La administración de Salud
Todas las instalaciones de salud tienen como prioridad la calidad de la atención como uno de los pilares fundamentales de las prestaciones de los servicios de salud, pero nuestra intención al plasmar este escrito se centra en un hospital, que es definido "como un conjunto de elementos, interrelacionados, compuestos por recursos humanos, tecnológicos de información, orientados a una meta, que es: mejorar la salud, la satisfacción de los pacientes y la comunidad, con actividades complementarias la salud, como lo son la docencia e investigación y protección del medio ambiente".
Si concebimos al hospital como un sub-sistema del sistema de salud, tendríamos que reconocer que el elemento más importante de entrada y salida de un nosocomio es la población que solicita y recibe atención, y hacia ella van dirigidas todas las actividades de los diferentes trabajadores de la salud. No podemos olvidar que los hospitales son instituciones gerencialmente complejas para administrar, debido a los numerosos tipos de puestos distribuidos en direcciones, departamentos, servicios, áreas y otros. Los mismos deben estar bien conducidos e interrelacionados entre sí para lograr que los servicios básicos y especializados sean más eficientes y efectivos en la producción de salud teniendo como base el trabajo en equipo.
La administración de la salud, como una responsabilidad compartida, nos involucra a todos; es un derecho social, compuesto por procesos, técnicas y prácticas, cuya aplicación al elemento humano (personas) permite establecer sistemas racionales de esfuerzos cooperativos, a través de los cuales se pueden alcanzar propósitos comunes, que individualmente no sería posible lograr.
222 Cabe mayor responsabilidad en la atención primaria, donde se puede lograr internalizar mejor a los usuarios sobre su responsabilidad en preservar la salud a un costo mínimo...
Debemos erradicar para siempre el complejo del deber de proveedor del Estado, como por ejemplo: "El hospital debe brindarme la atención de salud que quiera" "El Estado debe ofrecerme todos los beneficios concernientes a salud que solicito" "Los miembros del equipo de salud deben proporcionarme todos los servicios requeridos por mí."
La frase que pretendemos inculcar en la población solicitante es: ¿Cómo puedo yo contribuir con las tareas de salud, de mi hospital, centro, puesto de salud o cualquier otra institución de salud, a la cual acudo o pertenezco? ¿Cómo puedo contribuir a cuidar y mantener mi salud y la de mis familiares? La respuesta es sencilla, se requiere la participación de todos los gestores, el recurso humano que labora en las instituciones de salud, yo como usuario que acudo en busca de atención, la familia y comunidad en general.
La responsabilidad compartida está ligada al sentido de participación, reconociendo que las tendencias en políticas de salud señalan la participación como un proceso social expresado en la capacidad real de los individuos, familia y comunidad de influir o participar en la promoción, prevención y tomas de decisiones sobre asuntos de salud que los afectan directamente.
Cabe mayor responsabilidad en la atención primaria, donde se puede lograr internalizar mejor a los usuarios sobre su responsabilidad en preservar la salud a un costo mínimo, dado que los niveles de atención mientras más elevados, representan más costos para el Estado, por lo que en ocasiones se vuelve menos accesible a todo el público.
Representará un gran esfuerzo y voluntad, actitud y conducta positiva del usuario, y el compromiso del equipo de salud, como facilitadores en estas gestiones para el logro de una administración de los servicios de salud, con responsabilidad compartida y con un impacto positivo en la población.
Actualmente la Dirección de Migración tiene un gran reto que anteriores administraciones no han sabido y no han querido concretar, en cuanto a promover los cambios profundos que requiere una de las dependencias estatales más sensibles en el ámbito de administración del Estado. Es de justicia reconocer los cambios positivos y sobre todo apegados a la ley de que está dando muestras la actual Dirección de Migración, que tiene ante así un enorme y complejo proceso de amoldar todo un sistema de arrastre de más de 40 años plagado de carencias y amañadas prácticas administrativas, para tornarlo en una institución en donde la aplicación de la Ley, esté por encima de quienes ejerzan en un momento determinado la administración de la institución.
Más que nunca necesitamos hacer un diagnóstico de nuestra situación económica, legal, social y de salubridad a fin de enmarcarnos dentro de las nuevas realidades.
