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Justas protestas normalistas


Las justas protestas de los estudiantes normalistas de Santiago aparecidas hace algunos días en el diario "El Panamá América" en torno al deplorable estado en que se encuentran las infraestructuras de este centro educativo de singular importancia, deben mantenerse hasta tanto los responsables de la marcha de la educación en el país (Ministerio de Educación), brinden rápidas soluciones a un problema que viene de muchos años atrás y que ha causado enormes perjuicios al proceso enseñanza -aprendizaje de la Escuela Normal Superior.
Si mal no recuerdo en el año 1994 el profesor Paulino Romero me manifestaba que el INAC tenía elaborado planos para la remodelación de esta institución y consideramos que este es el momento oportuno para que el gobierno, entidades cívicas, empresa privada, al igual que todos los egresados de la Normal, se dispongan a salvar este templo del saber que se encuentra herido de muerte y que ha escrito páginas gloriosas de un profundo civismo y de una entrega total a la causa del pueblo panameño.
Centenares de miles de panameños que hoy contribuyen con sus conocimientos y experiencias al progreso y desarrollo de la nación, fueron alumnos de la Escuela Normal gracias a la brillante decisión del visionario estadista, Juan Demóstenes Arosemena de sembrar en el centro del interior una escuela que permitió a las clases más humildes continuar sus estudios secundarios.
A través de los años y a pesar de las naturales dificultades que se han presentado en su marcha hacia el futuro, la Escuela Normal Superior ha logrado definir su personalidad, vigorizar sus características y convertirse en la institución educativa de mayor implicación en el medio interiorano. Directa o indirectamente el plantel educativo ha impulsado el natural proceso de mejoramiento de las provincias centrales y ha estimulado nuevas corrientes de progreso que se manifiestan en todos los aspectos de vida de estas comunidades.
La Escuela Normal de Santiago encontró furibundos enemigos cuando por primera vez, se anunciaba su traslado al interior del país. Fueron muchos los que criticaron la decisión del doctor Arosemena de brindar tan magníficas oportunidades a jóvenes del campo para que se convirtieran en los maestros del futuro.
Hoy, dolorosamente, la Escuela Normal es víctima del abandono y la desidia y tiene serios problemas para continuar su gran tarea en beneficio de la educación del país y es por lo que en nombre de los ex normalistas de toda la República, solicito de la manera más respetuosa al señor presidente Ernesto Pérez Balladares, que los pocos meses que le quedan de gobierno, los dedique a restaurar la Escuela Normal Superior de Santiago de Veraguas como una demostración del enorme interés que lo anima a modernizar la educación de todos los panameños.

101 años de Panamá América

 
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