Jimmy Carter, estratega de la paz
El Premio Nobel de la Paz conferido el martes 10 de diciembre al ex presidente Jimmy Carter, más que un homenaje a su persona, es un homenaje a los mejores valores de la cultura de los Estados Unidos que el gallardamente representa. Los boletines difundidos por los medios de comunicación dieron cuenta de que al atribuir este galardón el Comité Nobel justificó la distinción otorgada al ex-Presidente Carter "debido a sus décadas de esfuerzos infatigables en favor de una solución pacífica de los conflictos internacionales, de los progresos de la democracia y los derechos humanos, y la promoción del desarrollo económico y social".
El Comité Nobel reconoció que la extraordinaria labor del presidente Carter comenzó con los Acuerdos de Paz de 1978 en Camp David entre Israel y Egipto y que desde entonces se había hecho acreedor al galardón. Los panameños y las panameñas consideramos que es justo y necesario reconocer que el presidente Carter debió ser galardonado con el Premio Nobel un año antes de la firma de los Acuerdos de Camp David cuando en 1977 se firmaron los Tratados Torrijos-Carter, mediante los cuales se transfirió a nuestra República el Canal de Panamá y el enclave conocido con el nombre de Zona del Canal.
Gracias a Carter en el continente americano la firma de los Tratados del Canal sirvió para la creación de un clima de cordialidad, amistad y entendimiento, sin precedentes, entre los países de la región. Testimonio de este desarrollo histórico lo representó la Declaración de Washington suscrita el 7 de septiembre de 1977 en el Salón de Las Américas por Carter, Torrijos, el Primer Ministro de Canadá Pierre-Elliott Trudeau, los jefes de Estado, jefes de Gobierno y representantes de las repúblicas americanas y otros estados presentes en la ceremonia de firma de los tratados.
La Declaración de Washington no solo proclamó que la solución de la cuestión del Canal de Panamá representó un paso trascendental hacia el fortalecimiento de las relaciones de las naciones del Hemisferio Occidental. Reconoció la importancia que tienen para todos los estados del mundo los entendimientos conducentes a asegurar la accesibilidad y neutralidad continua del Canal de Panamá. En el concepto de los signatarios de la declaración, la firma de los Tratados Torrijos-Carter constituyó una positiva contribución a la paz, a la seguridad, a la estabilidad y al progreso de la humanidad.
En su discurso, al recibir el Premio Nobel de la Paz 2002, su primer pensamiento lo dedicó Carter, con devoción y cariño, a su esposa, a sus colaboradores y a quienes comparten sus ideales. "Es con un profundo sentimiento de gratitud que acepto este galardón", dijo Carter, agregando: "Le agradezco a mi esposa Rosalyn, a mis colegas del Centro Carter y a muchos otros que continúan buscando el fin de la violencia y del sufrimiento en distintas partes del mundo".
Se hizo evidente en el discurso que Jimmy Carter no se duerme sobre sus laureles ni sobre el bien ganado galardón. Hace de este un pedestal más para afirmar sus convicciones y para imprimir nuevo impulso a sus acciones.
En el discurso notamos asimismo que Jimmy Carter ha abrazado para siempre los principios, los ideales y los fines que están inscritos en la Carta de San Francisco. Hace profesión de fe en las Naciones Unidas y aboga porque se respete el papel preponderante que le corresponde a la ONU en la solución de los conflictos internacionales. "Los retos globales -sostiene Carter- deben ser encarados poniendo énfasis en la paz, las fuertes alianzas y el consenso internacional", insistiendo en que el mejor instrumento para ello son las Naciones Unidas, aunque sea imperfecta.
En el Ayuntamiento de Oslo, Carter resaltó la potencia "sin precedentes" que tiene en la actualidad Estados Unidos tanto militar como económicamente. Advirtió que en el pasado los Estados Unidos utilizó su poderío "Con moderación...y sin dar por hecho que el ser el más fuerte significa ser el más sabio".
Después que terminó su periodo presidencial Jimmy Carter no ha estado nunca inactivo. Su actitud alerta frente a los problemas del mundo lo ha llevado a realizar mediaciones en Centroamérica y en el África. En todas sus misiones ha hecho la demostración de que actúa llevado por una voluntad firme de poner en marcha impulsos creativos y desactivar el belicismo en todas las partes involucradas en un problema. Jimmy Carter es un estratega de la paz.
