Justo homenaje
En el homenaje a los estudiantes que ofrendaron su vida el 9 de Enero de 1964 en defensa de la soberanía nacional resulta imprescindible destacar la participación del expresidente de la República Roberto Chiari, el canciller Galileo Solís y el embajador ante la OEA Miguel J. Moreno Jr. Las heroicas jornadas de los días 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964 en las ciudades de Panamá y Colón, motivaron la reacción patriótica del Gobierno Nacional presidido por don Roberto Chiari Remón, procediendo sin vacilaciones a la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. El presidente Chiari había viajado a Washington para reunirse con el presidente John F. Kennedy para exigirle que la bandera panameña ondeara en todos los edificios de la Zona del Canal. También demandó la necesidad de un nuevo tratado que pusiera término al convenio de perpetuidad para la construcción del Canal que llevó el nombre del canciller de EE.UU. John Hay-y del francés Buneau Varilla. El acuerdo Chiari- Kennedy de 1961 determinó que la bandera panameña fuera izada en la Zona del Canal.
Al producirse los disturbios estudiantiles y la masacre de los mártires, la dignidad nacional se elevó a una dimensión extraordinaria por la ruptura de las relaciones diplomáticas decidida por Chiari. El folleto editado por el entonces ministro de Gobierno Jorge Fábrega testimonia los actos de la administración Chiari, desde la conversación con el presidente Lyndon Johnson, en la que volvió a exigir la revisión del tratado Hay-Buneau Varilla; la nota histórica firmada por el canciller Solís, remitida por teletipo al Departamento de Estado y al encargado de negocios de EE.UU. en Panamá Wallace Stuart; el discurso del embajador Moreno en la sesión extraordinaria en la OEA el 31 de enero de 1964, en la que describió las agresiones armadas descargadas contra los valientes panameños que defendieron el honor nacional en Panamá y Colón. Denunció el embajador Moreno que los soldados norteamericanos cerraron el corredor de Colón, lo mismo que el tránsito vehicular en la vía Transístmica, e impidieron la comunicación entre los panameños y el necesario desenvolvimiento comercial del interior a la capital y viceversa.
“Lo que Panamá presenta ante ustedes - dijo el embajador Moreno a los representantes de los Estados miembros de la OEA- es la causa de la justicia, Esperamos que el veredicto de América le haga honor a su condición de continente de la libertad y la justicia… la agresión, señor presidente, no puede ser instituida como medio de silenciar las justas reclamaciones de los pueblos. El pueblo de Panamá ha demostrado que no está dispuesto a resignarse con la injusticia, y que no aceptará que se acalle su voz con el fuego de las metrallas. Para que eso suceda sería necesario que desapareciera la nación panameña”. Los textos y discursos históricos del presidente Chiari, el canciller Solís y el embajador Moreno deben ser leídos en las ceremonias públicas de recuerdo de los infaustos sucesos de enero de 1964. Cuando el gobierno y el pueblo actúan como un puño, no existe fuerza que pueda doblegarlos. Como dijo en la OEA, el embajador Moreno: “No hay nada más peligroso que un pueblo chico acorralado, sobre todo cuando ese pueblo es noble y es patriota”.