master de las Reformas y "Presidente de la Asamblea", lo erigieron diputado producto de una proclamación que no responde a la voluntad de los electores del 8-10; ello se comprueba confrontando, racional y matemáticamente, el método de votación con los resultados.
El Tribunal Electoral disfraza el fraude difundiendo que los cinco "elegidos" del PRD suman 129, 231 votos, cuando en el 8-10 sólo votaron 50, 112 por ese colectivo, mientras anota falazmente que Jerry obtuvo el 22% del total de los 140,242 votos emitidos a los partidos - nada distinto a decir que de las 20 naranjas, me comí el 20% de las uvas - y es que los votos a los partidos no pueden proporcionarse con los votos que, dentro de cada papeleta, obtienen los candidatos; por cuanto, según el método de votación instituido, los votos a los partidos son para adjudicar escaños mientras que los votos a los candidatos definen a cuál de sus listados candidatos le corresponderá la representación del partido en la Asamblea.
Habido que el cuociente de 17,530 votos resulta de dividir los 140,242 votos emitidos entre las ocho curules ofertadas, al multiplicar los 17,530 votos por las cinco curules obsequiadas al PRD obtenemos 87,650 votos, o sea que le acreditaron 37,538 votos por encima de los votos que logró. En síntesis, se le concedió a los 50,112 personas que votaron por el PRD un valor 2.5 veces mayor que los emitidos por el resto de los 90,130 electores.
Después de adjudicarle 2 al PRD, 1 a Solidaridad y 1 al Arnulfista por cuociente, al PRD le quedaba un residuo de 15, 51 votos válidos, a Solidaridad 16,554 y al Arnulfista 9,378. ¿Cómo diablos le obsequian tres escaños por residuo de votos válidos al PRD?
Wilson fue el cuarto más votado por los que votaron por el PRD; es decir, que al PRD sólo le correspondían tres escaños, ni uno más.
Las reformas de Jerry introducen contradicciones entre unos y otros preceptos constitucionales, para convertir la Carta en un menú cantinflesco.
Con las candidaturas diputadiles por la libre del 147, se ignora que las mismas son incompatibles con el pluralismo político-ideológico al que concurre la voluntad popular del 138, mientras que dejan ileso el 150 que dice que los diputados representan a los partidos en la Asamblea, por ninguna parte a las candidaturas por la libre.
El PRD se aseguró de mantener la dual elección de diputados tras un exorbitante número de circuitos pluri y uninominales, es así que el 147 dispone que habrá, con excepción del capitalino, un solo circuito en todo distrito con más de un diputado; es decir que impide que se den circuitos de mayor magnitud (curules a elegir), con ello mantienen la exagerada cantidad de diminutos circuitos que imposibilitan que los votos se traduzcan proporcionalmente en escaños; y es que la disgregada configuración favorece al PRD que, no obstante de minoría, obtiene más votos.
La dispersión circuital y residuo han privilegiado inadecuadamente al PRD en tres elecciones: En 1994 le adjudicaron al 42% de los escaños con el 23% de los votos, en 1999 el 48% con el 32% y en 2004 el 57% con el 35%.
¡Hasta cuándo la torpeza y vagancia mental de los directivos de los otros partidos!
(eugeniomorice@yahoo.com)