La aparición del lobo
En los albores del año 2,000 y de las consecuentes fiestas navideñas nos proponemos hacer cierta reflexión. ¿Por qué un país como este presenta tantas desigualdades sociales? ¿Por qué más del 37.0% de su población es pobre? ¿Por qué hay tan marcados problemas de desnutrición? ¿Por qué es un caso típico en el Hospital del Niño el alumbramiento de niños prematuros? ¿Por qué en la mayoría de las instituciones de gobierno existen problemas de desorganización; carencias en la optimización y asignación de los recursos? ¿Por qué existen tantos connacionales alejados o excluidos de los beneficios del progreso? ¿Por qué tantos Lázaros por la calle?.
Cierto galeno, en un espacio de opinión en otro diario, participaba que el consabido "lobo" de los cuentos infantiles nunca ha estado en Panamá. El lobo estuvo en Panamá antes, durante y después de la invasión del año 1989.
¿Es que no nos dimos cuenta? El lobo bajó de las laderas, ingresó por los senderos de nuestra patria, se paseó por los corrillos, entró por las puertas de varias oficinas públicas y luego se fue y entró en El Chorrillo, pasó por la Zona del Canal, aceleró un poco el paso y recorrió las afueras de la ciudad y a todos los barrios marginales. Y muchas personas no vieron al lobo; lo tuvieron en sus narices; él mató a mucha gente; hombres, mujeres y ancianos. Saqueó negocios; dejó en la quiebra a otros, destruyó viviendas y edificios. ¿Hay más que decir? El lobo es una alegoría para presagiar o augurar acontecimientos en el orden social, militar, económico o político que pueden poner a una sociedad en jaque o hasta destruirla.
El lobo entró a Colombia; hizo su madriguera, se alojó en ella, procreó y crió a muchos lobatos. Sucedió esto, porque la sociedad organizada permitió acciones como éstas; el juega vivo, la coima, el peculado, el enriquecimiento ilícito, enormes desigualdades entre la población, el no pago de impuestos, el nepotismo, injusticia social, el padrinazgo, el narcotráfico, el hacerse de la vista gorda ante los ilícitos, etc., etc.
Dios quiera que Colombia arregle sus problemas poco a poco. Pero esta realidad se puede dar en cualquier país del mundo. De hecho, la degradación o corrupción es el primer enemigo a batir en varios países de Latinoamérica.
El lobo está en el estómago hambriento de un niño, en el regazo de una mujer embarazada y abandonada; está en el fusil de un guerrillero. Está en el corazón de los resentidos y de los frustrados que no pueden cumplir sus sueños. El lobo está en el corazón de los que reclaman un techo y abrigo, etc. Estos son los elementos que preconizan la aparición del lobo. No es para alarmar, pero hoy día se respira en Panamá un ambiente de paz social que mucho ha costado. "Creo que vivimos la paz de la espada".
Los que dicen que todo esta bien, nunca vieron el lobo entrar a Panamá. Sin duda todavía existe en algún rincón vigilante. Parafraseando a otra persona que dijera, que "el que está bien no se da cuenta del que está mal" en este país están los que defienden un status quo, y estamos los que creemos que el país es de todos; que aquí no deben haber privilegiados ni ventajas de unos sobre otros; que el obrero es merecedor de un salario, que Luisito en la ciudad y Alejandrito en el campo tienen el derecho a tomar todos los días su "lechita" a tiempo y en buenas proporciones; que los ciudadanos del campo y de la ciudad tienen el derecho a sanas recreaciones y diversiones y no el espectáculo deprimente de las cantinas por doquier, etc. etc. ¿Habrán entendido mis amigos como se evita la aparición del lobo?. Para terminar debo decir que todo humano tiene derecho a ser feliz y a vivir en paz, y a lograr cosas bellas y hermosas. La ley del cambio esta en la mente de la gente de avanzada. Siempre habrá algo mejor y aunque algo se destruya será para dar cabida a un nuevo prototipo para la nueva sociedad. Mis observaciones se amparan en la suerte de haber convivido con los campesinos en el campo, el haber obtenido tres títulos en el orden superior, además de la licenciatura, y el de no vender mis principios e ideas a ningún partido político, grupo ni religión alguna. ¡Nos veremos!.