Jimmy Carter ha demostrado, asimismo, que es un hombre valiente para quien las audacias no tienen nada que ver con un espíritu de aventura política o personal sino con propósitos y principios hondamente arraigados en su conciencia. Cuenta Jack Germond, el célebre periodista que pasó 40 años de su profesión cubriendo la vida política en los Estados Unidos, que la primera vez que percibió el temple de Jimmy Carter fue en 1970 a través de un discurso pronunciado en Atlanta en el cual expresó: "Yo les digo con total franqueza que el tiempo para la discriminación racial ha terminado. Nuestro pueblo ha hecho esta mayor y difícil decisión: ningún pobre, ningún campesino, ningún débil o negro deberán nunca jamás cargar con la carga adicional de ser privado de una oportunidad para la educación, un trabajo, o simplemente para la justicia". Germond señala que si este lenguaje suena totalmente anodino hoy en día, en 1971 era considerado atrevido, valeroso y hasta temerario.
Efectivamente, Jimmy Carter es un hombre valiente y los panameños lo sabemos. Sus contribuciones a la causa panameña sobre el Canal estuvieron, en muchas ocaciones, inspiradas en sus ideales de justicia. Para ser fiel a su inspiración repetidas veces debió desafiar perjuicios, intereses, intolerancias, dificultades de diversa índole sobre las que manejó con la valentía y el buen juicio propio de los grandes hombres.
La nación panameña tiene inscrita en la memoria de la Patria el 15 de diciembre de 1999, fecha histórica cuando el Ex-Presidente Jimmy Carter en representación de Estados Unidos hizo la transferencia oficial del Canal al Gobierno panameño. Sus palabras, en esa ocasión memorable, fueron aleccionadoras: "Permítanme concluir diciendo que Panamá ha heredado no solo el Canal sino también algunos retos. Siempre hay una amenaza a la seguridad hasta cierto punto. Creo que es mucho menor ahora que en el pasado. Siempre ha estado la amenaza del narcotráfico, estuvo con nosotros y la controlamos. Hay una seria amenaza al medio ambiente. La cuenca hidrográfica detrás de mi tiene que continuar suministrando agua dulce adecuada para los barcos que transiten en el Canal. Se necesitan 52 millones de galones de agua que dan al mar para transferir un barco. Todavía quedan interrogantes por resolver".
De los "esfuerzos infatigables" de Jimmy Carter que aparecen subrayados en los fundamentos que tuvo el Jurado de Oslo para galardonarlo con el Premio Nobel de la Paz 2002, muchos han sido coronados por el éxito y los panameños somos conscientes y estamos agradecidos del papel que jugó en las negociaciones y en la firma de los Tratados Torrijos Carter. En la mente y en el corazón de los panameños Jimmy Carter tiene reservado un lugar muy especial. Sus hechos revelan que Jimmy Carter no es solamente un americano de fama y méritos notables sino un hombre de acción cuya irradiación es universal.
El Comité Nobel reconoció que la extraordinaria labor del presidente Carter comenzó con los Acuerdos de Paz de 1978 en Camp David entre Israel y Egipto y que desde entonces se había hecho acreedor al galardón. Los panameños y las panameñas consideramos que es justo y necesario reconocer que el presidente Carter debió ser galardonado con el Premio Nobel un año antes de la firma de los Acuerdos de Camp David cuando en 1977 se firmaron los Tratados Torrijos-Carter, mediante los cuales se transfirió a nuestra República el Canal de Panamá y el enclave conocido con el nombre de Zona del Canal.
Gracias a Carter en el continente americano la firma de los Tratados del Canal sirvió para la creación de un clima de cordialidad, amistad y entendimiento, sin precedentes, entre los países de la región. Testimonio de este desarrollo histórico lo representó la Declaración de Washington suscrita el 7 de septiembre de 1977 en el Salón de Las Américas por Carter, Torrijos, el Primer Ministro de Canadá Pierre-Elliott Trudeau, los jefes de Estado, jefes de Gobierno y representantes de las repúblicas americanas y otros estados presentes en la ceremonia de firma de los tratados.
La Declaración de Washington no solo proclamó que la solución de la cuestión del Canal de Panamá representó un paso trascendental hacia el fortalecimiento de las relaciones de las naciones del Hemisferio Occidental. Reconoció la importancia que tienen para todos los estados del mundo los entendimientos conducentes a asegurar la accesibilidad y neutralidad continua del Canal de Panamá. En el concepto de los signatarios de la declaración, la firma de los Tratados Torrijos-Carter constituyó una positiva contribución a la paz, a la seguridad, a la estabilidad y al progreso de la humanidad.
En su discurso, al recibir el Premio Nobel de la Paz 2002, su primer pensamiento lo dedicó Carter, con devoción y cariño, a su esposa, a sus colaboradores y a quienes comparten sus ideales. "Es con un profundo sentimiento de gratitud que acepto este galardón", dijo Carter, agregando: "Le agradezco a mi esposa Rosalyn, a mis colegas del Centro Carter y a muchos otros que continúan buscando el fin de la violencia y del sufrimiento en distintas partes del mundo".
