default

Juventud y barrio 


Los integrantes de las pandillas suelen ser jóvenes o muy jóvenes, como el caso más reciente dado a conocer por este medio, donde el relato demostró que niñas de corta edad integran también las organizaciones criminales que operan en El Chorrillo. Aunque la participación de las niñas y mujeres en estas bandas suele ser escasa, no por ello deja de alarmar, pues el tráfico de armas, asaltos, consumo de drogas y la prostitución infantil son factores de violencia que están incidiendo en la escalada delictiva que padece el país.

Lo que resulta brutal de esa realidad es que las redes de organizaciones criminales, cuyos miembros son adultos-mayores, se aprovechan deliberadamente de la bandas de adolescentes explotando la fragilidad en la que suelen vivir los jóvenes en estos barrios extremadamente pobres, carentes de seguridad y valores familiares. El barrio para ellos es la calle en la que viven y donde la cultura de la violencia se ha entronizado. Para algunos en Panamá, salvarlos es una meta imposible. Pero, aún quedan sectores importantes de la Iglesia católica, numerosas ONGs, además de especialistas, dirigentes y políticos que han reiterado, una y otra vez, la necesidad de impulsar políticas integrales para la rehabilitación de jóvenes pandilleros. El peligro que nos acecha es que las pandillas se expandan, pues su red se extiende peligrosamente por toda Centroamérica a través de la acción de las peligrosos "maras" con su sistema de reclutamiento internacional y la globalización de la violencia. No hacer nada no es una opción. El problema requiere de múltiples y simultáneas respuestas. Todos podemos hacer algo para prevenir que los barrios pobres se conviertan en zona de guerra.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América