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Jubilación de educadores


El gremio de educadores y el gobierno nacional están a punto de concluir negociaciones en torno a las jubilaciones especiales que fueron suprimidas y que los colocaron en igual posición que el resto de trabajadores panameños, esto es 57 años de edad las mujeres y 62 años los varones.
La eliminación de las jubilaciones especiales de las que gozaban algunos empleados públicos dejó sin embargo como remanente del antiguo privilegio, un fondo que permite que quienes se adscriban a un régimen especial de compensación, reciban paralelo a su jubilación un complemento mensual a la pensión que le corresponda con miras a acercarla al monto de su último salario. Los educadores, no obstante aspiraban a más, esto es a jubilarse con el último sueldo y tras haber cumplido 25 años de servicios.
Bajo el régimen de jubilaciones especiales ya derogado, era frecuente ver jóvenes educadores, en plenitud de fuerzas y facultades, jubilarse a muy temprana edad, lo que les permitía cobrar su pensión y seguir trabajando, incluso en la docencia, para universidades y escuelas privadas, que aprovechaban su madurez y experiencia.
Hasta ahora, las negociaciones con el gobierno no llegan a feliz término, pese a que ambas partes han superado el difícil escollo económico. Un último escalón los separa de un acuerdo; y es que los educadores insisten en jubilarse a los 52 años las mujeres y 55 años los hombres, mientras que el gobierno ofrece 53 y 57 años respectivamente. En todo caso, la evidente proximidad de las posiciones evidencia un inminente acuerdo, por más que algunos insensatos hablen de huelga.
En cuanto a nosotros, hemos expuesto en el pasado una opinión opuesta a todo tipo de jubilación especial, que consideramos discriminatoria e inconveniente para una nación tan pobre como la nuestra, agobiada por problemas presupuestarios. La tendencia en todos los países camina en sentido contrario, o sea hacia el aumento de la edad de jubilación tanto para aliviar la presión sobre las escuálidas arcas de la seguridad social, como por el incremento de las expectativas de vida y la prolongación de la edad productiva de los trabajadores.
Las jubilaciones especiales a edades más tempranas sólo es justificable en profesiones de alto desgaste y exigibilidad física (construcción, bananeros, enfermeras, policías), lo cual es muy discutible en educación, donde un maestro o profesor de 58 ó 60 años puede encontrarse en la cúspide de su sapiencia y podría colaborar en la formación de educadores jóvenes, revisión de programas, elaboración de textos, preparación de trabajos de investigación, supervisión y otros, que no requieran del despliegue de las energías físicas de los primeros años.

101 años de Panamá América

 
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