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"Juntos podemos hacerlo"


Ha llegado la hora de elegir con responsabilidad a los gobernantes, que administrarán nuestro país, en el inicio del nuevo milenio.
Hay incertidumbre desde el momento que uno de los candidatos presidenciales tiene el apoyo del gobierno y del Partido Revolucionario Democrático (PRD), anclado en el poder, que se quiere quedar a como dé lugar.
La desesperación, el desparpajo, el deseo de seguir chupando y vaguando a costilla del gobierno, ya no lo pueden disimular.
Los "suertudos" ( aquellos que cuando estaban en la época de Omar Torrijos, se hacían ricos de la noche a la mañana y eran descubiertos, justificaban su dinero diciendo que habían ganado en la lotería). Algunos de esos "suertudos" enquistados hoy en el gobierno, y en gavilla con nuevos "suertudos", quieren seguir jugando a la lotería". A escasos días de las elecciones presidenciales, encontramos a una oposición fortalecida y en contra del gobierno y del PRD unos están con "Alberto", otros con "Mireya" y aún hay muchos que no definen su intención de voto.
En la gran campaña política que se desarrolla actualmente visualizo un poco de todo.
Por un lado, hay propuestas de trabajo que dan soluciones concretas para aliviar el desempleo y los bajos salarios. Hay propaganda política televisada, que manipula a la población votante con estrategia subliminal, que pertuba la conciencia psicológicamente.
Y qué decir de los "trapos sucios" que tirios y troyanos, aprovechando el sol de verano sacan al tendedero.
Las agresiones físicas y verbales se dan en cualquier esquina y a través de algunos programas radiales de opinión, respectivamente. Los autogolpes, la profanación de tumbas, las mentiras y rumores, están a la orden del día.
Los desertores de los partidos políticos se han fabricado su propio caldero al rojo vivo, para purgar sus pecados y decirle al electorado que se volvieron buenos y que voten por ellos.
Hay irrespeto de lado y lado con la propaganda de las vallas publicitarias, que algunos candidatos aprovechan para hacerse las víctimas y promoverse.
Contrastando con todo lo anterior hay dentro de la campaña proselitista cuñas publicitarias, que son alegres y pegajosas. Gente muy positiva que quiere ver un país fortalecido, educado, con salud y sin mentiras.
Hay bastante trabajo publicitario, propagandístico y manual. Mucho colorido, bastante venta de bebidas, comidas y por qué no mencionar la cantidad de gasolina que se ha gastado en las caravanas.
Las propuestas de trabajo presentadas por las tres nóminas, en términos generales, presentan proyectos para mejorar la educación, la salud, las fuentes de trabajo, como también el desarrollo del turismo.
Sin embargo, Mireya Moscoso, quien dice tener los pantalones bien puestos, acabará con la corrupción del gobierno actual aplicando la ley le caiga a quien le caiga.
Alberto Vallarino le pondrá plata en el bolsillo a los panameños aumentándoles el 15% sobre el salario mínimo, cero impuesto sobre la renta a los que tienen salario de 700 balboas o menos, creando 250 mil empleos y pagando seguro social a empleadas domésticas y trabajadores eventuales.
Martín Torrijos construirá más hospitales, un monorriel para aliviar el problema del transporte público y un gran centro deportivo en las áreas revertidas.
Entonces ¿con quién conviene votar? ¿Acaso con aquel candidato que quiere seguir jugando vivo a la sombra de un difunto?
O por a la candidata que es apoyada por Ricardo Martinelli, a quien poco le faltó para desbaratar la CSS cuando fue su director y por Kayser Bazán, quien sirvió a la dictadura militar. Entonces ¿qué garantía hay de que no le sacarán la tabla a la doña?
A la hora de votar hay que pensar en el futuro del país, en las nuevas generaciones, en que no conviene continuismo ni tradicionalismo.
Para llevar el país por derroteros seguros hay que centrar las esperanzas en un candidato sin ataduras del pasado, trabajador, y con la mejor propuesta.

101 años de Panamá América

 
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