Se hizo evidente en el discurso que Jimmy Carter no se duerme sobre sus laureles ni sobre el bien ganado galardón. Hace de este un pedestal más para afirmar sus convicciones y para imprimir nuevo impulso a sus acciones.
En el discurso notamos asimismo que Jimmy Carter ha abrazado para siempre los principios, los ideales y los fines que están inscritos en la Carta de San Francisco. Hace profesión de fe en las Naciones Unidas y aboga porque se respete el papel preponderante que le corresponde a la ONU en la solución de los conflictos internacionales. "Los retos globales -sostiene Carter- deben ser encarados poniendo énfasis en la paz, las fuertes alianzas y el consenso internacional", insistiendo en que el mejor instrumento para ello son las Naciones Unidas, aunque sea imperfecta.
En el Ayuntamiento de Oslo, Carter resaltó la potencia "sin precedentes" que tiene en la actualidad Estados Unidos tanto militar como económicamente. Advirtió que en el pasado los Estados Unidos utilizó su poderío "Con moderación...y sin dar por hecho que el ser el más fuerte significa ser el más sabio".
Después que terminó su periodo presidencial Jimmy Carter no ha estado nunca inactivo. Su actitud alerta frente a los problemas del mundo lo ha llevado a realizar mediaciones en Centroamérica y en el África. En todas sus misiones ha hecho la demostración de que actúa llevado por una voluntad firme de poner en marcha impulsos creativos y desactivar el belicismo en todas las partes involucradas en un problema. Jimmy Carter es un estratega de la paz.
Jimmy Carter ha demostrado, asimismo, que es un hombre valiente para quien las audacias no tienen nada que ver con un espíritu de aventura política o personal sino con propósitos y principios hondamente arraigados en su conciencia. Cuenta Jack Germond, el célebre periodista que pasó 40 años de su profesión cubriendo la vida política en los Estados Unidos, que la primera vez que percibió el temple de Jimmy Carter fue en 1970 a través de un discurso pronunciado en Atlanta en el cual expresó: "Yo les digo con total franqueza que el tiempo para la discriminación racial ha terminado. Nuestro pueblo ha hecho esta mayor y difícil decisión: ningún pobre, ningún campesino, ningún débil o negro deberán nunca jamás cargar con la carga adicional de ser privado de una oportunidad para la educación, un trabajo, o simplemente para la justicia". Germond señala que si este lenguaje suena totalmente anodino hoy en día, en 1971 era considerado atrevido, valeroso y hasta temerario.
Efectivamente, Jimmy Carter es un hombre valiente y los panameños lo sabemos. Sus contribuciones a la causa panameña sobre el Canal estuvieron, en muchas ocaciones, inspiradas en sus ideales de justicia. Para ser fiel a su inspiración repetidas veces debió desafiar perjuicios, intereses, intolerancias, dificultades de diversa índole sobre las que manejó con la valentía y el buen juicio propio de los grandes hombres.
La nación panameña tiene inscrita en la memoria de la Patria el 15 de diciembre de 1999, fecha histórica cuando el Ex-Presidente Jimmy Carter en representación de Estados Unidos hizo la transferencia oficial del Canal al Gobierno panameño. Sus palabras, en esa ocasión memorable, fueron aleccionadoras: "Permítanme concluir diciendo que Panamá ha heredado no solo el Canal sino también algunos retos. Siempre hay una amenaza a la seguridad hasta cierto punto. Creo que es mucho menor ahora que en el pasado. Siempre ha estado la amenaza del narcotráfico, estuvo con nosotros y la controlamos. Hay una seria amenaza al medio ambiente. La cuenca hidrográfica detrás de mi tiene que continuar suministrando agua dulce adecuada para los barcos que transiten en el Canal. Se necesitan 52 millones de galones de agua que dan al mar para transferir un barco. Todavía quedan interrogantes por resolver".
De los "esfuerzos infatigables" de Jimmy Carter que aparecen subrayados en los fundamentos que tuvo el Jurado de Oslo para galardonarlo con el Premio Nobel de la Paz 2002, muchos han sido coronados por el éxito y los panameños somos conscientes y estamos agradecidos del papel que jugó en las negociaciones y en la firma de los Tratados Torrijos Carter. En la mente y en el corazón de los panameños Jimmy Carter tiene reservado un lugar muy especial. Sus hechos revelan que Jimmy Carter no es solamente un americano de fama y méritos notables sino un hombre de acción cuya irradiación es universal.