¡Justicia para Camino de Cruces!
El Parque Nacional Camino de Cruces sigue generando polémica. A pesar de todos los esfuerzos de la sociedad civil ambiental en la difícil tarea de proteger y conservar la diversidad biológica, histórica y cultural de esta importante área protegida, continúan sobre ella graves amenazas que revelan fallas del sistema y las instituciones gubernamentales -Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Ministerio de Vivienda (MIVI) y especialmente la Asamblea Nacional- lo cual es grave, porque no ofrecen garantías de protección ni de cumplimiento de la política ambiental en nuestro país.
El Parque Nacional Camino de Cruces fue creado por la Ley No. 30 del 30 de diciembre de 1992, constituido como un bien de dominio público. Posteriormente, la Ley No. 29 de 23 de junio de 1995, compensó la pérdida que sufrió el Parque Natural Metropolitano con la construcción del Corredor Norte, otorgándole al Parque Nacional Camino de Cruces 400 hectáreas boscosas que están ubicadas a lo largo de la Vía de la Amistad.
Esta misma descripción de límites es ratificada con La Ley No. 20 de 29 de enero de 2003, donde a la configuración establecida se le extraen al Parque Nacional Camino de Cruces, 185 hectáreas correspondientes al antiguo campo de antenas, pero se confirma el resto de los límites.
Es paradójico que Panamá fue recientemente sede del II Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, importante foro regional orientado a asegurar la conservación in situ y a largo plazo de los ecosistemas y que congregó un número plural de expertos ambientales para evaluar el trabajo realizado en materia de gestión de áreas protegidas. Sin embargo, la Asamblea Nacional aprueba la Ley No. 10 de 30 de marzo de 2006 y segrega un total de 15 hectáreas más 1,552.66 metros cuadrados, a fin de promover su venta al mejor postor y que con los dineros producto de dicha venta, se contrate la confección de planos para proceder a la construcción de un nuevo edificio para la Asamblea Nacional.
Con este malabarismo jurídico, los honorables diputados, en vez de procurarse financiamiento por otros medios para la construcción de su palacio, sin atentar contra el patrimonio natural de la nación, se prestan a realizar un acto donde su interés particular va por encima de los intereses colectivos y de las futuras generaciones, en abierto desprecio a la gestión armonizada, participativa y eficaz que la Administración Pública está llamada a realizar, para contribuir al desarrollo humano sostenible en consonancia con el Régimen Ecológico contemplado en la Constitución y de los compromisos internacionales adoptados por Panamá.
Preocupa sobre manera que nuestras áreas protegidas carezcan de una real y efectiva protección, cuando observamos cómo el patrón de "propiedad" estatal y control de los recursos naturales es manipulado autoritaria e insensiblemente, contribuyendo a la depredación ambiental.
Mientras que la tendencia moderna es la creación de corredores biológicos y el desarrollo de planes integrados de conservación y manejo para los parques nacionales; por otro lado, la historia que aquí vivimos es diferente, correspondiéndonos nuevamente transformar la amenaza, en rescate urgente al Parque Nacional Camino de Cruces.
Exigimos de la manera más firme se cumpla con la compensación total de las áreas boscosas que ahora le son injustamente enajenadas al Parque Nacional Camino de Cruces, con la segregación y venta de una sección de estos bosques, lo que generaría el incremento de la creciente fragmentación de hábitat naturales, sentando un precedente funesto para la protección ambiental y además, se estaría sentenciando anticipadamente a la inoperancia de todas las estrategias e iniciativas de uso sostenible e inteligente de nuestros recursos naturales.
susana_serracin50@yahoo.com
El Parque Nacional Camino de Cruces fue creado por la Ley No. 30 del 30 de diciembre de 1992, constituido como un bien de dominio público. Posteriormente, la Ley No. 29 de 23 de junio de 1995, compensó la pérdida que sufrió el Parque Natural Metropolitano con la construcción del Corredor Norte, otorgándole al Parque Nacional Camino de Cruces 400 hectáreas boscosas que están ubicadas a lo largo de la Vía de la Amistad.
Esta misma descripción de límites es ratificada con La Ley No. 20 de 29 de enero de 2003, donde a la configuración establecida se le extraen al Parque Nacional Camino de Cruces, 185 hectáreas correspondientes al antiguo campo de antenas, pero se confirma el resto de los límites.
Es paradójico que Panamá fue recientemente sede del II Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, importante foro regional orientado a asegurar la conservación in situ y a largo plazo de los ecosistemas y que congregó un número plural de expertos ambientales para evaluar el trabajo realizado en materia de gestión de áreas protegidas. Sin embargo, la Asamblea Nacional aprueba la Ley No. 10 de 30 de marzo de 2006 y segrega un total de 15 hectáreas más 1,552.66 metros cuadrados, a fin de promover su venta al mejor postor y que con los dineros producto de dicha venta, se contrate la confección de planos para proceder a la construcción de un nuevo edificio para la Asamblea Nacional.
Con este malabarismo jurídico, los honorables diputados, en vez de procurarse financiamiento por otros medios para la construcción de su palacio, sin atentar contra el patrimonio natural de la nación, se prestan a realizar un acto donde su interés particular va por encima de los intereses colectivos y de las futuras generaciones, en abierto desprecio a la gestión armonizada, participativa y eficaz que la Administración Pública está llamada a realizar, para contribuir al desarrollo humano sostenible en consonancia con el Régimen Ecológico contemplado en la Constitución y de los compromisos internacionales adoptados por Panamá.
Preocupa sobre manera que nuestras áreas protegidas carezcan de una real y efectiva protección, cuando observamos cómo el patrón de "propiedad" estatal y control de los recursos naturales es manipulado autoritaria e insensiblemente, contribuyendo a la depredación ambiental.
Mientras que la tendencia moderna es la creación de corredores biológicos y el desarrollo de planes integrados de conservación y manejo para los parques nacionales; por otro lado, la historia que aquí vivimos es diferente, correspondiéndonos nuevamente transformar la amenaza, en rescate urgente al Parque Nacional Camino de Cruces.
Exigimos de la manera más firme se cumpla con la compensación total de las áreas boscosas que ahora le son injustamente enajenadas al Parque Nacional Camino de Cruces, con la segregación y venta de una sección de estos bosques, lo que generaría el incremento de la creciente fragmentación de hábitat naturales, sentando un precedente funesto para la protección ambiental y además, se estaría sentenciando anticipadamente a la inoperancia de todas las estrategias e iniciativas de uso sostenible e inteligente de nuestros recursos naturales.
susana_serracin50@yahoo.com