La amenaza iraní
Menajem Begin, quien fuera Primer Ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz, dijo una vez: "Si tu enemigo te dice que te quiere matar, créele". Cuando un estado revolucionario como Irán, cuyas relaciones con grupos terroristas son objeto de vanagloria en la prensa oficial, y a cuyo líder fundador se le ha señalado como instigador del atentado al Papa Juan Pablo II, dice en boca de su presidente que otro Estado "debe ser borrado del mapa" hay que creer que dichas amenazas son concretas.
Si este estado revolucionario, que prácticamente se "ahoga" en petróleo y por ende no sufre de problemas energéticos, insiste en desarrollar un reactor nuclear y misiles de largo alcance, que hoy en día pueden alcanzar distancias como Israel, Turquía y pronto Europa Oriental, nadie debe creer la excusa de que sus fines son pacíficos. Ante semejante amenaza, las cancillerías de las principales potencias han llamado al respectivo embajador iraní a dar explicaciones, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha emitido una resolución condenatoria. El mundo no puede callar ante esta intención genocida ni tampoco cruzarse de brazos ante la amenaza iraní.
Si este estado revolucionario, que prácticamente se "ahoga" en petróleo y por ende no sufre de problemas energéticos, insiste en desarrollar un reactor nuclear y misiles de largo alcance, que hoy en día pueden alcanzar distancias como Israel, Turquía y pronto Europa Oriental, nadie debe creer la excusa de que sus fines son pacíficos. Ante semejante amenaza, las cancillerías de las principales potencias han llamado al respectivo embajador iraní a dar explicaciones, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha emitido una resolución condenatoria. El mundo no puede callar ante esta intención genocida ni tampoco cruzarse de brazos ante la amenaza iraní.