Un país que recompense a quien trabaje duro y siga las reglas; una población que, aunque formada por distintas razas con variedades de colores, cultos religiosos y clases económicas, tenga un vínculo, una motivación común, el de pertenecer a una tierra, a Panamá. Este esfuerzo debe ser guiado por las autoridades dentro de un sistema legal justo, tanto para el extranjero como para el nacional, cónsono con las nuevas realidades mundiales.
Si concebimos al hospital como un sub-sistema del sistema de salud, tendríamos que reconocer que el elemento más importante de entrada y salida de un nosocomio es la población que solicita y recibe atención, y hacia ella van dirigidas todas las actividades de los diferentes trabajadores de la salud. No podemos olvidar que los hospitales son instituciones gerencialmente complejas para administrar, debido a los numerosos tipos de puestos distribuidos en direcciones, departamentos, servicios, áreas y otros. Los mismos deben estar bien conducidos e interrelacionados entre sí para lograr que los servicios básicos y especializados sean más eficientes y efectivos en la producción de salud teniendo como base el trabajo en equipo.
La administración de la salud, como una responsabilidad compartida, nos involucra a todos; es un derecho social, compuesto por procesos, técnicas y prácticas, cuya aplicación al elemento humano (personas) permite establecer sistemas racionales de esfuerzos cooperativos, a través de los cuales se pueden alcanzar propósitos comunes, que individualmente no sería posible lograr.
222 Cabe mayor responsabilidad en la atención primaria, donde se puede lograr internalizar mejor a los usuarios sobre su responsabilidad en preservar la salud a un costo mínimo...
Debemos erradicar para siempre el complejo del deber de proveedor del Estado, como por ejemplo: "El hospital debe brindarme la atención de salud que quiera" "El Estado debe ofrecerme todos los beneficios concernientes a salud que solicito" "Los miembros del equipo de salud deben proporcionarme todos los servicios requeridos por mí."
La frase que pretendemos inculcar en la población solicitante es: ¿Cómo puedo yo contribuir con las tareas de salud, de mi hospital, centro, puesto de salud o cualquier otra institución de salud, a la cual acudo o pertenezco? ¿Cómo puedo contribuir a cuidar y mantener mi salud y la de mis familiares? La respuesta es sencilla, se requiere la participación de todos los gestores, el recurso humano que labora en las instituciones de salud, yo como usuario que acudo en busca de atención, la familia y comunidad en general.
La responsabilidad compartida está ligada al sentido de participación, reconociendo que las tendencias en políticas de salud señalan la participación como un proceso social expresado en la capacidad real de los individuos, familia y comunidad de influir o participar en la promoción, prevención y tomas de decisiones sobre asuntos de salud que los afectan directamente.
Cabe mayor responsabilidad en la atención primaria, donde se puede lograr internalizar mejor a los usuarios sobre su responsabilidad en preservar la salud a un costo mínimo, dado que los niveles de atención mientras más elevados, representan más costos para el Estado, por lo que en ocasiones se vuelve menos accesible a todo el público.
Representará un gran esfuerzo y voluntad, actitud y conducta positiva del usuario, y el compromiso del equipo de salud, como facilitadores en estas gestiones para el logro de una administración de los servicios de salud, con responsabilidad compartida y con un impacto positivo en la población.
Actualmente la Dirección de Migración tiene un gran reto que anteriores administraciones no han sabido y no han querido concretar, en cuanto a promover los cambios profundos que requiere una de las dependencias estatales más sensibles en el ámbito de administración del Estado. Es de justicia reconocer los cambios positivos y sobre todo apegados a la ley de que está dando muestras la actual Dirección de Migración, que tiene ante así un enorme y complejo proceso de amoldar todo un sistema de arrastre de más de 40 años plagado de carencias y amañadas prácticas administrativas, para tornarlo en una institución en donde la aplicación de la Ley, esté por encima de quienes ejerzan en un momento determinado la administración de la institución.
Más que nunca necesitamos hacer un diagnóstico de nuestra situación económica, legal, social y de salubridad a fin de enmarcarnos dentro de las nuevas realidades.
Un país que recompense a quien trabaje duro y siga las reglas; una población que, aunque formada por distintas razas con variedades de colores, cultos religiosos y clases económicas, tenga un vínculo, una motivación común, el de pertenecer a una tierra, a Panamá. Este esfuerzo debe ser guiado por las autoridades dentro de un sistema legal justo, tanto para el extranjero como para el nacional, cónsono con las nuevas realidades mundiales.