Jueces amañados recibirán facturas
Unas de mis tareas como profesor de negocios y finanzas internacionales e investigador de procesos de desarrollo industrial es visitar países. Le he dado la vuelta a la tierra un montón de veces parando en naciones pobres y ricas. Viajando, he aprendido muchísimo. Me he visto en situaciones peligrosas, pero gracias al cielo nunca he sufrido percance alguno, aparte de una que otra diarrea por comer comidas exóticas en restaurantes de gente pobre en Xai-Xai (Mozambique) o Bangkok (Tailandia).
En las naciones en desarrollo, he visto toda una gama de paradigmas económico-políticos. Hay algunas naciones donde la política es un servicio al país. Otras tienen clases políticas preocupadas por su auto-enriquecimiento, aún cuando el país sufra. Esas están atascadas en la pobreza por más que patalean. La política, en esos países sin suerte, es un negocio. Se dice que la democracia es necesaria para el desarrollo, pero esto no es siempre cierto. Singapur y Malasia, por ejemplo, son sistemas autoritarios que han tenido buen éxito en la industrialización. Por otro lado, la India, que es la democracia más grande del mundo, parece tener muchas dificultades en ese frente.
La explicación radica en que la democracia perfecta es una utopía. Y en los países pobres supuestamente demócratas, la democracia es manipulada para el beneficio de pequeños grupos de personas que están cercanas al poder. En esas naciones las diferencias entre los ricos y los pobres, que son la mayoría, son abismales; además la clase media es chica y raquítica. Los privilegiados, quienes se entienden entre sí, mantienen las riendas del poder a causa de la debilidad de los pobres y la impotencia de los profesionales honestos. Por la falta de educación popular, la amnesia es muy común.
Sin una buena memoria el público cae víctima de la manipulación informativa, y el primer paso en esa manipulación es el control disimulado de la televisión, la radio, y los periódicos. Hay muchos ejemplos, pero tomemos el de Panamá, que no se puede desarrollar, a pesar de tener un pueblo trabajador y una clase media inteligente. Ese país ya está comenzando a olvidarse que recién tuvo una larga dictadura militar que lo dejó arruinado. Es irónico que muchos de los civiles que se enriquecieron en esa época ahora quieren manipular la información.
En Panamá se persigue a aquellos informadores honestos. Pero a los informadores conectados con los políticos poderosos no se los persigue. Veamos a cierta entrevistadora de televisión. Ella era la directora de información de la presidencia de Pérez Balladares. Como tal, trabajó denodadamente en favor de la maligna reelección de su patrón. Consecuentemente, esa entrevistadora está conectada con el PRD, partido con problemas internos. Pues bien, con una facilidad increíble, la señora tiene su programa bien montado en una televisora local. Se dedica a entrevistar a economistas neoliberales y globalistas, por supuesto, y a ex presidentes aburridos. Extrañamente, nunca entrevistó al presidente anterior del congreso, que era indígena. Pero apenas llegó un político conectado con Martín Torrijos a esa posición, corrió a entrevistarlo. Creo que hasta dos veces. Eso, a pesar de que ese señor Cortizo tal vez obtuvo su curul de manera fraudulenta. El PRD, con esa entrevistadora, tiene que estar feliz.
Por otro lado, tomemos a cierto periodista en un medio escrito. Ese profesional joven cometió el error de ser honrado y de tomar su profesión de investigador periodístico en serio. Desarrolló reportajes en contra de uno de los hombres más acaudalados de Panamá, Mayor Alfredo Alemán, quien hace lo que le viene en gana en la ARI y quien es amigo de - adivinen - Pérez Balladares. También, trabajó incansablemente para dilucidar el misterio de las osamentas. (Dicho sea de paso, ¿no han notado que al mismo tiempo que se han condenado a reporteros y trataron de silenciar el programa Alternativa, ahora en Radio Exitosa, de Miguel Antonio Bernal, esas excavaciones se han suspendido misteriosamente? Al PRD no le conviene para nada que salgan más osamentas.). Sorpresa: ese periodista ya no trabaja en ningún medio.
A otros, que no hacen absolutamente nada útil, como cierto conocido norieguista, los premian con programas de radio y televisión. A los que se atreven a investigar debidamente los excesos de los poderosos, los castigan o les ponen trabas. Aquí va otra pregunta: ¿Cómo es posible que varios medios que están ligados con las roscas del PRD y de políticos ricos siguen funcionando a pesar de perder dinero continuamente? Nuestra nación está quedando como un hazmerreír internacional, ya que está condenando a reporteros a penas carcelarias. Pero a los desfalcadores de Banaico, donde se perdieron 60 millones, no les han hecho nada. A esos jueces tendenciosos que condenan a periodistas a sabiendas que son inocentes, hay que decirles que se les pasará una sustancial factura el día que triunfe la democracia verdadera.
