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Juega vivo o juega sucio


Cuando se analizan, desde el punto de vista de la panameña alfa sin intereses comerciales ni partidarios que soy yo; las posiciones que están tomando los políticos de turno, posiciones que comprometen el futuro del pueblo, tienen que ser discutidas y comentadas obligatoriamente para llegar a conclusiones que nos permitan cambiar de rumbo.

Por un lado se visita, se piden instrucciones a nuestro vecino del norte, se nombra a un ministro, antiguo militar y esbirro de la dictadura, para que, con la ayuda del presidente y la farsa de los decretos, se instaure en el país una militarización, ya no solapada sino abiertamente; y, por otro, la Universidad de Panamá le da un doctorado (Honoris Causa) a uno de los secuaces de Chávez, comprado con el dinero que se le estorca a los más pobres, y todos lo sabemos. Los precios elevados del petróleo enriquecen a los tiranos y ocasionan hambrunas entre los masas empobrecidas por, entre otros, un capitalismo desbocado, sin control alguno. Esto sin contar con las visitas a los dictadores cubanos, la importación de "médicos" del país en donde no hay medicinas, en donde "no se come ni se duerme" (como en el "Lazarillo de Tormes"), y en donde los ciudadanos, prácticamente en la cárcel, no son libres ni de viajar ni de comparar lo que sucede en su entorno. Ninguno de esos dos sistemas, comunismo y capitalismo, dejados sin control de la ciudadanía y sin ayuda de políticos honestos, será la panacea para que tengamos un país en donde impere la justicia, la democracia participativa y una vida digna.

101 años de Panamá América

 
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