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La agenda ideal


Uno de los grandes objetivos nacionales es alcanzar el desarrollo, tanto en lo económico como en lo político y social. Pero para alcanzarlo es necesario superar los escollos propios del subdesarrollo, aquellos que Lawrence Harrison describe muy bien en su obra "El subdesarrollo está en la mente". A mi juicio, la agenda ideal de un futuro gobierno para ubicar al país en condición de lograr un desarrollo integral, es la siguiente:

1. Una reforma a la Constitución, vía Constituyente, que consolide la independencia de los poderes del Estado y asegure el desarrollo de una sólida institucionalidad democrática. En esta vena, la reforma debe impulsar un balance que evite el excesivo poder que hoy ostenta el Ejecutivo, el cual suele ser aprovechado para controlar a los restantes poderes.

Las reformas deben garantizar que la Asamblea Nacional sea un órgano eminentemente legislativo, pero con la facultad de pedir rendición de cuentas a los demás poderes. También debe incluir una nueva fórmula para la designación del Contralor General, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Electoral y del Fiscal Electoral, a fin de eliminar la tendencia a designar en esos cargos a allegados al Presidente de turno.

Además, deben eliminarse los costosos e inconstitucionales privilegios de que disfrutan funcionarios con salarios altísimos y la sinecura que se paga a los suplentes de diputados sin ejercer funciones legislativas.

2. La creación de la figura de un fiscalizador general, similar al que funciona en la Autoridad del Canal, con independencia política y financiera y capacidad para investigar actos de corrupción en todos los estamentos del Gobierno y perseguir a los delincuentes de cuello blanco. Los candidatos para este cargo deben surgir de organizaciones de la sociedad civil dedicadas a combatir la corrupción.

3. El diseño de un Código de Ética y Conducta del Servidor Público que reemplace al aprobado por el Gobierno el 15 de diciembre de 2004, el cual reposa en los sitios web de las dependencias del Estado como testimonio a la falta de voluntad de hacer cumplir su contenido. El nuevo código, cuyo cumplimiento estaría bajo la responsabilidad del Fiscalizador General, deberá precisar los conflictos de interés y abusos de poder para evitar que los servidores públicos utilicen sus cargos para provecho personal y de sus familias.

4. La adopción de una política de transparencia. Para ello, de ser necesario, deberá modificarse la Ley de Transparencia eliminando cualquier frase que conceda discrecionalidad a los funcionarios para negar información de interés público.

5. La modernización del Estado, incluyendo la implementación de una Carrera Administrativa que elimine el clientelismo y permita el desarrollo de una administración pública seria y eficiente. La Carrera Administrativa debe ser suplementada con una ley general de sueldos que elimine la discrecionalidad de los políticos en la asignación de salarios.

6. La revisión de la ley de responsabilidad fiscal para ponerle un "cinturón de fuerza" a gobiernos que se verán tentados de apelar al endeudamiento para financiar obras públicas. Esta ley no debe limitarse a establecer una relación deuda/Producto Interno Bruto, sino a reducir el monto de la deuda.

Doy por descontado que en la agenda del futuro gobierno ocuparán atención prioritaria la seguridad, el transporte, el estímulo de la producción agropecuaria, el abaratamiento de la canasta básica, la modernización de la educación y el impulso de las exportaciones. Ahora bien, no basta que un candidato presente una propuesta con estos elementos. Es importante elegir candidatos con antecedentes que nos indiquen que, efectivamente, harán realidad sus propuestas. Recordemos las propuestas de combatir la corrupción que nos hicieron en las dos últimas contiendas electorales los presidentes electos, solo para olvidarlas apenas llegaron al poder. Libre de consideraciones clientelistas, el electorado debe retomar su responsabilidad cívica votando por candidatos que no solo presenten propuestas atractivas, sino que sean confiables. Sólo así superaremos el subdesarrollo, la corrupción y alcanzaremos el deseable desarrollo económico y social.

101 años de Panamá América

 
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