La ARAP y la destrucción de nuestro ecosistema
Cuando el Gobierno presentó la le que creó la Autoridad de los Recursos Acuático de Panamá (ARAP), todos pensábamos que su primordial función sería promover y aplicar las medidas y los procedimientos técnicos que protegieran el patrimonio acuático nacional. Lo expresado por la Resolución Nº 005 de 1 de agosto de 2007, demuestra todo lo contrario al espíritu, por el cual fue creada la ARAP que concede a la transnacional portuaria Colón Conteiner Terminal S.A, permiso para devastar 19 hectárea de manglar en un área especial ubicada en el sector de Coco Solo Norte, en la ciudad colonense.
Lo peligroso de ese contrato de compra venta entre la transnacional portuaria y el Gobierno Nacional es que siendo nuestro país signatario de la convención de Ramsar, que reconoce la importancia de los manglares, y su papel preponderante en el equilibrio ecológico e hidrológico, que mantiene la protección y estabilidad de la zona costera, que amortigua la erosión causada por los oleaje y sus fuertes vientos, control de inundaciones, producto del impacto de las tormentas, aunado a que sirve de refugio para muchas especies marinas, también son el hábitat de aves, reptiles y, sobre todo, el vivero de especies marinas de alto valor comercial nacional.
Los manglares son sumidero de Dióxido de Carbono y productores de nitritos, que contribuyen a atenuar el efecto del calentamiento global.
Para los señores de la Autoridad de los Recursos Acuáticos, ninguna de las informaciones señaladas por nosotros es nada nuevo, puesto que ellos tienen conocimiento de todo lo expuesto, pero para ellos los intereses de las empresas transnacionales están por encima de los intereses de los pobres y humildes ciudadanos de esta provincia que son a quienes se expone cuando se actúa con semejante irresponsabilidad, puesto que con el relleno de 1,375.06 m2 se corre el riesgo de que todos los vecinos de ese sector, que es bastante poblado, sufran inundaciones que pueden provocar pérdidas de vidas humanas. Esto parece que es lo que menos importa a los directores de la ARAP.
Como ciudadanos de esta provincia, es nuestro deber propiciar una defensa que prevenga y evite la destrucción del ecosistema. El Estado panameño tiene una responsabilidad de fiscalizar y tomar medidas que garanticen la mejor utilización y el aprovechamiento de la fauna terrestre, fluvial y marina, pero no promover su devastación inmisericorde, propiciada por los que tienen la responsabilidad de su protección.
*Del Comité por la Defensa de Colón.