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Juventud atendida, país con futuro


Los recuerdos de juventud, que fue hermosa, hacen que aprecie cada vez más esa generación que representa la esperanza de la patria. ¿En realidad son los recuerdos o el deseo permanente se volver a ser joven con la experiencia de ahora? Bueno, lo cierto es que siento un atractivo especial por lo que pueda hacer por ellos en cuanto a enseñanza, ayuda moral, inculcar valores morales, contarles historia para que no la repitan, se no es positiva, o conozcan por qué de algunos acontecimientos actuales. ¿De qué nos sirve ser mayores si no tuvimos juventud que sirva de base a nuestra vida actual?
Mi sentimiento está, principalmente, en el descuido que tuvieron las generaciones que les tocó la dictadura militar, ya que fueron acostumbrados a un populismo, un paternalismo y un conformismo que no los llevó a nada positivo. Les tocó la época en que, como en toda dictadura, la educación decae porque a los dirigentes no les conviene la preparación académica de los ciudadanos que puedan oponerse a su régimen mortalmente dictatorial. De allí que la educación que se les impartió fue mediocre y ahora ellos pagan las consecuencias. Eliminaron la enseñanza del inglés, de la cívica, de la urbanidad, porque debía predominar el populismo con la chabacanería antes de todo.
Lamentablemente, varias generaciones han resultado afectadas, bien con la droga, con las pandillas, con la división de clases, con el conformismo que no les permite ir más allá de lo que buenamente pueden dar para traspasar cualquier meta que se propongan y, aunque sea, sepan tener metas, organización y disciplina.
Los partidos políticos no están exentos de estos problemas porque la mayoría, la atienden poco, la organizan menos y la capacitan menos aún. El papel de los mayores es orientar a esos jóvenes que comienzan y enseñarles valores políticos, no dar ejemplo de corrupción, de engaños, de jugar vivo, de comportamiento poco deseable para que aprendan esos jóvenes no maleados. Pero cuando su aprendizaje es negativo, nos paseamos en ellos y les creamos un futuro incierto con pocas esperanzas de retomar valores y volver a la decencia.
Esa labor es nuestra responsabilidad. A raíz de un artículo que escribí, recibí una respuesta de la Juventud Torrijista, disgustada, insultativa y poco apropiada de jóvenes que comienzan su vida sin respeto por nadie. Hago referencia a esto, no porque me importe mucho, sino porque me duele por ellos que no tienen futuro y dice negativamente de los mayores de ese partido que no saben dar lecciones y enseñanzas. Recordemos que el triunfo del actual presidente se lo dio la juventud del país con su voto esperanzado en un joven como ellos; sin embargo, no comprendieron el significado de la propaganda con espectáculos poco propios de una juventud consciente. Yo sentía que era como comprar votos con circo. Por otro lado, el ex presidente Endara descuidó la juventud y olvidó su importancia. Resultado, perdió.
Hoy asistimos a una juventud escéptica, algunos maleados con signos de corrupción, de irrespeto, de falta de valores. Ojo con los ejemplos que les demos los mayores, porque el status actual es absorber lo que se les ponga delante y es así como el aprendizaje es mayor que si ya estás formado y tienen su propia personalidad. Ejemplo, los estudiante de escuelas secundarias con vandalismos, posibles ideales en el fondo, pero mal llevados, tal vez con influencias de los mayores que no se atreven a dar la cara en ciertas circunstancias y se valen de esos jóvenes impulsivos. ¿Quién me convence de que esos muchachos no están impulsados por ideologías extrañas que sus padres no comprenden y no pueden reprimir a tiempo? Los adultos que compran a los jóvenes para esos menesteres, por cobardía, merecen ser colgados en la plaza pública como enseñanza a los demás. Merecen el linchamiento de todo un pueblo porque aún la mayoría está salvada.
Pongamos, pues, nuestra atención en los jóvenes y en los adultos que se aprovechan de ellos para desestabilizar al país buscando prebendas que no merecen. Vayamos con los ojos abiertos y encontremos el camino de la verdad y los valores morales como base para una vida diáfana y un futuro provisorio.
marisin@cableonda.net
Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestras vidas, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor confiando en la verdadera plenitud de una justicia libre y poderosa donde los seres humanos somos iguales ante Dios.
Desconocen existencia de líneas de rescate
Lina de Serracín: "En realidad no conozco a qué número de protección a los animales silvestres se debe llamar, para que los rescaten".
Antonio Pérez: "No conozco ningún número que me garantice que me van a ayudar a sacar del patio a una especie determinada".
Gustavo Samaniego: "No tengo conocimiento de una línea especial para rescatar animales silvestres que lleguen a las casas".
Yolanda De León: "Si veo un animal silvestre en mi casa, llamaría a mi hijo que es médico, ya que no sé a qué institución llamar".

101 años de Panamá América

 
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