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Joe, el plomero


El tercer debate presidencial en Estados Unidos constituyó, a mi juicio, una decepción similar a los dos primeros. Discutieron sobre cuál tiene los mejores planes para manejar las vidas y las haciendas del prójimo. Por ahora se ha abandonado el sueño americano de respeto a la propiedad ajena y a los valores que sabiamente expusieron los Padres Fundadores. Sin duda, George W. Bush ha hecho mucho por destruir esos principios, con sus ansias imperiales que naturalmente requieren un emperador. Su colosal aumento del gasto, de la deuda y del déficit fiscal han fortalecido notablemente al Leviatán, al tiempo que aplastan la tradición conservadora de su partido y abrió las compuertas a la demagogia de los demócratas, lo cual se comprobó en la campaña Obama-Hillary Clinton, donde ambos competían en una frenética carrera en ofrecer más del fruto del trabajo ajeno. Pero las declaraciones de "Joe el plomero" sí revelan cierto optimismo. Citado primero por Obama, con quien estuvo en un acto proselitista y luego fue nombrado 23 veces durante el debate presidencial para ilustrar la posición de la gente común.

Al día siguiente, ABC News hizo una entrevista televisada al plomero, quien resultó ser Joe Wurzelbacher, de 34 años de edad. Cuando le preguntaron su opinión sobre la concepción impositiva por la que se grava con mayor intensidad a quienes ganan más, respondió que no veía la ventaja de proceder en ese sentido, "puesto que de ese modo se penaliza a los más exitosos".

Ese solo pensamiento de "Joe el plomero" revela gran sabiduría, mucha más que la mayoría de los políticos de Washington. Puso de manifiesto que comprende con mayor profundidad los presupuestos sobre los que originalmente se construyó la nación estadounidense que los actuales candidatos a la presidencia. También resultó interesante comprobar que Joe no tiene la licencia que la reglamentación estatal exige para ejercer la plomería, lo cual deja al descubierto la imbecilidad de regulaciones gubernamentales que imponen permisos especiales para soldar caños, arreglar inodoros y demás menesteres de ese tipo.

Se necesitan personas como Joe el plomero que desean revertir las regulaciones asfixiantes del gobierno, rechazan las insolentes intromisiones en la vida de los ciudadanos y el espasmo general que hoy sufre su país, por haberle dado la espalda a su magnífica tradición de libertad.

*Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias, Argentina.

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