Cierto galeno, en un espacio de opinión en otro diario, participaba que el consabido "lobo" de los cuentos infantiles nunca ha estado en Panamá. El lobo estuvo en Panamá antes, durante y después de la invasión del año 1989.
¿Es que no nos dimos cuenta? El lobo bajó de las laderas, ingresó por los senderos de nuestra patria, se paseó por los corrillos, entró por las puertas de varias oficinas públicas y luego se fue y entró en El Chorrillo, pasó por la Zona del Canal, aceleró un poco el paso y recorrió las afueras de la ciudad y a todos los barrios marginales. Y muchas personas no vieron al lobo; lo tuvieron en sus narices; él mató a mucha gente; hombres, mujeres y ancianos. Saqueó negocios; dejó en la quiebra a otros, destruyó viviendas y edificios. ¿Hay más que decir? El lobo es una alegoría para presagiar o augurar acontecimientos en el orden social, militar, económico o político que pueden poner a una sociedad en jaque o hasta destruirla.
El lobo entró a Colombia; hizo su madriguera, se alojó en ella, procreó y crió a muchos lobatos. Sucedió esto, porque la sociedad organizada permitió acciones como éstas; el juega vivo, la coima, el peculado, el enriquecimiento ilícito, enormes desigualdades entre la población, el no pago de impuestos, el nepotismo, injusticia social, el padrinazgo, el narcotráfico, el hacerse de la vista gorda ante los ilícitos, etc., etc.
Dios quiera que Colombia arregle sus problemas poco a poco. Pero esta realidad se puede dar en cualquier país del mundo. De hecho, la degradación o corrupción es el primer enemigo a batir en varios países de Latinoamérica.
El lobo está en el estómago hambriento de un niño, en el regazo de una mujer embarazada y abandonada; está en el fusil de un guerrillero. Está en el corazón de los resentidos y de los frustrados que no pueden cumplir sus sueños. El lobo está en el corazón de los que reclaman un techo y abrigo, etc. Estos son los elementos que preconizan la aparición del lobo. No es para alarmar, pero hoy día se respira en Panamá un ambiente de paz social que mucho ha costado. "Creo que vivimos la paz de la espada".
Los que dicen que todo esta bien, nunca vieron el lobo entrar a Panamá. Sin duda todavía existe en algún rincón vigilante. Parafraseando a otra persona que dijera, que "el que está bien no se da cuenta del que está mal" en este país están los que defienden un status quo, y estamos los que creemos que el país es de todos; que aquí no deben haber privilegiados ni ventajas de unos sobre otros; que el obrero es merecedor de un salario, que Luisito en la ciudad y Alejandrito en el campo tienen el derecho a tomar todos los días su "lechita" a tiempo y en buenas proporciones; que los ciudadanos del campo y de la ciudad tienen el derecho a sanas recreaciones y diversiones y no el espectáculo deprimente de las cantinas por doquier, etc. etc. ¿Habrán entendido mis amigos como se evita la aparición del lobo?. Para terminar debo decir que todo humano tiene derecho a ser feliz y a vivir en paz, y a lograr cosas bellas y hermosas. La ley del cambio esta en la mente de la gente de avanzada. Siempre habrá algo mejor y aunque algo se destruya será para dar cabida a un nuevo prototipo para la nueva sociedad. Mis observaciones se amparan en la suerte de haber convivido con los campesinos en el campo, el haber obtenido tres títulos en el orden superior, además de la licenciatura, y el de no vender mis principios e ideas a ningún partido político, grupo ni religión alguna. ¡Nos veremos!.