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Jugando con petróleo


Poco antes de su caída, el presidente peruano Alberto Fujimori se encontraba en la cúspide de su poder. Había logrado pacificar al país, tras casi tres décadas de violencia guerrillera; había ordenado las finanzas públicas; controlado la inflación; ordenado el pago de la deuda pública; firmado la paz con Ecuador y conducido a Perú por la senda del crecimiento. Lima volvió a florecer como ciudad de ensueño, con calles y avenidas limpias, libres de delincuentes, mendigos y vendedores ambulantes. Cometió, sin embargo, un grave error, desafiar en demasía los intereses norteamericanos. Lo que colmó la copa fue la compra de aviones de combate rusos, luego que se estancaran las negociaciones para la adquisición de aparatos norteamericanos. No contento con eso, hizo igual con pedidos de tanques y artillería. Eran cientos de millones de dólares, en parte generados con asistencia norteamericana.
Dos años más tarde, Fujimori partió al exilio y sus asistentes y colaboradores han sido objeto de persecución por el gobierno de su sucesor, Alejandro Toledo. Ahora todo está volviendo a ser como antes ¿Mejor? No necesariamente. Las finanzas públicas se han deteriorado, la economía se ha estancado, Lima volvió a parecer un muladar y bazar callejero, la delincuencia se ha descontrolado y la guerrilla ensaya incursiones.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, va por el mismo camino, pero peor. No sólo no ha mejorado la situación social, económica y política de su país sino que, luego de múltiples pequeñas y medianas escaramuzas con Estados Unidos (EU), está ahora emprendiendo una mayor. Está jugando con petróleo, tal como el consejo dice que no debe hacerse con el fuego.
En efecto, dice la información originada por AFP en Caracas, que Chávez mantiene contactos secretos con China, para asegurarse la compra de petróleo que no venderá a EU. Se habla de más 1.2 millones de barriles diarios. El mandatario ha advertido: "Si al señor Bush se le ocurre la locura de bloquear a Venezuela, peor para ellos, ni una sola gota de petróleo les llegará desde Venezuela". Son palabras mayores que, pronunciadas en tiempos de guerra en Irak, de la agudización de la crisis palestino-israelí y del deterioro de las relaciones de EU con sus tradicionales suministradores de crudo (Arabia Saudita y los Emiratos), resuenan peor que una amenaza. En esas circunstancias, no podemos menos que recordar a Fujimori.

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