Juegos de guerra
Las tensiones del Cáucazo se trasladaron a América Latina justo cuando ésta enfrenta procesos de cambios sociales con gran oposición de ciertos sectores. El anuncio de Venezuela y Bolivia sobre la expulsión de los embajadores de Estados Unidos, se da con dos poderosos bombarderos rusos con capacidad nuclear estacionados frente a Chávez.
El conflicto de Georgia resucitó el viejo poderío ruso; movilizó cuatro grandes bastimentos de guerra como parte del efecto psicológico para hacer contrapeso de la política norteamericana. En el primero, el interés estratégico radica en el oleoducto que pasa por Georgia, pero éstos no previeron la reacción bélica rusa que sirvió de pretexto para que Estados Unidos instalara un escudo de misiles en Polonia, y para incorporar a Ucrania y Georgia a la OTAN.
En el plano continental, podría ser lógico pensar que hay un plan de inteligencia militar norteamericano para derrocar a Chávez, pero éste también puede estar tomando iniciativa para golpear a su enemigo.
El conflicto va a llevar a una sola cosa; el encarecimiento del petróleo. Si Venezuela corta el abastecimiento de petróleo a Estados Unidos, sería un golpe a la yugular en la ya agonizante economía norteamericana.
Panamá, por su parte, quedaría sumergida en esta crisis por su economía de servicio, y la espiral inflacionaria se dispararía. Aunado a esto, el istmo tiene techo de vidrio; una vía interoceánica altamente sensitiva a conflictos internacionales.
América Latina, que vive cambios rápidos en Ecuador, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, y Bolivia, sigue siendo un tema pendiente para Estados Unidos; el tópico energético, económico y alimentario depende, en gran parte, del espacio de influencia que le den los norteamericanos, descuidado hasta ahora por la situación global del terrorismo.