En las naciones en desarrollo, he visto toda una gama de paradigmas económico-políticos. Hay algunas naciones donde la política es un servicio al país. Otras tienen clases políticas preocupadas por su auto-enriquecimiento, aún cuando el país sufra. Esas están atascadas en la pobreza por más que patalean. La política, en esos países sin suerte, es un negocio. Se dice que la democracia es necesaria para el desarrollo, pero esto no es siempre cierto. Singapur y Malasia, por ejemplo, son sistemas autoritarios que han tenido buen éxito en la industrialización. Por otro lado, la India, que es la democracia más grande del mundo, parece tener muchas dificultades en ese frente.
La explicación radica en que la democracia perfecta es una utopía. Y en los países pobres supuestamente demócratas, la democracia es manipulada para el beneficio de pequeños grupos de personas que están cercanas al poder. En esas naciones las diferencias entre los ricos y los pobres, que son la mayoría, son abismales; además la clase media es chica y raquítica. Los privilegiados, quienes se entienden entre sí, mantienen las riendas del poder a causa de la debilidad de los pobres y la impotencia de los profesionales honestos. Por la falta de educación popular, la amnesia es muy común.
Sin una buena memoria el público cae víctima de la manipulación informativa, y el primer paso en esa manipulación es el control disimulado de la televisión, la radio, y los periódicos. Hay muchos ejemplos, pero tomemos el de Panamá, que no se puede desarrollar, a pesar de tener un pueblo trabajador y una clase media inteligente. Ese país ya está comenzando a olvidarse que recién tuvo una larga dictadura militar que lo dejó arruinado. Es irónico que muchos de los civiles que se enriquecieron en esa época ahora quieren manipular la información.
En Panamá se persigue a aquellos informadores honestos. Pero a los informadores conectados con los políticos poderosos no se los persigue. Veamos a cierta entrevistadora de televisión. Ella era la directora de información de la presidencia de Pérez Balladares. Como tal, trabajó denodadamente en favor de la maligna reelección de su patrón. Consecuentemente, esa entrevistadora está conectada con el PRD, partido con problemas internos. Pues bien, con una facilidad increíble, la señora tiene su programa bien montado en una televisora local. Se dedica a entrevistar a economistas neoliberales y globalistas, por supuesto, y a ex presidentes aburridos. Extrañamente, nunca entrevistó al presidente anterior del congreso, que era indígena. Pero apenas llegó un político conectado con Martín Torrijos a esa posición, corrió a entrevistarlo. Creo que hasta dos veces. Eso, a pesar de que ese señor Cortizo tal vez obtuvo su curul de manera fraudulenta. El PRD, con esa entrevistadora, tiene que estar feliz.
Por otro lado, tomemos a cierto periodista en un medio escrito. Ese profesional joven cometió el error de ser honrado y de tomar su profesión de investigador periodístico en serio. Desarrolló reportajes en contra de uno de los hombres más acaudalados de Panamá, Mayor Alfredo Alemán, quien hace lo que le viene en gana en la ARI y quien es amigo de - adivinen - Pérez Balladares. También, trabajó incansablemente para dilucidar el misterio de las osamentas. (Dicho sea de paso, ¿no han notado que al mismo tiempo que se han condenado a reporteros y trataron de silenciar el programa Alternativa, ahora en Radio Exitosa, de Miguel Antonio Bernal, esas excavaciones se han suspendido misteriosamente? Al PRD no le conviene para nada que salgan más osamentas.). Sorpresa: ese periodista ya no trabaja en ningún medio.
A otros, que no hacen absolutamente nada útil, como cierto conocido norieguista, los premian con programas de radio y televisión. A los que se atreven a investigar debidamente los excesos de los poderosos, los castigan o les ponen trabas. Aquí va otra pregunta: ¿Cómo es posible que varios medios que están ligados con las roscas del PRD y de políticos ricos siguen funcionando a pesar de perder dinero continuamente? Nuestra nación está quedando como un hazmerreír internacional, ya que está condenando a reporteros a penas carcelarias. Pero a los desfalcadores de Banaico, donde se perdieron 60 millones, no les han hecho nada. A esos jueces tendenciosos que condenan a periodistas a sabiendas que son inocentes, hay que decirles que se les pasará una sustancial factura el día que triunfe la democracia verdadera.