La basura que producimos
Mientras las autoridades deciden en qué ámbito de la administración pública -parecen estar negociando, improvisando y “castigando” a alcaldes y concejales- van a centrar finalmente el tema del manejo de la basura, el origen de la actual crisis demuestra una generalizada ignorancia e ineficacia que nos están colocando al borde de un colapso sanitario y ambiental.
En la ciudad capital, la basura acumulada en las calles y las esquinas de los barrios, es un reflejo no sólo de incompetencia pública para el manejo del problema, sino de la incultura e insolidaridad ciudadana respecto a la vida en común. La familia urbana juega un papel importante en este asunto, y debe asumir su cuota de responsabilidad, pues se convierte en un imperativo dado el crecimiento natural de la población en la capital panameña.
Lamentablemente somos de todo, menos organizados. De tal manera que la sociedad entera debe respetar los mecanismos comunitarios que fortalecen la conducta comunitaria para cuidar el ambiente. Desde allí deberían partir los esfuerzos gubernamentales para ordenar el caótico sistema de recolección y manejo de la basura en nuestro país. Pues es impensable que no existan adecuados controles para la población que produce nada menos que 1,500 toneladas de basura al día, y hacen lo que les da la gana sin ninguna consecuencia. Normar, controlar y sancionar son palabras claves para tratar el problema de la basura.