Juventud, divino tesoro...
A los estudiantes del Colegio Artes y Oficios y de la Universidad de Panamá. Rubén Darío, a mi criterio, fue el que mejor explicó la tristeza de crecer más allá de la mocedad infantil cuando plasmó en su "Canción de Otoño en Primavera" la nostalgia de envejecer. En esta apoteosis a la melancolía, el autor describe los sentimientos que nos hacen jóvenes: la pasión, el "carpe diem" y la romántica efervescencia... el joven, como el vate, actúa como un pequeño dios; creando su realidad y así emulando el arte poético de la escuela de Huidobro.
Y son nuestras ironías la que nos hacen, como adolescentes, presa de ese destino presto a la aventura, a la crítica y a la estrepitosa defenestración de la calma. Ejemplos recientes han sido los hechos acontecidos en la Ave. Simón Bolívar, aquella algarabía de violencia que está dañando aún más la imagen de una generación. Sin embargo, no es mi intención analizar las causas de tanta discordia; por cuestiones de tiempo y espacio sólo deseo detallar las flagrantes discrepancias en el discurso estudiantil.
Televisora Nacional Canal 2 transmitió, el martes 29 de agosto, el programa "Sumando y restando con la juventud", mientras que en los predios de la Universidad Nacional y el Colegio Artes y Oficios concluía una batalla campal entre ciertos elementos de ambas instituciones y la Policía Nacional.
Lo risible del caso fue que habían invitado a estudiantes de la escuela en mención. Aunque no hicieron una apología del delito, se dedicaron a soslayar la culpa de sus actos, denunciando al profesorado de incompetente y a la prensa de sensacionalista; razones que si bien tienen matices de verdad, no son el meollo del asunto.
Entre las declaraciones de los panelistas, me llamó mucho la atención las formuladas por la estudiante Verónica Pinzón, quien testificó en contra de la amarga personalidad de ciertos profesores... Así culminó el programa: Criticando al individuo y no al sistema que los prepara defectuosamente; un análisis que se quedó ingenuamente corto después de finiquitar el homenaje a las dotes intelectuales de su plantel.
Yo estoy de acuerdo con la tesis que se ha tratado de difamar a la universidad y a la comunidad estudiantil - especialmente a los del Artes y Oficios -, al decir que la gran mayoría participa en nuestras folclóricas reyertas callejeras. Yerran, empero, al decir que son unos incomprendidos por la sociedad, pues son ellos los que no se entienden. Los inocentes, a sabiendas de la culpabilidad de sus compañeros, en vez de darles un voto de censura, prefieren achacarle la responsabilidad a un tercero.
Una cosa es luchar por la justicia, pero otra es doparse de adrenalina en estos bacanales pseudo- carnestoléndicos. Es cierto que hay muchachos que se tiran a las calles, porque no les dan la oportunidad de expresar sus ideas de manera civilizada; otros sólo buscan romper, por momentos, la ociosidad y la rutina.
"Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!", escribió el nicaragüense en su "Canción..." Y sí, eventualmente, nuestra lozanía se va para no regresar; pero antes de partir, maduramos en el claroscuro de la consciencia en búsqueda del honor y la esperanza... ofrendas que le debemos, como muestra de agradecimiento, a los tres colores de nuestra bandera. Tristemente, sólo me queda esperar que mis compañeros recuerden esto la próxima vez que protesten en medio del pavimento... vyperultra@hotmail.com
Y son nuestras ironías la que nos hacen, como adolescentes, presa de ese destino presto a la aventura, a la crítica y a la estrepitosa defenestración de la calma. Ejemplos recientes han sido los hechos acontecidos en la Ave. Simón Bolívar, aquella algarabía de violencia que está dañando aún más la imagen de una generación. Sin embargo, no es mi intención analizar las causas de tanta discordia; por cuestiones de tiempo y espacio sólo deseo detallar las flagrantes discrepancias en el discurso estudiantil.
Televisora Nacional Canal 2 transmitió, el martes 29 de agosto, el programa "Sumando y restando con la juventud", mientras que en los predios de la Universidad Nacional y el Colegio Artes y Oficios concluía una batalla campal entre ciertos elementos de ambas instituciones y la Policía Nacional.
Lo risible del caso fue que habían invitado a estudiantes de la escuela en mención. Aunque no hicieron una apología del delito, se dedicaron a soslayar la culpa de sus actos, denunciando al profesorado de incompetente y a la prensa de sensacionalista; razones que si bien tienen matices de verdad, no son el meollo del asunto.
Entre las declaraciones de los panelistas, me llamó mucho la atención las formuladas por la estudiante Verónica Pinzón, quien testificó en contra de la amarga personalidad de ciertos profesores... Así culminó el programa: Criticando al individuo y no al sistema que los prepara defectuosamente; un análisis que se quedó ingenuamente corto después de finiquitar el homenaje a las dotes intelectuales de su plantel.
Yo estoy de acuerdo con la tesis que se ha tratado de difamar a la universidad y a la comunidad estudiantil - especialmente a los del Artes y Oficios -, al decir que la gran mayoría participa en nuestras folclóricas reyertas callejeras. Yerran, empero, al decir que son unos incomprendidos por la sociedad, pues son ellos los que no se entienden. Los inocentes, a sabiendas de la culpabilidad de sus compañeros, en vez de darles un voto de censura, prefieren achacarle la responsabilidad a un tercero.
Una cosa es luchar por la justicia, pero otra es doparse de adrenalina en estos bacanales pseudo- carnestoléndicos. Es cierto que hay muchachos que se tiran a las calles, porque no les dan la oportunidad de expresar sus ideas de manera civilizada; otros sólo buscan romper, por momentos, la ociosidad y la rutina.
"Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!", escribió el nicaragüense en su "Canción..." Y sí, eventualmente, nuestra lozanía se va para no regresar; pero antes de partir, maduramos en el claroscuro de la consciencia en búsqueda del honor y la esperanza... ofrendas que le debemos, como muestra de agradecimiento, a los tres colores de nuestra bandera. Tristemente, sólo me queda esperar que mis compañeros recuerden esto la próxima vez que protesten en medio del pavimento... vyperultra@hotmail.com