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La ayuda a las víctimas del tsunami


LOS ESTADOUNIDENSES se unen a aquellos que, en todo el mundo, enluta la pérdida de decenas de miles de vidas, muchas de ellas vidas infantiles, en los recientes y violentos tsunamis que barrieron desde Tailandia al Cuerno de África.
En toda Norteamérica la bandera estadounidense ondeó a media asta, la semana pasada, en homenaje a las víctimas de este evento catastrófico.
Elogio a aquellos individuos, países y organizaciones internacionales que donan dinero, suministros, transporte y logística y personal para ayudar a quienes estaban en el camino de los tsunamis. Unida, la gente de todo el mundo ofrece alivio a estos países.
El gobierno estadounidense ha formulado un compromiso inicial de 350 millones de dólares para el alivio del desastre, la rehabilitación y la reconstrucción, en beneficio de las víctimas de los tsunamis. También he enviado a la región a miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos en apoyo de los esfuerzos de socorro. Aviones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos distribuyen ayuda las 24 horas del día. La Armada de Estados Unidos ha desplegado el grupo del portaviones Abraham Lincoln, con suministros de socorro y aviones adicionales que ayudan a llegar hasta las víctimas desesperadamente necesitadas que están en zonas aisladas.
Pronto llegará, para ayudar en las actividades de socorro, personal militar norteamericano adicional.
En consulta con sus aliados claves y con las Naciones Unidas, Estados Unidos emprendió una de las mayores operaciones de socorro humanitario de la historia reciente.
El secretario de Estado, Colin Powell y el gobernador de la Florida, Jeb Bush, visitaron la semana pasada la región del Océano Indico, donde se reunieron con líderes colegas y organizaciones internacionales para evaluar los esfuerzos de socorro y las necesidades remanentes. La comunidad internacional se reune en Ginebra para trazar un plan de reconstrucción y recaudar fondos para ayudar al sur de Asia.
En Estados Unidos, nuestro gobierno ayudará a estos esfuerzos, pero la mayor fuente de la generosidad estadounidense está en los corazones del pueblo norteamericano.
Desde que ocurrieron los tsunamis, niños y adultos norteamericanos han contribuido con millones de dólares al alivio del desastre y a la reconstrucción. Se unen a un torrente de generosidad que llega desde todo el mundo. Les he pedido a los ex presidentes Bush y Clinton que trabajen con todos los estadounidenses en este importante esfuerzo de socorro humanitario, con el que expresamos la simpatía de nuestro país con las víctimas de una gran tragedia.
Los ex presidentes les piden a los estadounidenses que donen a organizaciones caritativas que ya proveen ayuda a las víctimas de los tsunamis. Estas organizaciones han despachado expertos a la zona del desastre, y saben lo que hace falta para satisfacer las necesidades en el terreno.
Los estadounidenses hemos sufrido grandes tragedias naturales, desde terremotos hasta destructivos incendios silvestres y huracanes. Sabemos que nada puede disipar el dolor de los afectados. Los estadounidenses harán todo lo que puedan para ayudar a los pueblos de Asia a enfrentar los grandes retos que encaran como secuela de esta devastación.
Les ofrecemos nuestras condolencias a aquellos que perdieron seres queridos, nuestra compasión a aquellos que sufren, y el firme compromiso de Estados Unidos de ayudar a la gente afectada por los tsunamis a reconstruirse.

101 años de Panamá América

 
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