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La abeja reina


Hacer política no sólo es intervenir en los asuntos públicos, también se hace política cuando se negocia o se maneja una familia. El denominador común no es pues lo público sino lo gregario. Los ideólogos y teóricos que producen hechos políticos lo hacen como la abeja reina, que controla tanto la producción como la reproducción de la colmena.

Leía sobre el mundo de la biopolítica, esa tendencia dominante en las sociedades capitalistas donde los poderes industriales y financieros no sólo producen mercancías sino que también crean nuevas necesidades, enfermedades, remodelan cuerpos y reprograman mentes. Para algunos autores el giro capitalista apunta al control de la vida bajo un sistema biopolítico hegemónico global. La Dra Kilde, ex viceministro de salud de Finlandia denuncia que existe un siniestro plan alrededor de la gripe porcina (AH1N1). Difícil de creer, pero plausible dada la intensa actividad en el desarrollo de armas biológicas e intereses económicos de empresas farmacéuticas. Para conseguirlo se necesita de la herramienta de la información, utilizada bajo el sesgo de la propaganda. Toda herramienta es un arma si se la empuña adecuadamente. La experiencia con las cadenas noticiosas y los paneles de discusión prefabricada, nos golpean con una realidad manufacturada alrededor de la gran Abeja Reina. En el imperio de la biopolítica los medios productivos y reproductivos del lenguaje son una necesidad. La tecnología ha creado una vasta red de distribución para lograr la transformación de la vida en el planeta, que ya ha tenido consecuencias en la biósfera y en el automatismo de la conducta humana. La estrategia de los medios en el tratamiento de la reforma del sistema de salud de EU es una muestra de esa manipulación mediática. En colmenas donde la reina regula cómo, cuándo y dónde se deben reproducir, no sólo se está interviniendo en la producción de miel, se está creando una biología distinta. Lo mismo sucede en la educación. Tener una computadora por alumno resulta un buen negocio para esa industria pero no garantiza educación eficiente. Tener un maestro bien formado y actualizado cada 15 o 20 alumnos, sí lo hace. Si existiera un plan racional, coherente y progresivo. La globalización económica ha hecho del mundo una colmena global. La lucha entre las abejas reinas no está definida.

No sabemos si en el cambio provocado el dominio lo seguirá teniendo una sola reina o si por el contrario otras decidan hacer rancho aparte y así regresar al antiguo sistema del estado-nación o, al menos, de los equilibrios regionales.

Lo que parece ser cierto es que nunca más la producción de miel será la misma y tal vez hasta se logre, que las abejas produzcan biocombustibles. Cuando esto suceda, nuestro mundo será otro y tal vez lo que hayamos hecho como civilización dominante será una vida distinta a la actual, pero en todo caso también será la que hayamos merecido.

101 años de Panamá América

 
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