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La aleta del tiburón


En política las cosas tienen un lapso de tiempo. Por múltiples razones, la gente tiende a olvidarse de las graves consecuencias que éstas ocasionaron en su tiempo y que pareciera que nunca van a revivir. Sin embargo, a veces ocurren circunstancias coyunturales que reviven con fuerza esos acontecimientos del pasado, en donde los mismos actores se hacen presentes para dibujar hechos históricos que son convenientes que las viejas y nuevas generaciones los conozcan y los actualicen en sus cuadernos de recordatorio.
Al comenzar a revolverse la política vernácula parece que algunos paisajes de gran significación nacional van a desarrollarse en corto tiempo avivando la memoria histórica y con ella la polémica política en donde los que van a intervenir tratarán de exponer su versión de esos hechos y con ello se comenzarán a precisar, nuevamente, lo que ya paso por un primer tamiz de polémica importante.
Junto con la nueva política, siempre se desenvuelven estos acontecimientos, sobre todo los que vivieron circunstancias en las decisiones que se tomaron en aquellos momentos, porque la fuerza de los mismos vuelve a traer a sus actores sobre el tapete.
Creemos que en los días venideros vamos a hacer teatro de estos escenarios, en donde personajes importantes de la política intervendrán para tratar de aclarar a un más el escenario histórico.
222Hay que echar a un lado la mentira, la distorsión y el entuerto; con altura hay que exponer las razones que cada uno tenga de su verdad...
Cuando llegue el momento, ojalá que la objetividad y la verdad se impongan y traten de tomar los cursos corrientes apropiados y la cordura. Hay que echar a un lado la mentira, la distorsión y el entuerto; con altura hay que exponer las razones que cada uno tenga de su verdad y esperamos, a muy corto plazo, estar navegando en estas aguas en donde la aleta del tiburón debe solamente mostrarse.
Estamos anunciando algo que va ser imposible de evitar, y por eso desde ahora estamos previniendo a los verdaderos actores de estos acontecimientos para que se preparen y, con toda su sinceridad, vayan elaborando sus exposiciones en una forma tal para que este certamen se constituya en un verdadero torneo cívico, más que político, para llegar a conclusiones que le sirvan a los canales de la historia panameña y no se deje confusión en el ambiente.
Los actores pueden ser de altísimo calibre nacional y su contribución no debe bajar a estratos de críticas malsanas. Escribimos esto en la columna de hoy, porque sabemos que a corto plazo se acerca esta polémica que, así como puede dejar amargos sabores para sus actores y la ciudadanía, también puede convertirse en una lección de tremendas verdades para los panameños.

101 años de Panamá América

 
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